El Álamo pierde ante el Mallorca

Darlo todo no fue suficiente

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El Álamo peleó hasta el final para estar en la próxima ronda de Copa del Rey. Un gol de Álex Alegría a falta de 10 segundos para el final permitió el pase del Mallorca. La velada fue mágica, con un ligero trago amargo, pero con la cabeza bien alta. 

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Santamago 1200 200

Qué duro. A veces no sabes como empezar a escribir cuando lo que has vivido ha sido un mar de emociones. Me quedo con la frase de Emilio López Amado (entrenador de El Álamo): "El silencio habla". Sí, el silencio habla y es muy cruel. Faltaban 10 segundos para el final del partido, todos pendientes de la prórroga, el partido marchaba con un empate a cero. De repente, una jugada embarullada en el área de El Álamo. Un montón de piernas, de cuerpos, de brazos...no se veía absolutamente nada. El público no cesaba de animar, de creer, de luchar...pero de repente un silencio, un dolor, una bala clavada en el fondo del corazón. Nadie veía el balón. Solo existía el silencio. Los jugadores de El Álamo se tiraron al suelo, rompieron a llorar...el Mallorca saltaba...se mascó la tragedia. Álex Alegría había marcado gol. El Mallorca había anotado a falta de 10 segundos para el final. ¡Qué bajón! ¡Qué injusticia! ¡Qué rabia! ¡Qué crueldad! ¿Porqué nos tiene que pasar a nosotros? se preguntarían algunos. El fútbol le había dado la espalda a El Álamo, pero El Álamo fue quien se lo dio todo al fútbol.

El equipo del pueblo se vació, jugó con el alma, peleó cada balón con el corazón. El Álamo se enfrentaba a la historia. Nunca pensé que vería llorar a un tío que me saca dos cabezas -Flores-. Nunca pensé que no tenía consuelo. ¿Porqué nos tiene que pasar a nosotros? Las lágrimas de la decepción muy pronto dieron paso a las lágrimas de la felicidad. ¿Felicidad a pesar de perder? Sí, porque esa felicidad también existe. Esa es la felicidad del orgullo. Esa es la felicidad de los que trabajan, de los que estudian, de los que se parten el pecho -y también la cara- por jugar con la camiseta de El Álamo. Esas lágrimas son de alguien que lo da todo, pero darlo todo muchas veces no es suficiente. 

Rubén y Gonzalo Zamorano además de vestir la camiseta de un equipo de fútbol, vestían la 'zamarra' de su pueblo. Ellos son ADN alameño. Ellos "murieron de pie" ante su gente. Su llanto fue el de todo El Álamo, pero también el de todo esa gente que pertenece al fútbol más modesto, y que durante 93 minutos tocaron la gloria. ¡Qué decir de Helmer! Su derroche de sacrificio y entrega por la banda. ¡El no dar ni un solo balón por perdido!. Sebas Rosales demostrando seguridad, defendiendo una portería de la que estaban pendientes más de 9.000 personas. Barri tuvo una clara oportunidad, pero la falta de fortuna acabó penalizando. Matas, Corrales, Adrián, Abraham, Del Val, Corrales, Crespo, Fer....todos, absolutamente todos tienen sacar pecho, levantar la mirada y decir que ellos hicieron historia, porque en la derrota también está el orgullo. 

Más allá del partido, del resultado, de la felicidad a pesar de ese trago amargo...es imposible no acordarse de mi querido amigo 'Cuquín'. Llorando en silencio. En la soledad,  en el medio del campo...en el vacío más absoluto. ¡Qué injusto! ¡Que injusto! Imposible no acordarme de Maya, con los ojos llorosos, conteniendo la emoción, abrazando a cada jugador en la puerta del túnel de vestuarios. David Orgaz, el Presidente, sereno y tranquilo por fuera, pero seguro que satisfecho de su equipo, de sus colores y de su pueblo. Y Porce, susurrandome al oído que este era el día más especial. 45 años de historia esperando este momento. 45 años de trabajo por y para el Club Deportivo de El Álamo. Y Emilio López, el entrenador, con la cabeza bien alta nada más terminar el partido, y no es para menos, porque ellos nos han dado dos lecciones, una de fútbol y una de vida. Esta última es la más importante, porque hasta en las derrotas están las victorias. Tampoco podemos permitirnos el lujo de olvidarnos de Pepa Carrillo. Pepa es El Álamo. Pepa es trabajo, emoción, sentimiento...Pepa es un ejemplo de vida. 

No podemos dejar escapar el día sin felicitar a la afición. A la afición del Club Deportivo El Álamo. Una afición que llevó en volandas a los suyos. Una afición que creyó en los suyos, que le dio ese último aliento, incluso cuando las fuerzas empezaban a fallar. Ya el Facundo Rivas descansa. Querido Facundo, en  tu campo se ha jugado historia y han ganado todos. El Mallorca estará en la siguiente ronda, pero el premio gordo se ha quedado en casa. Una tarde muy difícil de olvidar. Se puede decir que hemos escrito una página de historia más. 

Foto: Twitter Real Club Deportivo Mallorca