Máximo Hernández, humildad, trabajo y siempre fútbol

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El que fuera entre otras funciones futbolista, entrenador y director deportivo en el Rayo Vallecano, Numancia, Albacete, Moscardó..., siempre tendrá un lugar especial en los equipos en los que ha militado y en el mundo del fútbol en general. Como buena muestra de ello, tenemos este sentido homenaje de, más allá de una leyenda de los banquillos y como jugador, una grandísima persona. 

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El mítico Máximo Hernández será recordado por sus pupilos en el césped y sus allegados como alguien cercano, humilde y con la idea del fútbol que no hace mucho implantaron en el Barcelona Pep Guardiola y en la Selección española

Máximo Hernández comenzó su carrera futbolistíca como muchos otros en la cantera del Real Madrid. Llegó a la división amateur, compartiendo vestuario con Ramón Grosso, Velázquez, Luis Costa… pero su futuro estaba fuera de Concha Espina. Exactamente en el Rayo Vallecano. Un lugar donde todavía se le recuerda. El propio Jesús Diego Cota, histórico central le consideraba “una persona entrañable”, a la vez de dejar amigos allá por donde fuera.

Rayo Vallecano 1967-68 con Máximo, Samper, Chufi, Goyo Benito... Fuente: Union Rayo

Y el propio mundo del fútbol así lo ha reconocido. Su debut con la franja fue el 5 de septiembre 1965, con victoria rayista. Pero tampoco podría disfrutar mucho tiempo de ese equipo que ya sería para él, uno de los clubes de su vida. Defensa central de talla como lo recuerdan en uno de sus equipos posteriores como es el Celta de Vigo. Tan buena impresión tenía de él que fue el primer fichaje del club gallego para la temporada 1968-69. Allí conseguiría el ascenso del club vigués con el protagonista en sus filas.

El que fuera considerado también “marcador impecable e implacable” volvería a su club, el Rayo Vallecano cinco años después (dos años los pasaría en el Sporting de Gijón compartiendo vestuario y habitación en varias ocasiones con Quini) para allí colgar las botas como jugador profesional.

 

Sporting 1970 con Máximo y Quini. Fuente: eldesmarque.com

Tras colgar las botas decidió ser entrenador. Su primer equipo fue el Carabanchel. era la temporada 1975-76. Una temporada después, fue contratado por el Atlético Madrileño donde permaneció dos años obteniendo en la campaña de debut el ascenso a Segunga B con el filial rojiblanco y siendo presentado ante la prensa y los pocos aficionados que se encontraban de cara a esa primera campaña en la división de bronce por el entonces vicepresidente Vicente Calderón.  En el primer equipo rojiblanco se encontraba un joven míster llamado Luis Aragonés, todavía más reconocido como jugador que como entrenador por muy poco tiempo. De hecho, esa primera temporada de Máximo en el "B", la 1977-78, Luis obtenía con los 'mayores' el titulo de Liga. Tras salir del filial colchonero entrenaría al Ceuta y seguidamente al Albacete donde se quedaría a dos puntos de subir al equipo manchego a Segunda B. Fue la primera de las dos etapas que pasaría como técnico en el club de Belmonte. Cuatro derrotas sufriría solamente esa campaña el club albaceteño. Un gran logro para alguien que comenzaba y que, según algunos medios, ya se mostraba como un hombre de “carácter”.

Tras su paso por tierras manchegas volvería a Madrid, exactamente al Getafe Deportivo, equipo predecesor del que hoy es el Getafe C.F, donde tampoco tuvo mucha suerte. Pero aún así le dieron una oportunidad por primera vez (tuvo otra etapa posteriormente) en el equipo de sus amores. Corta, pero especial por estar en 'su' Rayo.

Volvería al fútbol modesto tras un pequeño paso de varias jornadas en el club rayista para entrenar al Moscardó durante tres campañas consiguiendo que éste ascendiera a Segunda B. Para volver a entrenar a su 'Rayito' antes lo haría en Villarrobledo, Sanse y Aranjuez. En su vuelta a Vallecas ya se encontraban ilustres como el legendario defensa  Jesús Diego Cota.

