Blas no se llama Blas

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Dedicado a Trini (nunca podré agradecerte que descolgaras aquel teléfono) porque tú eres la madre que lo parió y la que le educaste para ser como es. Tanto que tu apellido se ha convertido en nombre. Aunque le felicitemos el día de San Blas, buen santo, el tipo que protagoniza estas líneas se llama Carlos Sánchez Blas.

Reconozco que no sé si esto es una entrada, también podrían ser lágrimas vertidas en la red. Sí lágrimas, por lo que ha sufrido, porque yo le lleve allí en pantalones cortos y porque con su marcha yo vuelvo a marcharme de Mi Onda Madrid. He utilizado el diccionario de sinónimos para escribir este artículo porque en mi escasa  cultura no encontraba tantos como necesitaba.

Para la palabra amistad que es la más sagrada que conozco encontré: confraternidad, compañerismo, hermandad, camaradería, lealtad, simpatía, cariño, apego, aprecio, amor, devoción, inclinación, parcialidad y se acabó. Me sirven todas,  pero todavía me siguen pareciendo escasas.

Empezando por la primera, confraternidad, sí, nuestra relación es de parentesco, espero haberle servido al menos durante un minuto en los años que le conozco para que me reconociera como el padre que perdió cuando un niño no puede perder a su padre. Compañerismo, el mejor, el que deja corta esa palabra, el que está dispuesto a poner a las personas por encima de todo. Lealtad sin fisuras, con discusiones, todas las del mundo y alguna más, pero siempre de cara. Llegó hecho un niño y creció a mi lado, el tiempo ha hecho que nuestra relación (yo la prefiero) sea de hermandad aunque algunas veces cuando estoy con alguien le denomine “mi hijo secreto”.

Prosigo, simpatía, es lo único en lo que reconozco que ha perdido algo, los últimos años le han agriado un poco el carácter, no es para menos. Lo que peor lleva es que gente a la que quiere con locura se distancie de él. No cejará en el empeño por recuperarles y nunca será él el que abandone primero.  Los puristas de esto aconsejan que los post o entradas se lean del tirón y sin mover el ratón, creo que no lo voy a conseguir. Cariño telepático, siempre sabe cuando estoy mal aunque esté a miles de kilómetros narrando nuestro baloncesto del alma. Apego aunque tenga que hacer encaje de bolillos y mil tachones en su libreta siempre encuentra el tiempo necesario para estar con su madre, su abuela, mis padres,  sus suegros, sus amigos del colegio, de la radio,  los del equipo, su gente del  www.goldemadriz.com  , de la catequesis... Los del desayuno del  Segoviano.  Aprecio a todo lo que le han dado en estos años, oyentes, deportistas y la radio. Amor, lo dejo para el final porque eso sí que no fue mérito suyo.

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Devoción, la que siento yo por él. Mato por él. Y sí, es un aviso para futuros jefes y compañeros. Inclinación, toda la del mundo porque estando a su lado aprendes a llenarte de ilusión cuando crees que no te queda ni un gramo de ella para intentar otro Mundial de Baloncesto. Parcialidad, subjetividad... el hombre es un sujeto y no un objeto, por tanto, claro que soy subjetivo con él, en este caso porque me sale de los cojones.

Después de estas líneas espero que sus nuevos oyentes, compañeros y sus nuevos jefes sepan lo que han fichado, es todo lo que lleváis leído pero también un espíritu libre, un tipo al que no se puede atar, al que no se puede comprar, un tipo legal hasta en situaciones límites. Es el único gran Periodista que conozco. Desde que escribí http://poblafm.com//sin-categoria/la-noche-en-la-que-quise-volver-a-ser-nino-in-memoriam  no había vuelto a escribir algo tan especial como lo que estoy escribiendo.

El amor lo he dejado para el final porque es lo que más le ha costado encontrar. Pero lo encontró, era imposible no hacerlo teniendo a la persona a la que tiene a su lado. Para ella porque conociéndole sé lo que habrá sufrido a su lado estos años... son mis últimas palabras; Forever