ZINEDINE

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Zidane acumula un año y un día en el banquillo del Madrid. Aunque hubiera tropezado contra el Sevilla, el primer año de su reinado habría sido espectacular. Desechando la ficción, ha ganado todos los títulos que ha disputado (tres), ha peleado hasta el final ese en el que su equipo acumulaba una desventaja bestial (Liga), domina con solvencia el presente campeonato doméstico, está clasificado para octavos de la Champions y también muy cerca de los cuartos del torneo copero. Chapeau, no se puede decir otra cosa. El Madrid de Zizou engancha 38 choques sin perder y el director galo presenta una tarjeta de 41-11-2. Cayó contra el Atleti en el Bernabéu y en Alemania frente al Wolfsburgo, una mancha que luego fue capaz de limpiar... y al final hasta logró sacarle brillo. Estos registros son una barbaridad.

Entre las 13.3o horas del día 3 y las 23.15 horas del día 4, Zidane ha dado una zancada enorme como entrenador del Real Madrid. No soy un iluso y asumo que los resultados, sobre todo cuando son continuados en el tiempo, tienen un peso demoledor en los juicios y opiniones. Pero como periodista soy de los que se resisten a escribir con ese resultado siempre por delante. Zidane posee la mejor plantilla del fútbol europeo, la cual aparenta manejar de una manera perfecta. El balompié cabalga tan rápido que a menudo olvidamos lo reciente, pero no hace tanto un Real Madrid sin la BBC hubiera sido impensable. Pues Zidane, con Bale en la enfermería, deja a Cristiano en la grada sin variar su protocolo físico y sienta a Benzemá en el banco (no jugó ni un solo minuto). Sin el capitán Ramos, sin el central titular Pepe y sin Lucas, que está entre los cinco mejores artistas del Madrid durante este curso. Decisiones de mucho, muchísimo calado.

Zidane y Sampaoli

Porque el rival era el Sevilla. Un gran Sevilla. Y un Sevilla que olía la sangre y que quería seguir escribiendo su historia. El Madrid compareció con un once muy bueno, pero hasta el momento no he visto a otro entrenador merengue tomar tantas decisiones... y de tanta magnitud. Y escribía sobre la amplia zancada de Zidane porque, al margen de esta personalidad, también le ganó la partida táctica a Sampaoli, uno de los mejores con una pizarra entre las manos. Reconoció el argentino que su equipo se vio sorprendido y tuvo que afrontar situaciones desconocidas, un piropazo gigantesco a su homólogo en el banquillo rival. Luego el fútbol son pequeños detalles, ya que no sabemos qué hubiera pasado si los andaluces culminan alguna de las que tuvieron para recortar al final de la primera parte o Mateu no hubiera errado tanto. Pero Zidane, que posee innumerables virtudes, añadió pizarra y valentía a su repertorio en una velada muy peligrosa para su equipo.

Os confieso que tenía pensado escribir este artículo antes del partido de Copa. Surgió la idea escuchando la conferencia del mister francés previa al partido. Como es habitual, regaló sonrisas  y se abrazó a las bromas con timidez. Sí, porque él vacila pero luego le da como vergüenza, una paradoja que muestra a un tipo normal. La naturalidad no suele ser patrimonio de la élite, pero Zidane ha logrado redondear una puesta pública en el escenario casi perfecta. Da gusto, de verdad. Admiro como técnicos a Guardiola y Luis Enrique, pero a veces parecen marcianos cuando se ponen delante de un periodista. Y no sólo ellos, sino muchísimos más, algunos con el currículum menos engordado que un jilguero en ayunas.

Zidane y Ancelotti

Enero de 2017. Zinedine parece el entrenador ideal para el Real Madrid CF. Como a todos, le llegarán las decepciones y los gatillazos. Pero hasta ahora su gestión deportiva es excelente, y lo hace con miuras, vitorinos, lobos y hasta búfalos en el vestuario. Seguro que no todos están contentos, pero Zizou está logrando que rindan cuando juegan, y eso en una plantilla de ese calibre es un éxito incomparable. Su gestión social es magnífica. Soy de los que piensan que eso también suma hacia adentro y hacia afuera. Transmite más humildad que decenas de deportistas que ni siquiera soñaron con hacer ni un solo control de los que regalaba Zidane como futbolista. Joder, hasta parece que envejece menos que todos los entrenadores que se sientan en esa butaca, con pelo o sin él. Gran zancada de Zinedine justo el día que celebraba su primer aniversario.

Pd. En la vida, ya seas jugador, entrenador, periodista, matemático, vendedor ambulante, ama de casa, conductor de autobuses o auxiliar de enfermería necesitas una flor. Sí, ese duende incluso decisivo para poder siquiera acariciar tus sueños. Zidane, evidentemente, la tiene.