Rayo Vallecano Temporada 1977-78. Fuente: Unión Rayo

Éste le recuerda además con un libro de estilo muy marcado: la forma de jugar del Ajax holandés. “Le encantaba el estilo del Ajax era un entusiasta y siempre quería implantarlo en el rayo y tenía siempre una frase en su boca que era: ¡Cien mil veces fútbol a banda!” Un Ajax que de la mano de Johann Cruyff había plasmado un fútbol que ha sido la razón fundamental de los éxitos del fútbol español, ese juego de “toque”, de circulación que ha sido la envidia y el libro de estilo durante muchos años

Además, era un apasionado del futbol por los flancos: “Le encanta el fútbol por banda, decía que era la mejor manera de sorprender, al contrario, le gustaba hacer el 2 contra 1 en banda”. Otras de las curiosidades que nos recuerda el mítico “2” rayista es su gusto por la “imitación”, imitando a algún directivo; y que siempre llevaba un maletín en la mano. “Allí tenía los imanes con los que nos explicaba la táctica”.

Máximo Hernández en sus inicios como técnico. Fuente: La tribuna de Albacete

Además, tenía algo que es realmente complicado de encontrar en el fútbol actual y es, como nos recuerda el legendario central “le querían muchos periodistas por su humildad y cercanía”. “A mi incluso me quiso llevar al Numancia porque el rayo no quería contar conmigo”. Ya mostraba el entonces técnico buen gusto para demostrar la calidad que tenía Cota.

Uno de los debes del club de Vallecas con Máximo, antes de su salida a Numancia donde fue entrenador y director deportivo, fue el consejo de fichar a Juande Ramos como entrenador, y todos conocen la gran historia como técnico rayista de ‘Juande’. Antes de dejar el fútbol en activo tuvo un nuevo paso por el Albacete. Un pupilo suyo en el club albaceteño como Fran Noguerol le recuerda como una persona con “experiencia equilibrada y alguien que se le notaba que había sido futbolista”.

Máximo Hernández en su faceta como técnico. Fuente: La voz de Almería

En el plano personal tanto Cota como nuestro compañero Poblador nos recuerda como alguien muy cercano. En palabras del exfutbolista:” Podías hablar con él y siempre te escuchaba. Te dedicaba el tiempo que necesitabas, siempre tenía muy buen humor y le gustaba gastar bromas”. En lo que respecta a nuestro compañero ‘Pobla’, le recuerda de la siguiente manera: “A Máximo lo recuerdo como un gigante, supongo que porque yo era muy joven y le veía a él y a otros entrenadores de aquella época como mitos. Un caballero, un hombre elegante y cercano en el trato, sabía que el fútbol estaba lleno de halagos y de críticas, a los primeros no les hacía demasiado caso, a las segundas las entendía siempre con respeto. Su figura nunca fue alargada para los que empezábamos porque él la acortaba para que nos encontráramos cómodos trabajando y pudiéramos engancharnos de por vida al fútbol de tierra. Máximo Hernández no solo fue profe desde el banquillo también lo fue para todos los que rodeábamos el fútbol sin vestirnos de corto. Con el tiempo y más con la distancia siempre que le vi le abracé como a un familiar, alguien importante en mi vida profesional y personal”.

Además, otro de los puntos interesantes que nos comenta Cota es que “le gustaba mucho cuidar su imagen”. Un gentleman que nos ha dejado pero que siempre estará en los corazones de los que le conocieron y de toda la afición rayista.

Máximo Hernández durante su etapa en Soria. Fuente: el Heraldo-Diario de Soria

Quisiera desde este trocito de homenaje agradecer enormemente a nuestro compañero José Luis Poblador, nuestro compañero Nacho del medio "Unión Rayo", a la Asociación de Veteranos del Rayo Vallecano, especialmente  Jesús Moya,  Daniel González Jodar del Rayo Vallecano de Veteranos y a la leyenda rayista Jesús Diego Cota. A todos ellos gracias por poner una gran ayuda para que este artículo pueda ser lo que intenta y es un sentido homenaje a una gran persona y rayista. 

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