Pontevedra - Navalcarnero (2-0)

Todo le sale cruz al Navalcarnero

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Cuarta derrota consecutiva para el conjunto de Fran Garrido, inmerso en una profunda crisis en 2019.

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FERRETERIA ORTIZ 1200 200

En el fútbol las dinámicas pueden condenarte a un destino cruel. La llegada de Fran Garrido al banquillo del Navalcarnero trajo esperanza, pero su efecto se fue disolviendo con el paso de las semanas. El Barquito no sabe lo que es ganar en este 2019 y tras la derrota ante el Pontevedra (2-0), la posibilidad de salir del descenso se va convirtiendo jornada a jornada en una utopía mayor.

Revolucionó su alineación Fran Garrido, que presenció el partido en la grada, sancionado tras su expulsión del pasado fin de semana ante el Rápido de Bouzas. Héctor suplía a Diego Conde en la portería y Carlos García volvía a la medular para acompañar a Joya y Jesús Mena. En el ataque debutaba Gabri Salazar, en sustitución de un Joaquín Cerdá que esperaría su oportunidad en el banquillo. El otro fichaje invernal, Juan Moreno, no entró en la convocatoria.

La falta de concentración en acciones concretas está condenando al Naval. Campillo, en el minuto 10, aprovechó un fallo defensivo y remató al fondo de la red sin oposición. Los jugadores rojiblancos (de amarillo este domingo) se miraban buscando respuestas. No las había. Ni en defensa ni en ataque, a pesar del empeño del recién aterrizado Salazar, que pudo estrenarse como goleador en una acción desafortunada. Fran Santano también lo intentó, pero el guardameta Edu despejó a córner. La urgencia por remontar provocó que Joaquín saltara al terreno de juego en el minuto 37 de la primera parte.

Pasarón es un estadio de una categoría superior, al menos en lo que corresponde a su capacidad. El césped deja mucho que desear. En algunas zonas, la tierra destacaba sobre la hierba. Una imagen propia del fútbol de los 80. Sin llegar a meter el miedo en el cuerpo, el Navalcarnero buscaba el juego directo, consciente del mal estado del terreno de juego. En una llegada por la izquierda, Juan Esnáider se pasó de frenada y chocó bruscamente contra la valla de publicidad. Tuvo que ser retirado en camilla y posteriormente en ambulancia, con un fuerte golpe en la rodilla y en las costillas.

El Pontevedra, que pudo sentenciar en alguna contra de la primera mitad, tuvo que esperar hasta el minuto 62 para hacer el segundo. De nuevo, a balón parado. Berrocal se coló entre la defensa y cabeceó sin sombra que le molestara. Un mazazo para el Navalcarnero, maniatado un fin de semana más. A veces, por mucho que lances la moneda al aire, siempre sale cruz.

Imagen: CDA Navalcarnero.