Historia del meteórico ascenso del Navalcarnero hasta Segunda B

El milagro del Navalcarnero: Granero, héroe del pueblo y un ascenso estelar desde la Preferente madrileña

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El Naval vive un auténtico cuento de hadas, el equipo madrileño está peleando por entrar en el play-off de ascenso a Segunda cuando hace apenas un lustro se encontraba sumido en Preferente

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Al sur de Madrid, bordeado por la Nacional-5  y cerca de Castilla-La Mancha se encuentra un pequeño pueblo de apenas 25.000 habitantes que empieza a ser conocido por su equipo de fútbol. Navalcarnero tierra de buen vino y de tranquilidad lleva unos años en los que equipos de la talla del Toledo, la Ponferradina, el Real Madrid Castilla o el Albacete, visitan el campo municipal de la localidad para medirse a su equipo. No se tratan de partidos amistosos. El Navalcarnero, por méritos propios, ha logrado ascender a Segunda B y salvar la categoría el año pasado. Porque lo difícil no es llegar, es mantenerse.

La situación por la que está pasando este equipo era inimaginable hace apenas una década. En el año 2012, el Navalcarnero acabó la temporada antepenúltimo en el grupo VII de Tercera lo que le costó el descenso a Preferente. El futuro del club parecía oscuro y más aún cuando en el primer año compitiendo en Preferente no se logró el ascenso a Tercera. Cuando peor estaba el equipo apareció una figura que cambiaría la historia del club.

Para afrontar su segunda temporada en Preferente, el Naval contrató como entrenador a Juanjo Granero, un técnico joven pero con experiencia en el fútbol madrileño. En su primer año al frente del Naval se logró el ansiado retorno a Tercera División, corría el año 2014. En la temporada siguiente se empezó a sentir el “efecto Granero” en el fútbol madrileño. El Naval acabó la temporada tercero y jugó los play-off de ascenso a Segunda B. El torneo de ascenso no fue demasiado exitoso y los madrileños fueron eliminados en primera ronda contra el Cayón. El golpe fue bastante duro porque un empate a cero en Cantabria y un empate a uno en el Mariano González les acabó dejando fuera por el valor doble de los goles fuera de casa. La eliminación fue difícil de digerir pero aportó al Naval una experiencia muy positiva para afrontar futuros torneos.

Juanjo Granero cambiaría la historia del club

En la temporada 2015/2016, el Naval acabó segundo en la fase regular, solo superado por el Sanse. Esta vez los play-off de ascenso les fueron mejor a los navalcarnereños. En este tornero de ascenso el Mariano González fue clave, allí se jugaron todos los partidos de vuelta de las tres eliminatorias. En primera ronda se eliminó al Tenisca y en la segunda al Deportivo B, ambas habiendo perdido el primer partido. En la final por el ascenso se medían al Tarazona. El Navalcarnero logró un épico empate en tierras aragonesas tras llegar a ir perdiendo por 2-0. En el Mariano González, junto a su afición, el Naval ganaba el partido y volvía a Segunda B ocho años después.

El Naval tenía un nuevo objetivo que nunca antes había logrado, mantener la categoría en Segunda B. Los madrileños habían conseguido ya otros dos ascensos en 2004 y 2008 a la categoría de bronce pero nunca se había logrado la permanencia. El bloque formado por Granero y sus jugadores tenían el objetivo de evitar el descenso entre ceja y ceja. La campaña tuvo un buen comienzo pero se hizo muy larga para el equipo. La lucha hasta el final obró el milagro. El Navalcarnero se salvaba en la última jornada tras ganar en casa al Real Unión quedándose a un solo punto del descenso. El objetivo se cumplió y el Mariano González era una fiesta, la labor del estadio fue fundamental ya que el Naval solo perdió cuatro partidos en casa en toda la temporada.

El retorno a Segunda B acabó con la salvación del equipo en la última jornada

Al concluir la campaña, Juanjo Granero anunció su marcha del banquillo. El entrenador que había llevado al equipo desde Preferente hasta Segunda B  consiguiendo una agónica salvación se iba del club. El Naval se sintió huérfano, el mesías que había obrado el milagro dejaba su puesto.

La directiva se puso manos a la obra y se encontró con el perfecto heredero para el banquillo del Mariano González: Julián Calero. El entrenador llevaba varios años a la sombra del Lopetegui siendo su ayudante en el Oporto y el año anterior fue el segundo de Hierro en el Oviedo pero le había llegado el momento de tomar de nuevo las riendas de un equipo.

Calero tomó las riendas del equipo tras la marcha de Granero

La tarea no era fácil, hacer olvidar al entrenador que había hecho la mayor gesta de la historia del equipo no iba a ser una tarea sencilla y la sombra de Granero era muy alargada. Pero Calero no le tiene miedo a nada y el Naval está haciendo una temporada de 10 y el equipo rojiblanco está peleando por un puesto en los play-off.

Lo cierto es que el milagro que se ha producido en este pequeño pueblo del sureste de Madrid parece seguir asombrando a todos. El Navalcarnero el club que en cinco años pasó de estar en Preferente a pelear por el ascenso a Segunda División. Un cuento de hadas que esperemos que tenga un final feliz porque lo cierto es que en el Mariano González se hace magia todas las jornadas.