CA Osasuna 2-1 CD Leganés

Garitano quiere hacernos sufrir

"Es un partido que no podíamos perder"

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Osasuna consigue la primera victoria en casa de la temporada ante un Leganés que se confió tras adelantarse. La falta de ambición y de puntería del Lega hace que no valga para nada el buen inicio de partido. Pese a las dos derrotas seguidas, todo (a falta de que juege el Sporting) sigue igual. 

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Mantovani en la ya más que típica arenga previa que hace junto a sus compañeros antes de saltar al campo, decía en la del partido de hoy ante Osasuna que era un encuentro "de concentración, de cabeza y de convicción". Desgraciadamente, para los intereses pepineros, faltaron los tres componentes que nombró el argentino. Tres partes que son necesarias en un equipo que quiere seguir compitiendo en el primer nivel del fútbol nacional. Lo que sucede es, que a veces, da la sensación de que el Leganés no estima eso de seguir compitiendo entre los grandes...

El equipo madrileño, consciente de que si ganaba hoy podía respirar de aquí a final de campaña de una forma más relajada de lo habitual, visitaba El Sadar sabiendo que Granada y Deportivo habían perdido y que al Sporting le tocaba visitar el lunes un campo de la parte de arriba de la tabla. Para dar un golpe sobre la mesa y alejar definitivamente el descenso de sus pies, Garitano puso sobre el verde lo mejor que tenía, dejando a un lado tanto la defensa de cinco hombres como los experimentos en el centro del campo. Por tanto, fue pragmático y alineó a los once jugadores a los que se les puede llamar ya "habituales" y que en Leganés empiezan a recitar de carrerilla: Herrerín de portero, Tito, Mantovani, Siovas y Rico eran los cuatro defensas, Rubén, Morán y Gabriel se repartían el centro del campo, Szymanowski y Samuel ocupaban las bandas dejando los goles a un Guerrero que descansó entre semana. Cabe destacar como gran novedad la vuelta de El Zhar tras superar unas paperas y la ausencias en la covocatoria de Bueno y Koné.

Quitando algún sustito de Osasuna en forma de remate sin acierto desde larga distancia de Fran Mérida, se podría decir que el arranque del Leganés tenía buena pinta. Prometedor. Buen inicio de partido del conjunto pepinero que bien plantado en el campo comenzaba a ser superior a su rival y así lo corroboró Morán con un disparo desde fuera del área que se fue besando el larguero. Minutos más tarde de esa ocasión del centrocampista, llegaría el gol madrileño: saque de esquina de Szymanowski que prolonga Tito en el primer palo para que Siovas libre de marca entre a la altura del punto de penalti y haga el primer gol de la tarde en Pamplona. 

Fue a partir del gol del Leganés cuando comenzaron a escasear en el equipo blanquiazul los elementos de los que habló Mantovani tras el partido:

Faltó concentración tras el gol. Se tenían los tres puntos en la mano y el equipo incomprensiblemente se confió en exceso dando por muerto a un Osasuna que lucha hasta la extenuación y más aún en su campo.  Los rojillos fueron empujando con la ayuda de su ejemplar afición y con el correr del crono fueron creyendo que podían sumar alguna unidad ante el Leganés. Primero con el empate desde los once metros, obra de Sergio León y después con el segundo tanto del andaluz mediado el segundo periodo. La verdad es que Osasuna no puso en grandes problemas al Lega ni hizo sufrir en exceso a su defensa. Sino que con dos pelotazos (uno del portero y otro de un defensa central), el primero lo corre Riviere que posteriormente centra al área y se produce el penalti de Tito. Y en el segundo, Siovas no está acertado con el fuera de juego y un despeje del central de Osasuna deja mano a mano a León con Herrerín. 

Faltó cabeza en el momento en el que el Leganés se puso por delante. El tanto de Siovas tuvo un efecto contrario. En vez de hacer que sus compañeros se relajasen, jugasen con tranquilidad y mantuviesen la posesión de la pelota sin tener ninguna prisa, propició errores de bulto y nerviosismo entre los hombres de Garitano (fallos como los comentados anteriormente de Tito y Siovas en los goles locales). El Lega quiso hacer lo que no sabe y lo pagó con la derrota. 

Faltó convicción mientras fueron cayendo los goles de Osasuna. El empate de local echó por tierra el prometedor arranque de partido de un Lega que, una vez vio cómo el marcador estaba igualdado, nunca pensó que podía sobreponrse y comenzó a deambular por el campo. De nuevo una falta clara de ambición en los jugadores de Garitano que parecía conformarse sacando un punto ante el colista. La igualada rojilla no sentenció para nada las opciones pepineras de vencer en El Sadar, sí que condenó a un Leganés que se vio anímicamente superado por un equipo al que sacaba (antes del partido de hoy) doce puntos en la clasificación... De la misma manera que no sabemos si el Lega pretende competir siempre, tampoco sabemos si el equipo de Garitano es capaz de vencer si no tiene la soga al cuello.