Casi una reacción de primera

Cargando...
xxxxxxxxxx

De primera por igualar la ventaja en el marcador que le levaba el actual campeón de Europa League y el casi porque faltando cinco minutos para que se consumara la remontada, Pablo Sarabia tiró por tierra todo el esfuerzo que el Leganés había hecho durante todo el partido. Un ex del Getafe hacía que el Lega remase mucho, muchísimo, para morir en la orilla. Cosas del fútbol...

Este partido tenía su miga. Ambos tenían el mismo objetivo en estos 90 minutos -pero no a largo plazo está claro- que se iban a jugar en Butarque, ganar. Unos para por fin vencer en casa en esta su primera travesía por la Primera División y los otros para también ganar, pero lejos del Sánchez Pizjuán en el campeonato nacional tras varios meses después del último triunfo.

Garitano repetía once titular (el mismo que el día de Granada) tras varias semanas en las que sacaba o metía en el equipo a 5 o 6 hombres por partido. Demasiados cambios y modificaciones que como respondió a la pregunta que le hicimos desde Pobla FM en rueda de prensa: "estoy contento de poder dar continuidad por fin a una base grande de jugadores partido tras partido y no tener que cambiar a medio equipo de un partido a otro." Y enfrente Sampaoli que sacó únicamente a tres defensores puros, ya que por los partidos de selecciones varios de sus hombres llegaban a Leganés con molestias. Colocó pues a Iborra como segundo central junto con Pareja como solución de emergencia y pese a que no ser ni mucho menos central, el ex del Levante cumplió con nota.

Al igual que en los partidos contra los grandes que ya han pasado por Butarque (Barça, Atlético, Valencia) el equipo local salió motivado y con un grado alto de intensidad que le bastó para gozar de las primera ocasiones del partido. Luciano las protagonizó, pero en ambas, el atacante brasileño eligió la peor opción que manejaba. El Sevilla por su parte no estaba cómodo, el hecho de no haber ganado fuera de casa en los últimos meses rondaba por su cabeza y minaba la confianza de los jugadores de un Sampaoli que tenía un objetivo claro: por un día dejaba de lado el juego alegre y vistoso que el caracteriza por la obligación de ganar dando igual cómo fuese.

Golpeó primero su equipo. El Leganés no supo transformar en goles las ocasiones que tuvo al inicio del partido, cosa que aprovechó el Sevilla para ir ganando metros mediante un juego práctico, directo y de forma rápida. El primer gol fue de Vázquez, que tras un centro lateral se adelantó a Serantes para meter la cabeza y empujar la pelota al fondo de la red. El 0-1 calmó esa presión que tenían los jugadores del Sevilla tanto en su cabeza como en las botas al inicio del partido por no conseguir ganar fuera de casa, lo que hizo que desde el tanto del Mudo se viese a un equipo más cómodo y que pasó menos apuros en lo que quedaba de primera parte.

A los diez minutos de salir de vestuarios, Nasri pondría tierra de por medio. Un 0-2 que para nada mostraba lo que estaba pasando realmente en el campo. El Leganés tenía la pelota y creaba ocasiones, pero no gozaba de efectividad. Por contra el Sevilla, que tras el segundo gol se echó todavía más hacia atrás, únicamente aparecía en campo rival gracias a contragolpes o balones en largo.

En el 65 se produjo un cambio que cambiaría, valga la redundancia, lo visto hasta el momento. La entrada de Mercado (central) por el Mudo (mediapunta) en el Sevilla, trastocó todo el sistema de Sampaoli. Iborra adelantó su posición y fue Mercado el que pasó a ser central junto con Pareja. El relevo es comprensible, ya que ganando 0-2, la entrada de un defensa haría que el equipo sevillano sufriese lo menos posible, pero fue justo lo contrario. La entrada del defensor argentino alteró todo el engranaje defensivo del Sevilla y fue por ahí donde el Leganés empezó a hacer daño y a oler la sangre.

Primero con un remate desde la frontal pegado al palo de Timor que atravesó una nube de piernas y se coló en la portería de Sergio Rico. Y justo dos minutos después, Szymanowski batía al internacional español tras un mano a mano. Empate a dos. Cosa que parecía imposible minutos antes donde la tónica era un Leganés fallón cerca del área rival que hacía apenas sufrir al Sevilla.

Como era esperado, los dos goles tan seguidos del Leganés hicieron que hasta el 90´, el partido fuese otro. Sampaoli quemó todas las naves. Metió a Ganso y Sarabia, dando un paso adelante y cambiando de este modo la idea de replegarse y aguantar el resultado. En el banquillo local, Garitano haría lo mismo. Saltaron al verde los 3 jugadores ofensivos que tenía de refresco (Machís, Kone y Robert Ibáñez). Decisión más que sorprendente ya que tras ir dos goles abajo, a Garitano el empate le parecía poco frente a todo un Sevilla...

Al final decantó la balanza la inexperiencia del Leganés que no supo calmar el partido ni hacer que el crono corriese lo más rápido posible en favor de sus intereses, además de la excesiva ambición de querer ir a por los 3 puntos que permitió al Sevilla aprovechar los huecos que dejaba la blanda defensa pepinera al final del encuentro. Un zapatazo de Sarabia desde fuera del área, al que era imposible que Serantes pudiese responder, no hizo justicia (porque el Sevilla no fue, a los puntos, mejor que el Leganés, pero sí más efectivo y eso es lo que cuneta en el fútbol, es meter un gol más que el rival) pero sí que pudo acabar con el maleficio de su equipo, ese que no dejaba al Sevilla vencer en el campeonato nacional fuera de casa.