Impotencia pepinera

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El Leganés suma una semana más sin ganar en casa, esta vez ante un Celta de Vigo que visitaba Butarque con rotaciones y tras el desgaste copero. En dos llegadas, el equipo gallego finiquitó el partido que no tuvo mucha historia en los 90 minutos. La falta de ambición y de ideas en los hombres de Garitano propició que bastante gente se fuese a casa antes del pitido final. 

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Con poco, con muy poco el Celta se llevó los 3 puntos de Butarque. Y no es el primer equipo que lo hace. Apenas una victoria y un par de empates son el pobre balance del Leganés como local en lo que llevamos de liga. La noche de ayer se antojaba propicia para que el equipo madrileño volviera a saborear el triunfo en casa y disipase las dudas: rival que había jugado entre semana y que llegaba con varios suplentes por ello, además de tener la mente en la semifinal de copa. Pero quedó en un mero espejismo.

A los 32 minutos, Lemos se encargó con un disparo desde la frontal, de dejar claro que pese a las muchas rotacione, sumadas al desgaste físico y mental del miércoles, no iban a ser un hándicap para el equipo celeste en el día de ayer. El Leganés no tuvo reacción al gol del extremo gallego. Ningún tiro a puerta en la primera mitad (y tampoco ninguno en la segunda). Ni el tópico de intentarlo con más corazón que con cabeza se podía usar para describir el partido del Lega. No había manera. Bloqueo total de los jugadores de Garitano que provocaron algunos pitos en la grada de Butarque que ve cómo semana tras semana su equipo le pone al rival que visite el feudo blanquiazul todas las facilidades del mundo para llevarse la victoria.

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El paso por vestuarios no cambiaría ni un ápice la tónica del partido: un Celta apenas exigido defensivamente sabía que si apretaba al Lega era muy posible que cayese el segundo gol. Y eso hizo. Para resolver el partido, Sisto cogió la pelota y encaró a Víctor Díaz que fue al suelo y provocó penalti. Guidetti lo transformaba en gol. Había transcurrido una hora de juego. A  partir de ahí no pasó absolutamente nada. El equipo del Toto se dedicaba a hacer lo que mejor sabe (asociarse y crear larguísimas posesiones) mientras que el Leganés miraba impotente como no le era posible una vez era dar una alegría a su afición que abandonaría Butarque antes del final.