ALLÍ DONDE LOS SUEÑOS SE CUMPLEN

La magia de la radio

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Hoy, en El Día Mundial de la Radio, queremos rendir tributo al más mágico de los medios de comunicación que existen. 

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El borborteo del cafe rompe el silencio que reina en la casa. El olor comienza a impregnar un ambiente gélido, marcado por los pocos rayos de luz que atraviesan las ventanas del hogar. Un hombre despeinado, con la barba descuidada y un batín ajado entra en escena. Abre un armario sobre su cabeza y saca una taza. Apaga el fuego y se sirve el primer café de la mañana. Camina hacia el salón abatido, arrastrando los pies, hasta llegar a la sala contigua. Se sienta al frente de una mesa enorme y deja caer la cabeza sobre sus manos. Desde el otro lado de la mesa se le vería diminuto, si es que hubiera alguien. El hombre estira su brazo hasta alcanzar el mando a distancia de una minicadena noventera, seguramente, de las primeras que saltaron al mercado y con total disciplencia pulsa el botón que reza ON.

Un tenue hilo musical inunda la habitación haciendo compañía a nuestro solitario protagonista. De repente, una de las puertas que dan acceso al salón se abre, permitiendo el acceso a una fuerte racha de viento. Las luces de los focos rompen la oscuridad reinante y el bullicio del estadio comienza a ser ensordecedor. Un balón manchado de barro traspasa el marco de la puerta, terminando de asombrar al caballero, que se levanta asombrado hacia él. De repente rompe en velocidad Juanito, con el dorsal número 7 a la espalda, para quebrarle en carrera como solo él sabía. Los aplausos aumentan cuando un pelotón ciclista irrumpe en el salón en busca de la cima de Navacerrada y el delirio se alcanza cuando Sergio Pachón repite aquella heroica tarde en Tenerife vistiendo la camiseta del Getafe. Carlos Sánchez Blas se desgañita para festejar un tritritriple de Llul o de Nacho Azofra. Iker Casillas y Joseja Hombrados controlan los accesos con apoteósicas paradas mientras Fernando Torres o Andrés Iniesta marcan el gol de sus - nuestras - vidas. Hasta José María García ha querido acudir a una cita tan señalada, dirigida, como no podía ser de otra manera, por el trencilla Velasco Carballo. Yuma reparte juego en la medular y Tamudo lleva el delirio a las gradas con un gol en el descuento mientras Poblador reclama desaforadamente una roja para su persona. La locura, que hace tiempo tomó los mandos de la casa ante la atónita mirada de su dueño, se acaba cuando el joven Andrés Fernández Sánchez hace sonar la bocina que decreta el final de la fiesta y la radio deja de soñar despierta. Los participantes, y los que no hemos podido recordar, abandonan en silencio y de forma ordenada un salón que ha vivido el más absoluto de los caos, cerrando tras de sí la puerta como quien pretende salir sin ser visto. El hombre, con el café intacto, sonríe y sus ojos se inundan de las más alegres lágrimas. La radio, como a tantos de nosotros, le ha alegrado la vida.

 

PD: Gracias a todos los que habéis compartido con nosotros vuestros mejores momentos radiofónicos.