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Nieto, el capitán 'juegalotodo' del Real Valladolid

El lateral izquierdo es el único jugador blanquivioleta que ha sido titular en todos los partidos y solo se ha perdido 25 minutos de juego

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Disputó el encuentro contra el Alcobendas Levitt a pesar de haber perdido unas horas antes a su abuelo

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El Real Valladolid - Alcobendas Levitt no fue un partido más. No para Sergio Nieto. De nuevo, y como acostumbra, saltó al césped encabezando el once de su equipo. Una vez más, lo hizo pensando en esforzarse al máximo en pos de la victoria. Uno tras otro los goles fueron llegando hasta los cinco que los blanquivioletas marcaron al final; ninguno suyo (sí dio una asistencia). Seguramente, esta vez más que ninguna, le habría gustado que su vocación ofensiva le permitiera marcar. Más que nunca, el gol habría tenido destinatario: su abuelo, fallecido apenas unas horas antes.

Cuando el partido empezó, nadie en el equipo sabía de su pérdida. A pesar de ella, el capitán quiso honrar el brazalete que porta, a sus compañeros y a sí mismo, y también a quien ya no estaba, defendiendo el escudo del Pucela. Llevando en el brazo ese eslogan que dice "recíbeme con orgullo, entrégame con honor". Orgullo y honor; dos vocablos con tanto significado y a la vez, a veces, tan vacíos. No en esta ocasión: el lateral cumplió, vaya si lo hizo, y solo acabado el encuentro ofreció una explicación a sus compañeros. Si algo no había marchado es porque alguien querido se había ido.

 

'Juegalotodo' desde hace años

Nieto completó otra vez los noventa minutos y se ganó los elogios del cuerpo técnico del rival, trasladados a su entrenador, Víctor Fernández, al final del choque sobre el mismo césped sintético de Los Anexos. Obró como capitán, demostrando arrojo, compromiso y serenidad donde otros (como quien escribe) solo serían capaces de yacer rotos por un dolor que existió, y que existe. Actuó de nuevo con la profesionalidad que acostumbra y que le hace reponerse desde hace algún tiempo a algunas molestias físicas que no son impedimento para que sea el único integrante de su plantel que ha sido titular en las doce jornadas que han transcurrido de liga.

De hecho, únicamente ha dejado de disputar 25 minutos, los últimos contra el Fútbol Peña, después de que fuera sustituido por Rafa cuando la necesidad apremiaba y el Real Valladolid necesitaba dar la vuelta al marcador. Sigue, de esta manera, con la tónica de las campañas anteriores, en las que ya fue un pilar fundamental en los esquemas de sus anteriores entrenadores. No en vano, el curso pasado jugó los 30 partidos y dispuso de 2.692 minutos, todos menos ocho. Y hace dos, parecido: fue clave en el equipo de Liga Nacional y, siendo juvenil de primer año, hizo su debut en la División de Honor.

 

Sólido atrás, incisivo en ataque

En aquel equipo de Liga Nacional se comprobó que una de sus virtudes en ataque puede ser la capacidad de aparecer por dentro. Su exentrenador Jonathan Prado, trataba de explotarlo seguramente más que el actual, Víctor Fernández, quien invierte el posicionamiento ofensivo de los jugadores exteriores. Si entonces el extremo fijaba por fuera y Nieto aparecía desde atrás en el pasillo interior, actualmente es el atacante quien se introduce en él tratando de ganar área, y no siempre, puesto que el Real Valladolid abre campo de una manera distinta. La importancia del lateral está no tanto en su explosividad apareciendo dentro como en su capacidad para apurar la línea de fondo, algo que hace con idéntico espíritu ofensivo.

En una segunda altura en la salida de balón, forma parte de la creación y el suyo tiende a ser el lado fuerte, dejando para la potencia de Apa el débil. No está limitado, en todo caso; pegado a la cal es capaz de desasirse de su marca como un funambulista, aunque no sea el regate su principal artimaña. Es más fuerte que gambeteador, porque lo primero lo es; su físico engaña. Así, en defensa puede ser pegajoso por su velocidad y rocoso por músculo. Y aunque no es muy alto, ha llegado a actuar de central en alguna oportunidad en temporadas anteriores, lo que denota contundencia cuando esta es requerida. Con todo, no es casual que sea uno de los señalados para dar en algún momento el salto al filial.

 

En el espejo Alberto Marcos

Aunque su ídolo sea el madridista Marcelo, el que un lateral izquierdo lleve el brazalete de capitán, en el Real Valladolid, trae automáticamente el recuerdo de Alberto Marcos, actual director de sus categorías inferiores, y por tanto, un espejo en el que Nieto se puede mirar. Aunque denostado al final de su carrera, el madrileño es, con mucho, el jugador que más veces se enfundó la camiseta blanquivioleta en partido oficial, nada menos que 471, por lo que, además de ser un emblema, su consejo para poder llegar a lo más alto, como Nieto y cualquier canterano sueña, se antoja fundalmental.

Como también lo es contar con un entrenador con el conocimiento de Víctor Fernández, bien valorado por el carrilero y por el vestuario por ser otra institución y por cuanto supuso como profesional. Al igual que por él en adelante, la trayectoria de Nieto está marcada por haber sido entrenado por Juan Carlos Pereira, formador señalado por muchos como clave en su etapa de crecimiento como futbolista y con amplia experiencia en la cantera del Pucela, una a la que el vallisoletano llegó en su salto al fútbol 11, en categoría infantil, procedente del Victoria CF.

Aquel abuelo perdido soñaría con que Sergio fuera algún día tan grande como alguno de estos citados, en su día integrantes del primer plantel del equipo de la ciudad. Compartido ese sueño, el capitán sueña aún más fuerte desde ese fatídico once del once del diecisiete. Contra el Alcobendas Levitt no pudo ser, pero si otro día llega el gol, seguro que el nieto mirará al cielo, donde ya tiene un hincha más. Y si no marca no importa: el orgullo y el honor, en su caso, no son palabras vacías. Ojalá el futuro tampoco.