Navalcarnero - Castilla (2-3)

El Castilla sufre para sellar la victoria en Navalcarnero

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Santamago 1200 200

El fútbol. Ese deporte impredecible capaz de auparte a la gloria para momentos después mandarte a la lona noqueado. Lo vivió el Real Madrid Castilla en el Mariano González a la hora de la sobremesa. O a la de la siesta. Eso ya al gusto de cada uno. Imperial en la primera parte, con unos jóvenes atacantes llamados a un futuro en el fútbol profesional, y superado en la segunda. Sergi Segura, que en alguna vida anterior debió ser jugador de voleibol, colocaba cada saque de banda en el punto de penalti. Los centrales blancos temían cada saque lateral de un Navalcarnero que llegaba en caída libre al encuentro y que salió reforzado a pesar de la derrota (2-3).

Inauguró el marcador Fidalgo cuando muchos seguían en el bar tomando café. Ni treinta segundos de partido se habían jugado. Fran Santano, lateral derecho en la tarde de este domingo, vio su espalda convertida en una autopista. Por su banda volvió a aparecer Fidalgo en la jugada que acabaría en el segundo tanto. Tras una mano de Diego Conde inalcanzable para otros porteros, la pegó fuerte Alberto Fernández al fondo de la red. Mazazo para un Navalcarnero al que los errores defensivos le volvían a condenar una semana más.

Todo parecía perdido cuando el recién aterrizado Hakim recortó distancias. A lo que de nuevo Alberto Fernández respondió con contundencia, tras la cabalgada de Sergio López por banda derecha. La calidad de los atacantes del filial blanco marcaba la diferencia. Enfrente, la raza de Manu Jaimez y Carlos García, pulmones del conjunto de Fran Garrido en la defensa y en el centro del terreno de juego.

El marcador de 1-3 parecía sentenciar el choque. Pero el paso por los vestuarios revitalizó a un Navalcarnero que de la mano de Sergi Segura –y nunca mejor dicho porque todo el peligro llegó en sus saques de banda- creyó en el empate. O incluso en la remontada. El Castilla, perdido sobre el césped, observaba con temor cada balón aéreo que sobrevolaba el área de un Belman que fue decisivo en el tramo final. El Real Madrid, por fin, ha encontrado un portero de garantías para su filial.

Montoro, otro de los fichajes invernales de los del sur de la Comunidad, la empujó en el punto de penalti para hacer el segundo a falta de más de veinte minutos. Y a partir de ahí comenzó el asedio. Una y otra vez. El Castilla, completamente superado, se dedicaba a despejar y despejar; mientras que el Naval, con sus centrales convertidos en delanteros, mandaba a la olla cualquier objeto que recorriera el campo. Carlos y Manu la tuvieron al filo del descuento. Belman respondió. Y cuando los aficionados encaraban la salida, José Antonio controló un balón que cualquier otro hubiera chutado en el área pequeña. Ahí estuvo el empate de los rojiblancos, que ya suman siete partidos sin conocer la victoria. El Castilla, por su parte, sufrió y sobrevivió en el Mariano González.

Imagen: realmadrid.com