El Rayo recibe al Almería este domingo a las 16:00

Baraja, al fin, toma decisiones

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El equipo franjirrojo lleva 23 jornadas achicando agua en un barco que va a la deriva. 

 

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Tras diez jornadas al mando del vestuario rayista, Rubén Baraja sólo ha sumado diez puntos. Como sucediera con su predecesor, José Ramón Sandoval, la sombra de su destitución nubla ya la esperanza de una afición que ve con impotencia las semejanzas entre esta temporada y la 2003-2004, cuando hasta tres entrenadores trataron de salvar al equipo del descenso a Segunda B, sin demasiado acierto o fortuna. 

Con un panorama desolador, un vestuario dividido y el mal sabor de boca tras haber cosechado la primera derrota en casa, ante el recién ascendido UCAM Murcia, el 'Pipo' Baraja llegó con la intención de "revertir la situación". Con más dudas que experiencia, el técnico vallisoletano y su equipo de ayudantes -en el que se incluye su hermano Javi, ex jugador del Getafe-, han tratado de hacer del Rayo un equipo sólido y defensivo, un equipo capaz de competir en la peleona Segunda división. A pesar de tener ideales estrictos y contundentes, no ha sido suficiente. Sin embargo, la situación obliga a tomar decisiones, y el 'Pipo' ya ha comenzado la guerra por su cuenta.

Algunos pesos pesados del equipo, principalmente Trashorras, Miku o Rat, han sido señalados por su actitud tanto dentro como fuera del campo. Baraja, cuyo principal fuerte es haber sido futbolista y capitán del Valencia durante siete temporadas, ha tratado por todos los medios mentalizar a sus jugadores de que son un equipo. Con la continua alarma de riesgo de incendio encendida, el pucelano definió en pocas semanas el que iba a ser su equipo, y avisó tanto a la dirección técnica como a los jugadores para buscar soluciones en el mercado de invierno. 

Como el niño que escribe su carta a los Reyes Magos, Baraja pidió una plantilla de no más de 22 jugadores y algún recambio nuevo que aportara frescura al equipo. Con experiencia y calidad probada en la categoría. Presidente y dirección técnica han logrado buscar salida para Piti -que se buscó su propia vía de escape en el AEL Limassol-, Zuculini y Mojica. Los recambios han sido Jordi Gómez (calidad en el mediocentro), Toni Dovale (experiencia en Segunda) y una torpeza como no se recuerda otra igual: Román Zozulya, cuyo culebrón no terminará hasta el próximo lunes. 

Ante este panorama, sujeto aún a imprevistos y salidas, Baraja revoluciona la convocatoria apartando a Trashorras -suplente en Valladolid, sustituido ante el Elche-, Miku, Rat, Zé Castro, Lass y Ebert. 'Si algo no funciona, cámbialo', ha debido de pensar. Ante el Almería, que aún no conoce la victoria a domicilio, apostará por rejuvenecer el equipo, con Comesaña, Fran Beltrán, Aguirre o Pablo Íñiguez. ¿Y si lo hubiera hecho antes? A Baraja no le gustan las excusas. A la afición, tampoco.

Seis jornadas sin ganar

Cabe pensar que dicha 'revolución' no tenga que ver con los señalados, sino con el club. En las últimas semanas, se le ha notado preocupado y enfadado por el nulo caso que se le ha hecho en la mayoría de sus decisiones, pese a mostrarse comprensivo y paciente ante los medios. Difícil saberlo.

Lo que sí sabemos es que la última vez que el Rayo sumó de tres fue en Tarragona, ante el colista, gracias a un gol de Javi Guerra en los últimos instantes del partido. Después de esa primera -única, hasta la fecha- victoria a domicilio llegaron la previsible derrota ante el Levante, y el jarro de agua fría de la victoria del Zaragoza en Vallecas. A la vuelta de unas buenas vacaciones, pactadas al principio de la temporada con el anterior técnico, llegó la racha de tres empates seguidos: Sin goles en Córdoba, y reaccionando tarde y a remolque en los dos de casa -Sevilla Atlético y Elche-. Para rematar, la derrota en Zorrilla, donde el Valladolid logró hacer lo que no hizo el Rayo en las dos jornadas anteriores: remontar un resultado adverso. 

Sumar tres puntos ante el Almería, rival directo y uno de los peores equipos como visitante, es fundamental tanto para el equipo como para la continuidad de un entrenador que se considera "un hombre de fútbol" sin temores. Esas son las reglas del juego. Diecinueve jornadas restan para ver el desenlace de la temporada. Sigan achicando agua.