Getafe 1-2 Real Madrid

En pie

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Ocho jornadas después de ascender, con dos victorias, dos empates y cuatro derrotas, el Getafe aún no ha caído. Mirando la clasificación puede parecer lo contrario, pero habiendo pasado apenas dos meses desde su reingreso en Primera, los de Bordalás todavía no se han visto superados por nadie. Hecho que, habiendo tenido enfrente a equipos como Real Madrid, Barcelona, Sevilla o Villarreal, tiene un mérito que hay que calibrar. Perder supone lo esperado en situaciones así; hacerlo del modo en que lo ha hecho imprime un sello distintivo en la derrota. Con este calendario inicial tan complicado, pocos podían esperar lo que este recién ascendido ha logrado: sin pisar puestos de descenso, aún no se ha dado el caso en el que rival le haya superado por más de un gol.

Ni Madrid ni Barça le han sobrepasado. De hecho, todas sus derrotas se han certificado en los últimos diez minutos de encuentro; lo que, por otra parte, también activa una alarma a tener en cuenta. No obstante, si te tienen que ganar, conviene que lo hagan así: sufriendo y al final. Es más conveniente tener que corregir errores en los minutos finales, donde la condición física y táctica de equipos netamente superiores se hace más evidente, que lamentarse por facilidades iniciales. El arranque del Getafe indica que quien quiera superarle va a tener que sufrir los noventa minutos; esto, en un equipo recién ascendido, es empezar ganando.

Ante un Madrid de suplentes, los de Bordalás se vieron obviamente superados. Puede que, de hecho, haya sido éste el peor partido en casa de los que lleva disputados. Con pocas ideas ofensivas, la lesión de Álvaro en los primeros minutos lastró su profundidad. Fueron los de Zidane quienes llevaron siempre el tempo, pero su falta de hambre les hizo sufrir más de lo esperado. Eso y la labor defensiva local, capitaneada por un Djené al que le da lo mismo tener enfrente a David que a Goliat, porque siempre se termina imponiendo. Dice el togolés que no juega al fútbol por él, sino para salvar a su familia; con su labor en este inicio liguero se puede dar por felicitada esa gente que podrá estar disfrutando de su familiar muchos años en la élite. 

Cuando se cierra bien, una fuga puede acabar con todo. Fue Cala quien se equivocó al filo del descanso, error que aprovechó Benzema para subir el primer tanto al marcador. Parecía que el gol acababa con la historia del partido, pero al inicio del segundo acto apareció Jorge Molina para, en fuera de juego, poner el empate. Fue un accidente, tanto o más que el de Benzema, pero supuso un golpe más importante para el encuentro. A raíz de ahí fue el Getafe quien creció y el Madrid el que se recogió esperando un destello. La inercia, siempre al amparo de la fuerza de la gravedad, se volvió a imponer: un nuevo cambio defensivo local terminó en el primer tanto liguero de Cristiano, que culminó un partido gris dando la victoria a su equipo y sentenciando a un Getafe al que le empiezan a sobrar los minutos finales.

Puestos a perder, que así sea; al final y a la fuerza, que ahorcan. Hay errores, por supuesto conceptos a corregir, pero parece que el Geta ha encontrado el camino que no ha de perder. Juegas contra ellos, son superiores a ti y, con todo, no son capaces de hacerte sentir inferior. Perder y no caer: no hay mejor vía para crecer. Y es que, a pesar de lo esperado, este Getafe sigue en pie.