CD Leganés 0-1 RCD Espanyol

Si juegas a empatar, sueles perder

Tres puntos de los últimos dieciocho posibles

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Paupérrimo Leganés que se dedicó a aguantar el punto que estaba consiguiendo. El Espanyol supo esperar hasta que le llegó el momento. Tanto estirar el colchón de puntos que al final se romperá...

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Si no sabes cómo ganar, por lo menos que no te ganen. El Leganés viene demostrando que de lo primero tiene poca idea y... lo segundo tampoco lo comprende del todo. Unas veces por la inexperiencia en la categoría y otras por errores inconcebibles tanto de entrenador como de jugadores, que de no ser porque, sorprendentemente, hay tres equipos peores, el equipo llevaría ya unos meses en puestos de descenso a segunda división. No puede ser que un equipo que no había ganado en casa en toda la temporada y que casi está desahuciado (como es Osasuna) te remonte y te deje con cara de tonto. Tampoco se puede dar que el fin de semana siguiente visite tu campo un equipo que lucha por un objetivo casi utópico e inalcanzable (como es el Espanyol que los puestos europeos antes de empezar el partido de hoy los tenía a siete puntos) le regales las tres unidades del encuentro de hoy y le devuelvas la ilusión de volver a pelear por el objetivo cuando viene prácticamente a no jugar a nada.

A excepción de dos jugadores, Garitano dio continuidad al equipo que puso en el partido ante Osasuna. Las novedades fueron: la entrada de Adrián Marín por Diego Rico lesionado y de El Zhar ya recuperado por un Samuel que llegó como gran fichaje y lleva una asistencia (sin mucha utilidad en el 4-0 al Deportivo) y cero goles. Por tanto, Herrerín de portero, Tito, Siovas, Martín y Adrián Marín los defensas; Morán, Rubén y Gabriel los centrocampistas y Szymanowski, El Zhar y Guerrero los hombres de ataque. 

Sin embargo en el partido de hoy, fue el pan que tenemos cada día en Butarque: buen inicio del Leganés contra un equipo más, que fuera de casa baja una barbaridad su nivel y se vuelve completamente vulnerable. Ante esto, los pepineros que, como popularmente se suele decir, no meten un gol ni al arco iris y los periquitos que viendo los puestos que dan acceso a Europa inalcanzables vinieron a Butarque a verlas venir. Y ya que veían que el Leganés, por mucho que quiera, no puede, empezaron a creer, con el pasar del tiempo, que por qué no podrían volverse a Barcelona con el triunfo. En una aburrida primera parte, entre los dos equipos sumaron apenas un par de ocasiones, ninguna de ellas con peligro; la más clara fue del Espanyol que sería un calco del postrero gol periquito: balón desde la banda en diagonal hacia la espalda de los centrales donde apareció Felipe Caicedo que en el mano a mano remató al muñeco. 

Tras el paso por vestuarios, la historia sería la misma: inoperante Leganés que por más que quería le era imposible meter un gol. Y más difícil todavía si el entrenador no ayuda desde la banda. En vez de proponer soluciones ofensivas a sus jugadores, el preparador vasco se dedicó a malgastar las sustituciones sin cambiar ni un ápice la tónica del partido. Primero quitó a un delantero por otro, Luciano por Guerrero, (pocas, o ninguna, han sido las veces que el Leganés ha buscado el gol pero Garitano no ha tenido la valentía de tener a dos nueves en el campo), y después a un mediocentro por otro mediocentro: dentro Timor por Rubén Pérez, sí que es verdad que el segundo tenía amarilla, pero también podría haber buscado variantes pensando más en la portería rival con un jugador que ocupe una posición más adelantada o que tenga una vocación más ofensiva. Si algo se le pide a un entrenador es que cambie cosas en el partido en favor de su equipo, no limitarse a mover sus fichas, unas por otras, con poco sentido. De ser así, los jugadores podrían jugar solos.

Con el paso de los minutos, nada nuevo bajo el sol que pegaba durante la mañana del domingo en Butarque. El Espanyol que vino a Madrid a ver qué pasaba y cómo pasar, pasaban pocas cosas, con el paso de los minutos se fueron creyendo eso de por qué no volver a Barcelona con el triunfo. Mientras los periquitos se iban desperezando, pues sabían que había llegado su momento en el partido, Garitano entorpecía aún más a su equipo a medida que iba haciendo cambios (en la última permuta, Machís entró al campo por Álex) dando por bueno el empate que estaba consiguiendo. Quique Sabía que su equipo iba a tener una y para ello metió piernas frescas, las de Baptistao, que sería protagonista al final. Con el Leganés echado hacia arriba sin sentido: balones a la olla y poco más; en una contra, el Espanyol encontraría el gol. Pase al espacio de Moreno que asistía al propio Baptistao que en el mano a mano ante Herrerín, definía con una brillante vaselina. 

La justicia el el fútbol es muy relativa pero está claro que si desde el principio quieres empatar y lo que solo buscas es empatar, vas a perder. Si desde un primer momento, quieres ganar y vas a por ello, puedes empatar... Sin embargo, como ya es costumbre en el sur de Madrid, mejor esperar a ver qué hacen los demás, no vaya a ser que se arriesgue a ir a por los tres y en vez de conseguir cero, consiguas uno.