Un mal inicio de partido condena al Juvenil del Madrid ante el Benfica

Los chicos de Guti se despiden del sueño

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La UEFA Youth League es la competición que imita a la Champions League para los jóvenes de toda Europa. Y, como su madre, también apea a los que cometen el más mínimo error. Los mirlos del Juvenil A del Real Madrid compitieron hasta el final, pero la losa que cargaban desde los primeros minutos de encuentro fue demasiado pesada. Los tantos de Dani Gómez y Seoane hicieron soñar a los blancos pero no pudieron con un correoso Benfica.

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El deporte español no tendrá representación en la final de la UEFA Youth League, la prestigiosa competición internacional que mide las fuerzas de las mejores canteras de toda Europa. A primera hora de la tarde se daba a conocer el primer clasificado para tan maravilloso duelo, el Red Bull Salzsburgo, tras vencer por dos goles a uno al FC Barcelona. Se deshechaba ya la posibilidad de una final española, pero quedaba el sueño de ver a un equipo madrileño levantar la mini orejona. José María Gutiérrez, más conocido como Guti, iba a ser el encargado de intentar por todos los medios que sus chicos llegaran a lo más alto.

Lo que mal empieza...

La tensión propia de unas semifinales europeas iba a ser una de las claves para el encuentro. Jugadores muy jóvenes, como son los de ambos contendientes, se medían por primera vez en una cita histórica y de mucho nivel. La gran mayoría de los futbolistas son menores de edad, por lo que tienen que madurar futbolísticamente antes casi que como seres humanos. La forma de afrontar un encuentro de estas características, el control de los nervios y la precisión iban a decidir la semifinal.

El partido comenzó mal para los mirlos de Guti. No es que estuvieran imprecisos, es que prácticamente vieron como cada llegada del Benfica era gol. Los portugueses supieron controlar mejor los nervios y plantear un encuentro serio. Tan serio que en apenas veinte minutos ya iba 0-3 a su favor. Y lo peor para los blancos no fue el resultado, sino la forma en que se había producido. En primer lugar, sin haberse cumplido el minuto cinco, llegó el tanto que abría el marcador. Joao Félix fue el encargado de abrir la semifinal con un remate tocado tras un gran centro bajo desde la banda. Fran García, que no le vio pasar por su espalda, llegó tarde a la ayuda y Moha no pudo hacer nada para evitar el gol. Las cosas ya empezaban mal para los blancos en el primer acercamiento rival. Después de recibir el primer palo, los blancos empezaron a jugar. Seoane, Óscar y Valverde se asociaron, Sergio Díaz lo intentó por banda y Achraf, uno de los más participativos durante toda la campaña, inquietó a los rivales con su velocidad. En un córner a punto estuvo de marcar Manu, pero el guardameta visitante, Fabio Duarte, estuvo muy acertado para evitarlo.

Pero lo que va mal siempre puede ir peor. Y eso es lo que le ocurrió al Juvenil madridista. Pese a no estar haciendo un mal encuentro, volvió a fallar puntualmente en tres minutos realmente fatídicos donde recibió dos goles. Las águilas sintieron el temor en la zaga merengue y Joao Felipe lanzó un latigazo potente desde la frontal. Moha, que se convirtió en titular tras la lesión de Luca Zidane el pasado mes de febrero, erró al poner los puños y el balón se le coló por encima. La moral de los de Guti no podía estar más baja, pero poco después iba a llegar una nueva puñalada de los portugueses. De nuevo Joao Félix, entrando en el área pequeña tras un centro, anotaba para hacer el 0-3, esta vez, en un gol de muy bella factura.

Guti, que no dejó de animar a los suyos desde la banda, trató de remover el partido y cambiar la situación. No le quedaba otra a los chicos vestidos de blanco que arremangarse y empezar a trabajar en una remontada de proporciones épicas. Las llegadas estaban ahí, el Madrid podía meterse en el encuentro en cualquier momento. Óscar, capitán local, mandó una falta al palo y poco después, fue Dani Gómez el encargado de recortar distancias con media hora de juego cumplido. Su disparo cruzado daba alas a un equipo que se marchaba al descanso con la necesidad de meter tres goles para plantarse en la final contra el Salzburgo.

... mal acaba

El segundo tiempo fue muy distinto al primero. Los juveniles de la capital de España apretaron arriba, buscaron el gol con asiduidad y no ahorraron ninguna energía. La ocasión lo merecía; una victoria supondría una inyección de moral brutal además del pase a una histórica final de la UEFA Youth League. Tardaron tan solo diez minutos en meterse en el partido, pues en el 55 Seoane aprovechaba un rechace dentro del área portuguesa para anotar el 2-3, un gol que permitía soñar con la remontada y que ponía nerviosos a los rivales. El tanto tranquilizó las aguas para los dos equipos, conscientes de que el próximo gol podía ser determinante en el resultado final.

La gesta era mayúscula si se lograba. Guti introdujo cambios, buscó inyectar sangre fresca en el terreno de juego de Nyon y el peligro que llevaron los suyos bien pudieron merecer el empate. Fábio Duarte fue el héroe en determinados momentos, pero el Benfica supo defenderse con uñas y dientes para que los merengues no lograran empatar y mandar el encuentro a la prórroga. A pesar de los intentos, el juvenil madridista acabó cayendo y recibiendo un nuevo tanto de Joao Filipe, cuando todo el equipo estaba arriba buscando el empate a la desesperada en el tiempo de descuento.

Al final, pese al esfuerzo titánico, se cumplió una triste realidad: lo que empieza mal, suele acabar mal. Los errores de la primera mitad y el mal comienzo de encuentro hicieron imposible el pase a la final. Guti debe estar contento con los suyos por el esfuerzo realizado y deberá corregir y animar a los chicos para acabar la temporada con la cabeza bien alta.

Fotografías: realmadrid.com