Reportaje dedicado al jugador del Getafe B

Barri, del fútbol de barrio a la Primera División

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El jugador del Getafe B es uno de los mediocentros de moda tras debutar en Primera División

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El fútbol no es un camino de rosas. El esfuerzo, el trabajo, la entrega y la constancia son cuatro constantes que debe llevar un futbolista para llegar a triunfar en este complicado mundo. Un gran ejemplo es Diego Barriuso, más conocido como Barri. Este jugador, nacido en Salamanca en 1995, pasó mucho tiempo ligado al fútbol simplemente porque era su pasión, ahora ha llegado a competir en la élite de nuestro país.

La historia de Barri comienza cuando deja su ciudad natal para trasladarse a estudiar a Madrid con 18 años. Barri es un apasionado del fútbol y por ello quiso seguir ligado al balompié. El Unión Adarve se fijó en él y lo incorporó a su Juvenil para que compitiese en División de Honor. El joven mediocentro pasó un año jugando y curtiéndose en un campo de batalla, Ganapanes. Tras esa etapa, previo paso por el filial del Alcalá, Barri fichaba por Los Yébenes, equipo del barrio de Aluche. Tras haberse curtido en el césped de Ganapanes, a Barri le tocaba graduarse en el fútbol de barrio jugando en otro terreno de brega como es el Eustasio Casallo.

Barri batalló en Preferente con Los Yébenes

En su segundo año en Preferente, el primero fue con el Alcalá B, Barri no era un jugador que destacase por encima del resto. No era un 10 en nada pero era un 7 en todo. Un año perfecto para un jugador que jugaba por amor a la pelota y que disfrutaba de lo que hacía, una rara avis en el mundo del fútbol que tenía como prioridad acabar sus estudios en INEF. Para Barri, el fútbol era una puerta de escape para olvidar el estrés de la rutina típica de un estudiante, no se le pasaba por la cabeza ser un jugador profesional. Lo que el centrocampista no imaginaba es que sus dos años luchando y trabajando en Preferente le ayudarían a dar un gran salto en su corta carrera deportiva. El Móstoles URJC y su ambicioso proyecto querían contar con él para la temporada 2016/2017. En el Soto conocería a Iván Ruíz, uno de los técnicos que más marcaría su carrera.

El Móstoles jugaba en Tercera y sus aspiraciones eran luchar por el ascenso a Segunda B. Con jugadores como Berodia, Ónega o Sierra, Barri llegaba en segunda fila, sin hacer mucho ruido y sin el cartel de titular. En el césped del Soto demostró sus valores y sus capacidades que le llevaron a la titularidad y a ser un indiscutible con el paso de las jornadas. En ese mismo campo le descubrió un servidor en un partido  contra Atlético Pinto pero Barri no jugaba de mediocentro aquel día, su posición fue la de lateral. El equipo de Iván Ruiz perdió aquel partido por 1-2 pero tuve una sensación muy buena al ver a Barri, tenía un aura especial. Esa sensación mejoró todavía más al descubrir que su posición natural era la de mediocentro. Era increíble el desparpajo con el que un supuesto pivote defensivo se manejaba en los dos laterales, tanto en defensa como en ataque.

Barri con la camiseta del Móstoles

El equipo mostoleño y Barri llegaron a jugar el play-off por el ascenso a Segunda B pero fueron derrotados por el Peralada. Con la temporada acabada, Barri tuvo una oportunidad que no podía dejar pasar. El Getafe quería incorporar al salmantino para su equipo filial que también competía en Tercera. Los azulones acababan de ascender a Primera División y su equipo B era uno de los candidatos a ser campeón en el grupo 7 de Tercera División. Había muchas novias pero el futuro de Barri tenía un color azulón. De aquel chico que jugaba en el Juvenil del Adarve queda todo lo bueno pero además se ha sumado una madurez inusual para un chico de 22 años.

Barri en el Getafe B

Desde el primer momento de esta temporada, Barri fue indiscutible para David Cubillo en su esquema. El jugador ha cumplido con creces como pivote defensivo en un 4-3-3, una posición muy complicada y más aún en Tercera donde no es demasiado habitual ver este tipo de esquemas. Además, el 30 de septiembre llegó la primera gran alegría. Barri fue convocado para el partido del primer equipo ante el Deportivo de la Coruña y, aunque no jugó ni un minuto, esta circunstancia sería el prólogo de lo que iba a ser su temporada. Barri siguió trabajando en el Getafe B, siguió peleando en Tercera y cumpliendo con buena nota. Ese trabajo fue recompensado por Bordalás que en abril, en Ipurúa, le daría la oportunidad de debutar en Primera División ante el Eibar sustituyendo a un veterano como Sergio Mora. El Getafe se estaba jugando el pase a la Europa League y el técnico decidió dar la oportunidad a este canterano de jugar casi media hora. Barri entró al campo jugando prácticamente de mediapunta, otra posición que añadir a su polivalente registro, cuajando un buen papel y logrando un par de buenas asistencias y hasta un tiro a puerta que atrapó Dmitrovic. Los azulones se llevaron la victoria en ese partido.

Barri junto a varios jugadores del primer equipo en el banquillo de Ipurua (Foto de Portillo)

Barri había dado el primer gran paso pero eso no iba a cambiar su forma de ser y de pensar. Él siguió bajando al pelear con el Getafe B siendo un miembro vital para este equipo mientras que también subía a entrenar con los de Bordalás y volvía a ser llamado a una convocatoria, esta vez contra el Girona, en la que no tuvo minutos de juego. El momento crítico llega en mayo, el Getafe sigue en la lucha por Europa y viaja a Las Palmas con un equipo lleno de bajas y canteranos, entre estos chicos del filial está Barri. Cuando el Getafe hace público el 11 que saldrá de inicio ante Las Palmas, todo el mundo ve que juega un chico con el dorsal 28 en la medular, era la primera titularidad para Barri. Este partido le supo a mucho ya que jugó los 90 minutos y el equipo volvió a ganar por 0-1.

Además de su excelente rendimiento deportivo, otra faceta de Barri es la de entrenador. Su pasión es el fútbol y le gusta abarcar todos los ámbitos de él, por ello decidió formar parte del cuerpo técnico del Cadete B del Unión Adarve, el equipo que le dio la oportunidad cuando era Juvenil. En el banquillo de Ganapanes también le han llegado los éxitos esta temporada porque con ese Cadete B de los lobos ha logrado el ascenso a Autonómica junto a Miñambres y a Óscar Fernández, resto de miembros de ese cuerpo técnico.

Barri junto a Miñambres en el banquillo del Adarve (Foto Unión Adarve)

El futuro está en sus manos y todo lo bueno que le pase lo tiene merecido. Porque Barri es el ejemplo del trabajo y la sencillez. Es el ejemplo de un chico que, aunque haya debutado en la élite, sigue esforzándose para sacar sus estudios de post-grado. Que, aunque sepa lo que es jugar en Primera División, sigue entrenando, enseñando y apoyando a los chicos del Cadete B. Que, aunque sea un habitual en los entrenamientos de Bordalás, él sabe que su función es la de seguir peleando en Tercera División. Por todo esto y mucho más, Barri es un ejemplo de que el trabajo y el esfuerzo siempre dan sus frutos. ¡Enhorabuena Barri!

Camiseta del debut de Barri (Foto de Barri)