Navalcarnero - Unionistas (0-1)

Unionistas agrava la crisis del Navalcarnero

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El conjunto de Salamanca se llevó la victoria (0-1) en el Mariano González gracias al gol de Javi Ribellés nada más comenzar la segunda mitad. Los chicos de Iván Ruíz acumulan cuatro derrotas seguidas y ocupan plaza de ‘play-out’.

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El CDA Navalcarnero ha caído este fin de semana en puestos de descenso (‘play-out’, concretamente) por primera vez desde que regresara a Segunda División B en agosto de 2016. En las dos temporadas anteriores, con Juanjo Granero y Julián Calero en el banquillo, el equipo rojiblanco jamás tocó los puestos del miedo, los que te mandan a Tercera División. Este domingo, tras caer ante Unionistas de Salamanca en el Mariano González, el Naval confirmó su crisis y acumula sus peores números en la categoría de bronce en las últimas tres temporadas: cuatro derrotas seguidas y solo una victoria en siete partidos.

No levanta cabeza el equipo de Iván Ruíz. Las Palmas Atlético, Atlético de Madrid B, Real Madrid Castilla y Unionistas han vencido consecutivamente a un conjunto que no termina de soltarse. El técnico, una vez más, sufrió en la banda la falta de chispa de sus jugadores, que no supieron reaccionar al gol visitante tras el descanso. Ni Joaquín, relegado al banquillo y revulsivo en la segunda mitad, pudo evitar la derrota.

En la primera parte hubo muchas alternativas. Los dos equipos pudieron adelantarse en el marcador. Héctor, con una gran mano pegada a la escuadra, evitó el gol de Diego Hernández. Fran Santano llevó el peligro rojiblanco en unos minutos de mucha intensidad y pudo hacer el primero con un disparo cruzado, pero Carlos Molina despejó a córner jaleado por los más de 300 aficionados visitantes que se desplazaron hasta el Mariano González. Una afición, por cierto, que no paró de animar en todo el partido y que celebró la victoria de lo lindo con el pitido del colegiado.

Javi Rebellés fue el encargado de anotar el único tanto. Los aficionados salmantinos enloquecían en el fondo. A partir de ahí, fútbol se vio poco. Los jugadores de Roberto Aguirre caían al suelo en cada acción y tardaban en levantarse una eternidad. Solo seis minutos descontó el árbitro, a pesar de las continuas pérdidas de tiempo. Joaquín, desesperado, contaba con los dedos los segundos que tardaba el portero rival en sacar de puerta, ante la indiferencia del colegiado.

Iván Ruíz introdujo a Ayoub y Rodri en el minuto 70 en busca del empate. Pero las ocasiones no llegaban. Sergi Segura pidió penalti y vio la amarilla por tirarse. Ya contaba con una tras una entrada en la primera mitad y el árbitro le mandó al vestuario. El partido era bronco. Justo lo que quería Unionistas. El colegiado expulsó a dos jugadores visitantes. Carlos Quintana, por protestar; y Unai Hernández, tras una patada a Cifo. Pero el Naval no lo aprovechó. Atacó, sí. Pero sin peligro. El guardameta, Carlos Molina, atajaba cada balón aéreo y arengaba a su afición, que se dejaba la garganta en la grada. El público rojiblanco, nostálgico y en una nube tras dos años en los que el equipo estaba inmerso en los puestos medio-altos de la tabla, mostró su enfado al finalizar el partido.

Era un encuentro clave en la lucha por el descenso. Navalcarnero llegaba con cinco puntos, Unionistas con cuatro. Los salmantinos se llevaron el gato el agua y cogieron aire. El Naval mira la clasificación y se hunde. Echar un ojo al calendario tampoco ayuda. Se vienen dos partidos fuera de casa: la temible y contundente Cultural y Deportiva Leonesa y un Unión Adarve en problemas (con seis puntos y solo un puesto por encima).