Ángel González Arribas lleva 41 años vinculado al Navalcarnero

“Masiqui”: “Mantengo la misma ilusión de siempre. El fútbol es mi droga”

Actualmente es el segundo entrenador del primer equipo

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Si decimos que hoy entrevistamos a  Ángel González Arribas quizás pocos le pondrán cara, pero si decimos que es “Masiqui” ,seguramente, muchos de los lectores reconocerán que estamos hablando de una de las personas más queridas y que más tiempo lleva dentro del fútbol modesto madrileño.

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Para el que no lo sepa, ¿Quién es “Masiqui”?, ¿Cuántos años llevas ligado al fútbol modesto y cómo llegas a él?

Pues soy Ángel González Arribas, pero, como bien dices, todo el mundo me conoce por “Masiqui”. Y nada llevo en el club, en el CDA Navalcarnero, desde el año 1976 cuando me enteré a la salida del colegio que iban a hacer unas pruebas y fuimos unos amigos a hacerlas. Y un tal Jesús, “Tioduro”, que, además de ser una persona muy conocida y que ha hecho mucho por el club aquí en el pueblo y que ya tiene ochenta y pico años, me cogió y superé dicha prueba.

¿De dónde viene el mote de Masiqui?

Pues mira eso se lo llamaban a mi hermano. Somos 3, mi hermano Tomás, mi hermana y yo. A mí me llamaban Zunzunegui por un lateral que jugaba en el Real Madrid. Tú fíjate que en las alineaciones siempre aparecía con el nombre de Ángel, pero, al final, me quedé con lo de “Masiqui” y así me conoce todo el mundo en el mundo del fútbol de la Comunidad de Madrid.

¿Cómo ha cambiado el fútbol modesto desde entonces?

Pues ha cambiado y mejorado en muchas cosas: los campos de fútbol, las instalaciones

¿Qué fútbol te gusta más el de antes o el de ahora?

Me gusta más el de ahora. El fútbol de ahora no tiene nada que ver con aquél. Todo ha cambiado para mejor. Ahora puedes analizar a los contrarios, ves videos durante la semana, conoces al rival, cuáles son sus mejores jugadores, qué sistemas emplean… Y cuando yo empecé no existía nada de esto y estas enormes posibilidades. Además de cómo han mejorado, como te decía antes, el tema de las instalaciones, de los terrenos de juego, de los vestuarios…

¿Es más fácil ahora jugar en tercera o segunda B que cuando tú empezabas?

Creo que antes era más complicado. Te en cuenta que ahora tienes 18 grupos de tercera y 4 grupos de segunda B. Antes todo esto no existía y la tercera era mucho más dura. Es cierto que ahora tiene más calidad porque la base y la formación que tienen ahora los chiquillos antes no la había. Ahora tienes desde pre benjamín, alevín, infantil, cadete y juvenil y los chicos llegan formados. Cuando yo tenía esa edad jugábamos en la calle y no teníamos ningún tipo de formación.

¿Se ha perdido respeto al veterano? ¿Son ahora los jóvenes más atrevidos o irreverentes que antes?

No, el veterano siempre tiene una autoridad en el vestuario. A los jugadores con más experiencia siempre se les respeta y los más jóvenes siempre escuchan a los veteranos. Es cierto que ahora parece que los más jóvenes pueden ir un poco más de sobrados que nosotros antes, pero al final siempre se terminan dando cuenta que la razón siempre la tiene el veterano. Otra cosa es a qué clase de futbolista se lo dices: hay futbolistas que tienen la cabeza más amueblada que otros y te harán más o menos caso. Pero el veterano siempre te va a intentar ayudar. Cuando yo empecé, por ejemplo, los que más tiempo llevaban  siempre me ayudaron y apoyaron en todo.

¿Cómo se sigue manteniendo la ilusión y las ganas después de tanto tiempo?

Te tiene que gustar mucho esto del fútbol y querer mucho a un equipo, como es mi caso con el Navalcarnero. Es imprescindible querer  unos colores que llevas dentro de tu sangre al nacer en un sitio, crecer y vestir tantas veces esa camiseta. Esa ilusión con todo esto que te digo no lo pierdes. El fútbol es como una droga. Es muy difícil perder esas sensaciones. Hombre si dejas de ir a los entrenamientos, dejas de estar con el equipo te puede pasar pero vamos… Yo estuve 4 años fuera del club cuando hubo directiva nueva y bajaba al campo, pero parecía que me faltaba algo. Me faltaba el día a día con ellos, entrenar, estar con ellos en el vestuario, hablar con un jugador… Yo suelo estar muy pendiente de los jugadores que llegan nuevos al club y trato de que se sientan como en familia. El que viene a defender los colores del Navalcarnero hay que tratarlo como un hermano.

¿Qué sigues sintiendo un día de partido? ¿Continúas emocionándote como siempre o eso con el paso de los años se va perdiendo?

Cuando llega la hora del partido, como si fuera un jugador más. Siempre tengo esa cosa en el estómago, estoy deseando que empiece, que el míster de la charla, que comiencen a calentar… Lo sigo viviendo de una manera muy intensa y muy especial. Pierdo y estoy fatal hasta que no llega el siguiente partido…

¿Qué se vive con más intensidad una buena noticia tras un buen resultado o el disgusto de una derrota?

