OBLAK SOSTIENE AL ATLÉTICO ANTE EL LEVERKUSEN

El gigante verde

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El guardameta esloveno cerró la puerta rojiblanca para mandar a su equipo al bombo de cuartos de final de la Champions League.

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En 1928, la empresa americana Canning Company tiñó de color esperanza al gigante que daba imagen a su empresa de verduras en conserva. El impacto fue tal que los ciudadanos comenzaron a llamar Green Giant a una marca que, a mediados de siglo, se vio abocada a cambiar su denominación original en favor de la popularidad que su logo había adquirido. Lo que no entraba en los planes de aquellos empresarios de Minnesota es que 89 años más tarde un guardameta natural de la ciudad eslovena de Skofja Loka recogiera su testigo a orillas del Manzanares.


Y es que hace tiempo que Jan Oblak viene llamando al timbre de la oficina de Canning Company. En el Calderón, y ante el Bayer Leverkusen, el espigado cancerbero tumbó la puerta a golpes de estirada para jolgorio de unos y lamento de otros. De un lado, los hinchas rojiblancos que poblaron las gradas del feudo del Atlético enloquecieron ante tal alarde de cualidades. Del otro, los aficionados teutones se agarraban la cabeza sin comprender muy bien cómo había podido ocurrir lo que parecía imposible. Y en medio un Jan Oblak que continuaba parando lo imparable como quien se enciende un cigarrillo en el receso del trabajo a pesar de las meritorias respuestas de su colega Leno en el extremo contrario del campo.


Llegaba el Atlético a la cita con la cómoda renta de 2-4 cosechada en el Bayer Arena. Los rojiblancos, sabedores de la proeza que precisaban los alemanes para lograr el billete a cuartos, sestearon durante los noventa minutos sin ningún tipo de reparo como lo hace ese estudiante al que le han filtrado las preguntas de un examen y decide aprenderse las cinco más sencillas. Tal cual. Tan solo un par de destellos de calidad de Correa y de Griezmann, con sendas ocasiones en cada parte, despertaron del letargo vespertino a una parroquia rojiblanca que pidió por activa y por pasiva, aunque sin suerte en forma de cambio, la presencia de Fernando Torres y de Alessio Cerci sobre el verde del Calderón. Entre dimes y diretes lo que corrió impasible fue el crono y con él las escasas opciones del Leverkusen. Los alemanes inclinaron el terreno de juego en busca del tanto con el que soñaban los más optimistas para aferrarse a la épica. Brandt primero y Volland después, con una doble intentona, solicitaron la apertura de un telón que se cerró con un fuerte disparo de Kampl al que respondió de forma magnífica Oblak para cerrar una actuación que, si se pudiera, habría superado el sobresaliente.

Entre tanto alarde de reflejos cabe destacar que los rojiblancos, desde que arribara Diego Pablo Simeone al club, encadenan cuatro temporadas consecutivas en los cuartos de final de una máxima competición europea que sueñan con conquistar por vez primera. Y es que, con el gigante verde bajo sus palos, todo es posible.