Sin palabras

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El 28 de noviembre de 2017. El día que el Fuenla dejó al mundo del fútbol con la boca abierta tras su meritorio 2-2 en el Santiago Bernabéu pero, a su vez, la noche más larga vivida por intentar expresar en esta opinión todo lo sucedido en un día que ya es uno de los mejores de la historia del conjunto azulón.

Posiblemente este haya sido uno de los artículos más difíciles de escribir desde que formo parte de la gran familia que es Pobla FM. No porque haya vivido algo duro, ni mucho menos, es que anoche sentía una emoción por todo lo que pudimos vivir dentro del Santiago Bernabéu gracias al CF Fuenlabrada, que malgasté casi una noche sin dormir al quedarme sin palabras para expresar todo lo sucedido en este, ya inolvidable, 28 de noviembre de 2017.

Me costaba articular palabra para describir a esos aficionados que, con sus mejores galas, han poblado toda la zona visitante y lo han dado todo por su equipo, llegando a ser oídos en ciertas fases del encuentro gracias al apoyo constante que le dieron a su Fuenla. Al igual que sentía una profunda alegría cuando miraba a mi derecha y contemplaba las pancartas de la “Doce Sur” y “Fiebre Azul", que me hacían ver que estaba en el feudo madridista junto a todos mis kirikos a los que veo semanalmente en el Torres.

Igualmente era difícil expresar todo el ramo de sentimientos que he sentido a nivel personal. Desde satisfacción por dar otro pequeño gran paso en este mundillo. Pasando por la intimidación ante el lugar donde me encontraba. Nervios al estar en la sala de prensa preguntándole a Antonio Calderón, rodeado por todos los primeros espadas de la prensa deportiva. Pero también sentí emoción cuando me colgué la acreditación tras cruzar la puerta 55. Una puerta 55 que, cada vez que pasaba por ella junto a mi pareja, siempre le decía que quien sabe si en unos meses voy a entrar por ella a trabajar. Y ayer, cuando cruzaba ese umbral deseaba que estuviese delante para haberla dicho “lo he conseguido”. Y una vez sentado en un Bernabéu prácticamente para mí solo es cuando reflexionaba que, si de verdad sueñas con algo, se acaba cumpliendo.

Me costaba articular palabra cuando vi saltar a toda la plantilla del CF Fuenlabrada, y desde mi posición de prensa, sonreía al ver tanto a los jugadores como a los miembros del cuerpo técnico, no dejar de hacerse fotos y videos para el recuerdo como si fueran un grupo de estudiantes de fin de curso por Madrid; un momento que me hacía volver a revivir aquel domingo de mayo en Sestao por la consecución del play-off. Pero también me costaba mucho articular palabra cuando sentía añoranza por aquella gente, que hubiese dado todo su patrimonio por haber vivido, en directo, este partido histórico contra el Real Madrid. Al igual que también sufría por los jugadores que, sancionados o lesionados, se iban a perder esta cita para el recuerdo.

Una imagen para el recuerdo, el marcador que reflejaba el 2-2 definitivo

Como también es complicado, quizá lo más difícil de todo, escribir sobre un partido que, conforme pase el tiempo, va a coger un valor incalculable. Intentas vaciar la mente y no puedes dejar de emocionarte cuando oyes la charla que da Milla a sus compañeros, al igual que Calderón, haciendo de este partido todo un premio para todos los que sentimos el escudo del pergamino, indiferentemente si eres futbolista, aficionado, directivo, o periodista. Y más cuando ves que el Fuenlabrada lograba por medio de un Luís Milla que, si alguien no lo conocía, ayer se doctoró en el mismo estadio que un día jugase su padre haciendo todo un partidazo; aportándole la guinda personal en forma de un zapatazo que supuso poner al Fuenla 0-1, desatando el júbilo entre azulones y silbidos entre los blancos cuando llegaba el descanso y ese era el marcador.

Lo más fácil de escribir fue, quizás, que Zidane tuvo que mandar a Gareth Bale que instruyese a Borja Mayoral como relojero para que diesen las 12 de la noche, obligando a esta Cenicienta azulona marchase del baile copero antes de que su carruaje se convirtiese en una carroza, y sus apuestos lacayos volviesen a ser esos entrañables ratoncitos amigos suyos. Pero al igual que en el cuento de Charles Perrault, el Fuenla dejaba su zapato de cristal en forma de 2-2 que lograba Portilla casi al final para hacer historia. Historia porque a estas alturas de temporada todavía no ha perdido un solo partido a domicilio. E historia, también, por convertirse en el primer equipo de 2ªB que no sale del Bernabéu derrotado. Lo que demuestra que el fútbol español, cual si fuese el príncipe del baile, se quedó con la boca abierta con este CF Fuenlabrada que, a buen seguro, ya le estarán buscando para que se pruebe el zapato de cristal en palacio.

Pero hasta que el emisario del príncipe toque a la puerta del Fernando Torres, primero hemos de seguir disfrutando como hasta ahora con este equipo, porque nos va a seguir dando muchas más alegrías a lo largo de esta temporada y, quien sabe, si la más grande de todas ellas llegará la próxima primavera por aquella ley no escrita del equipo de bronce que juega contra el Real Madrid en copa acaba ascendiendo.

Porque si algo tiene el CF Fuenlabrada de esta temporada, es que nos hace sentir a todos como los protagonistas de un auténtico cuento de hadas, haciendo que nuestra ciudad sea ahora mismo conocida a nivel mundial por todo lo que ayer sucedió. Logrando que muchos anoche nos quedásemos en vela al recordar todo este ramillete de emociones, y deseando que en no mucho tiempo esto podamos volver a repetirlo.