Te dura más la derrota, bastante más. Ganas y al momento te relajas y piensas: menos mal otros 3 puntos más. Sin embargo, pierdes y le estás dando vueltas a lo que has fallado, cómo nos han metido tal gol, cómo lo podíamos haber evitado… y así estás toda la noche, te despiertas 30 veces y no paras de darle vueltas. Yo lo llevo muy mal. Lo bueno que tiene el futbol es que a la semana siguiente tienes una nueva oportunidad.

¿Qué te ha aportado el futbol modesto en tu vida personal?

Pues, sobre todo, los grandes amigos que he hecho durante todo este tiempo.  Y eso es lo más grande que hay, que por todos los campos de Madrid todo el mundo que conozca, te salude... Pero no solo a nivel de jugadores, entrenadores, presidentes… También con la prensa, por ejemplo contigo, Fernando, con Poblador, con Antonio Fuentes con Fernando Palomares, con Esther García, que me ha conocido este año y que hemos tenido un feeling especial… Y me dejo a muchos más…

¿A qué has tenido que renunciar por disfrutar del fútbol modesto?, ¿Qué te dice tu familia de todo esto?

A muchas cosas. Mi mujer me aguantó de novia y me sigue aguantando ahora. Todos los días llegas a las tantas de entrenar, los fines de semana dos días fuera cuando viajamos… Te quita mucho tiempo de tu familia y de tu tiempo de ocio. Por ejemplo soy socio del Madrid y no puedo ir a verles, soy cazador y tampoco puedo salir lo que me gustaría. Sabes que te quita mucho, por eso, la familia es tan importante en el deporte.

¿Cuál es el mejor recuerdo que guardas de todos estos años de fútbol?

Los mejores momentos siempre han sido los ascensos. Este último quizás ha sido el más difícil porque los anteriores fueron a dos eliminatorias.

¿Cuál ha sido el momento más duro que te ha tocado vivir?

El momento más duro fue el partido de vuelta en el segundo ascenso con el Granada Atlético. Tuvimos que ir a los penaltis y fue el partido más emocionante de la historia del Naval. Quedaba otra eliminatoria, pero fue un partido intenso, tenso, con sufrimiento. No se me olvidará nunca la sangre fría de Toni en el último penalti, con todo un pueblo detrás. Es el momento de más sufrimiento.

Ahora desempeñas labores de entrenador de portero pero, ¿Qué más responsabilidades has tenido en todos estos años?

Desde marcar el campo hasta achicar agua, sacar barro, marcar  el campo con Carrizo, que es otra gran persona… bueno como Rufino, como Alarcón… y toda la familia del Naval. He hecho de masajista y siempre he estado a disposición del club. Ahora entreno a los porteros, pero antes, por ejemplo, me metía a entrenar si faltaba un jugador.

¿Dónde se disfruta más siendo jugador u ocupando puestos en el cuerpo técnico?

Siendo jugador. Cuánto daría yo por seguir jugando al fútbol. Es una gozada. Cuando estás jugando te crees que nunca va a llegar la hora de retirarte, pero llega. Si tienes la suerte de seguir ligado al mundo del fútbol lo continúas viviendo como te decía antes. Muchos días cuando estás sentado en el vestuario se te pasa por la cabeza imágenes de cuando eras jugador, cierras los ojos y piensas ahora podría estar yo vestido de jugador. Esto lo tienes que mamar. Yo en el 76 me da de alta el club, pero desde el 74 yo jugaba hasta con ficha falsa en el juvenil.

¿Qué pones en práctica de todo lo que aprendiste de tu época de jugador?

Tienes unos conocimientos que te sirven para decirles a los más jóvenes que esto es duro, que es muy sacrificado y que se triunfa a base de trabajo, sacrificio y humildad. Hay que ir paso a paso. Los que llevamos tanto tiempo aquí te sirve para decirle a los más jóvenes a los que ves que no les salen las cosas que tengan paciencia, que trabajen y que lo que hoy es negro mañana puede ser blanco. El fútbol lo que te quita hoy te lo puede devolver mañana, pero sin bajar nunca los brazos.

¿Qué supone para ti el CD Navalcarnero?

Es mi segunda familia. Lo llevo dentro. El club es un más de la familia. En mi casa tengo banderas, un museo, un reloj del Naval... Vivo por y para el Navalcarnero.

Llegará un día que lo deje porque, lógicamente, cada vez te haces más cómodo, te cuesta más ir a entrenar y ya son muchos años y puede que cualquier día diga, pues ya me dedico a verles jugar solamente. Te recuerdo que llevo 47 años de socio del Naval.

Pero de momento te queda cuerda… ¿no?

Habrá que seguir un tiempo más…

¿Cómo animarías a alguien que no siga la actualidad del fútbol modesto a que asista a un partido o siga la actualidad de estas categorías?

Pues que vayan a ver al equipo de su pueblo o ciudad de estas categorías porque van a disfrutar. El futbol modesto es el fútbol en estado puro donde se da mucho y muchas veces se recibe menos de lo que das, pero, a pesar de esto, se disfruta mucho.

Para terminar me gustaría mostrar mi agradecimiento a todos los jugadores que han vestido esta camiseta y a todo la gente del club. Además pido a los aficionados que sigan apoyándonos, que el equipo se va a dejar la vida por salvar la categoría.