Entrevista a Merencio, jugador Rayo Vallecano

Merencio: "No me dan miedo las cosas, me gusta afrontar los retos"

Merencio, una perla más en la cantera vallecana

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Álvaro García, conocido futbolísticamente como Merencio –segundo apellido- vive un gran momento de forma con el División de Honor que entrena Ángel Dongil –Rayo Vallecano-. Llegó a Vallecas hace tres temporadas, después de dejar el Getafe, club en el que estuvo ocho años, desde Benjamín de primer año hasta Cadete de segundo 

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Merencio es un futbolista que no tiene techo, el asistente de lujo de Vallecas, pero con los pies en la tierra, teniendo muy claro lo que pretende conseguir en esta vida. A base de esfuerzo, trabajo, constancia y humildad, esta joven promesa del Rayo Vallecano sigue en crecimiento imparable. 

Miguel Sánchez: Lo primero de todo, ¿por qué Merencio?

Merencio:

El año pasado cuando empecé a subir con Juvenil A había otro Álvaro –Álvaro López- y a veces era Alvarito y todo eso, pero José María –delegado- me empezó a preguntar cómo te gusta. García lo lleva mucha gente. Merencio es un apellido mío, que lo lleva mi abuelo que estoy muy orgulloso de el aunque suene raro. A mí me gusta que me llamen Merencio, le dije a José María, ponme Merencio. El día aquí contra el Athletic de Bilbao en la tele: “Merencio, Merencio…” al final me he quedado con Merencio y yo encantado.

Miguel Sánchez: ¿Cómo fueron tus inicios en el fútbol?

Merencio:

Esto viene de familia. Tu padre te lo empieza a inculcar desde pequeño. Ya no es solo jugar, a mí es que me gusta el fútbol. Soy de los que se ven partidos, me sé los jugadores de muchos equipos. Eso lo llevo en la sangre. Me encanta desde ‘chiquitito’ que empecé en el Getafe y hasta ahora.

Miguel Sánchez: Llegaste del Getafe hace tres años, pero ¿cómo fue ese primer día en el Rayo Vallecano? 

Merencio: 

Cuando llegué fue un momento difícil porque el Getafe no me dejaba salir, fue al final de la temporada. Yo quería venir aquí, integrarme para no venir nuevo de pretemporada. Vine con bastantes nervios, para que nos vamos a engañar. Me fui de torneo a Valencia con los chavales, me acogieron superbien. En el Rayo es un ambiente muy cercano. Estuve muy contento cuando vine, fue una decisión superbuena. 

Miguel Sánchez: Sé que a ti no te da miedo nada, pero…¿Imponía el hecho de venir al Rayo Vallecano?

Merencio: 

No me dan miedo las cosas, me gusta afrontar los retos. Estoy encantado y toco madera, ojalá siga así. Hay gente a la que no le ha salido bien el cambio, pero yo me alegro porque sí me ha salido bien. Sí que es verdad que vas con respeto. 

Miguel Sánchez: ¿Tuviste que pensar mucho ese salto del Getafe al Rayo Vallecano?

Merencio:

Ocho años en un club, quieras o no…Es verdad que el Rayo Vallecano llevaba interesado en mí, pero lo rechacé por el cariño que le tenía al Getafe, pero llega un punto en el que sabes que es lo que te conviene y lo que tienes que hacer. Vas con respeto, y con un poquito de “miedo” al cambio de todo, de dinámica…quieras o no ocho años haciéndome la misma caminata para ir a entrenar al mismo sitio. Cuando empiezas al siguiente año ir al otro lado pues te choca. Al final es lo que tiene, pero acerté de pleno. 

Miguel Sánchez: ¿Cómo es el día a día de un jugador de División de Honor?

Merencio: 

Es duro en el momento en que ves que esto no es como cuando eras más pequeño que puedes combinar todo. Ahora mismo tienes una exigencia en la que entrenamos como cualquier profesional, por todas las horas que echamos y entrenamos aquí. Luego es verdad que tienes que combinar y te tienes que hacer a la rutina. Es duro y es lo que toca. Hay que tener los pies en la tierra y saber que de esto tampoco se sabe que vas a vivir toda la vida. Entonces tienes que tener otras puertas abiertas y tienes que saber coordinarlo.

Miguel Sánchez: Hablamos mucho de los entrenamientos, pero ¿qué papel juega la alimentación, el descanso…para luego triunfar dentro del campo?

Merencio:

Desde que soy pequeño siempre he escuchado esa teoría y la he llamado el trabajo invisible, en el que tú te tienes que cuidar físicamente. Yo entreno una hora y media, dos horas menos cuarto, dos horas…lo que haga falta, pero luego además aquí te puedes quedar otra hora y media para hacer gimnasia. Por ejemplo yo tengo un problema en el tobillo, que lo tengo muy débil, y me puedo quedar aquí otra hora haciendo gimnasia para fortalecerlo o ir al ‘fisio’ si tienes que descargar.  La alimentación es superimportante, las horas de descanso…no puedes tener una rutina de acostarte a las tres de la mañana y luego levantarte a las ocho o a las nueve…no es bueno y nosotros lo sabemos y tomamos medidas con el paso de los años.

Miguel Sánchez: Para quien no te haya visto dentro del campo, ¿cómo te definirías?

Merencio:

Me definiría como un jugador que sobre todo lo que le gusta es asistir. Mi virtud es el desborde que me encanta, también irme en velocidad y sacar de centro. Creo que tengo buen golpeo, me gusta pegarla fuerte y me gusta asociarme, por ejemplo un compañero con el que lo hago muy bien es Cano. Me gusta partir un poco desde atrás, jugar con el punta y que me haga una pared. Me gusta el juego combinativo, y a la vez que hacemos esa combinación yo noto como desbordo.

Miguel Sánchez: Fuera de los terrenos de juego, ¿qué estudias?

Merencio: 

Estudio TAFAD. Es muy duro, las cosas como son, porque TAFAD es un grado de deporte y es duro, porque luego también tienes que venir aquí y es jodido por lo que te he dicho, que lo tienes que coordinar y saber llevar las dos cosas. Sé lo que quiero en la vida y es lo que me he puesto.

Miguel Sánchez: Si tuvieras que elegir un club donde triunfar, ¿con cuál te quedarías?

Merencio:

Me gustaría mucho debutar con el Rayo Vallecano. Para mí sería un sueño debutar en Vallecas, pero un club que a mí me llama la atención por lo de Italia - le gusta la Liga Italiana-, elegiría el Milán.

Miguel Sánchez: Para terminar, un deseo…

Merencio:

Ya no te digo ni ser internacional. Jugar la Champions. Eso sería brutal.

Miguel Sánchez: ¿A qué hora, a las siete o a las nueve?

Merencio:

A las nueve, a las nueve…soy clásico. 

Fotografía: Miguel Sánchez Lorenzo

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