Tras ocho meses de 'calvario' volvió a ser titular

La redención de Pablo Íñiguez

Cargando...

El jugador cedido por el Villarreal regresó al once titular, después de lesionarse tras la primera jornada de Liga. "Es como una redención tras salir del infierno. Era un reto para mí volver después de ocho meses. Físico y también mental", afirmó.

Talleres Jaén (1200x200)

Pablo Íñiguez se lesionó en un mal 20 de agosto tras caer derrotado el por aquel entonces Rayo de Sandoval en Elche por 2-1 en el arranque liguero del regreso a Segunda. En un partido que disputó de principio a fin, sin ningún tipo de molestia, se rompió mientras estiraba tras el encuentro. Diagnóstico para expertos en la materia: rotura muscular en la unión tendinosa del bíceps femoral izquierdo. En principio, estaría de baja de cuatro a seis semanas. En realidad, fueron más. “Tuve incluso que ir diez días a Villarreal porque ya estaba desesperado, no estaba mentalmente bien”, reconoció el defensa nacido en Burgos al completar su segundo partido como titular, el pasado sábado, en Vallecas.

Si algo ha aprendido esta joven promesa del Villarreal, que llegó a cumplir el sueño de debutar en Primera gracias a Marcelino García Toral, es que nunca hay que bajar los brazos, a pesar del cúmulo de contratiempos. Más allá de la lesión, a Íñiguez no le han venido las oportunidades de cara. “Estando tres meses lesionado, te dificulta mucho volver a coger la forma. Luego vino un entrenador nuevo. Cuando me volví a encontrar bien, como la semana del Oviedo, me lesiono de nuevo. Pero bueno, merece la pena pasarse ocho meses en el infierno por días como hoy”, argumentó.

Es preciso disponer de un entrenador valiente para jugártela con un central que, de cara a la galería, pueda no estar a la altura de una final como la que tenía que disputar el Rayo ante un equipo como el CD Lugo. Sin Zé Castro, por sanción, y sin Chechu Dorado, por lesión, Míchel decidió creer en sí mismo y en el trabajo realizado por Íñiguez cada semana en la Ciudad Deportiva. “Tengo que darle las gracias porque podría haber optado por otro compañero; hay que tener valor para poner a un jugador joven y que lleva sin jugar tanto tiempo”, reconoció.

La redención de Pablo ÍñiguezLa redención de Pablo ÍñiguezLa redención de Pablo ÍñiguezLa redención de Pablo ÍñiguezLa redención de Pablo ÍñiguezLa redención de Pablo ÍñiguezLa redención de Pablo ÍñiguezLa redención de Pablo ÍñiguezLa redención de Pablo ÍñiguezLa redención de Pablo Íñiguez

Así definió él lo que significaron esos 90 minutos:

“Es como una redención tras salir del infierno. Era un reto para mí volver después de ocho meses. Físico y también mental”.

En uno de los mejores juegos del Rayo en lo que va de temporada, Íñiguez se mostró algo nervioso al principio, sopesando, poco a poco, hasta ir encontrándose mejor con la presión que implica la competición. Y, bueno, como es lógico… “al final, muy cansado”, bromeó. Después del sacrificio, el cuerpo técnico otorgó a los jugadores descanso hasta el martes, día en que se pondrán a trabajar de cara a la visita al Huesca.

Después de tantos días malos, en los que al jugador se le pasaron tantísimas cosas por la cabeza, sólo le queda continuar demostrando por qué eligió este equipo para mejorar en su prometedora carrera deportiva. “Me gustaría hacer un buen final, por mí y por toda la gente que tenía puestas muchas esperanzas en mí desde el principio de temporada y no me han dado la espalda en ningún momento”, sentenció.