MURRAYFIELD

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(Extracto de mi Cuaderno de Viajes, dedicado a mi amigo 'el Jesus')
 

Perdonad que deje para otro momento nuestro viaje por carretera a Inverness, de ese capítulo sólo os adelanto que nuestras paradas durante el trayecto, fueron para respirar el que para mí es el aire más puro del
planeta. Por lo menos así lo siento yo.

Será para otro día porque Señoras y Señores "This Is Murrayfield" .
Estamos a una hora para que comience el Regalo, uno de los más especiales que me han hecho en mi vida: Scotland-New Zeland. Acabo de recibir en el teléfono un mensaje del 'Jesus', autor material del momento que ya estamos viviendo en la casa del rugby escocés que dice: "Ahora disfruta por ti y por mí, lo que vas a vivir no te lo puedo describir" .Tenía razón.

En la entrada, típica de cualquier estadio británico, nos encontramos a gente de muchos países, horas y horas de viaje para presenciar en directo el partido del año, amistoso sí, pero partido del año porque en Murrayfield juega el "Dream Team " del rugby Mundial. Los "All Blacks" son capaces de hacer que dos canarios aguanten quince horas de viaje y dormir en cama única por ver al mejor equipo de la historia.
Escuchar tambores y gaitas con músicos vestidos a la escocesa, ver como la banda toca mientras escolta hasta los vestuarios a las dos selecciones. Explicarle a Bruno mis esbozos de un deporte que dejé de ver hace muchos años, cuando dejaron televisar en abierto el Cinco Naciones, sólo sirvió de aperitivo para la magia de Murrayfield(...)

(...) Escocia, mi equipo, ha perdido 22-51 frente a Nueva Zelanda pero lo de menos ha sido el resultado hasta para los escoceses, para nosotros lo importante es que hemos descubierto como se te ponen los pelos de punta cuando más de cincuenta mil personas cantan, acompañados sólo por dos gaiteros, Flower Of Scotland, el himno nacional, o como coreaban el nombre de sus jugadores, o como unos minutos antes enmudecían en honor a los soldados escoces caídos en acto de combate.

Nos hemos emocionando hasta escuchando en los prolegómenos del partido a los Red Hot Chilly Pippers poniendo sonido gaélico a temas emblemáticos de la historia del rock. Otra experiencia religiosa es comprobar como los vencedores hacían pasillo a los vencidos, como es posible pedir por los videomarcadores que no se pite al contrario y el campo aplauda la idea. Como la Haka en directo es brutal, como y como... No pararía hasta mañana de escribir diferencias entre el rugby y en lo que hemos convertido al fútbol. El Tercer Tiempo debería ser Olímpico.

Los prolegómenos, el partido y la caminata de dos kilómetros de los más de cincuenta mil aficionados camino del centro de Edimburgo con caras de haber vivido una liturgia es, como diría el 'Jesus' difícil de describir, pero no de sentir. Nunca después de haber vivido un acontecimiento deportivo de ese calibre me he sentido relajado y mucho menos me he sentido en paz.

Sólo en la cocina del apartamento que hemos alquilado en Leith, el Carabanchel de Edimburgo, saboreando un malta y fumándome un cigarro antes de irme a dormir he recibido otro mensaje en el téléfono, es de mi amigo Pedro Bonofiglio, experto en baloncesto y rugby, poco en fútbol apesar de ser argentino. En ese mensaje me relata lo siguiente: " Pobla has vivido una experiencia de la cual no vas a volver jamás".