Marcó su cuarto gol en Liga

Manucho, corazón de león

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El delantero angoleño es uno de esos que llamamos, no sé, "atípicos". No se espera de él que marque un gol por partido, pero sí que, cuando salte al campo, haga su trabajo. Molestar a los defensas, bajar a ayudar al equipo cuando está en apuros... Entre esas, el gol llega a modo de recompensa. 

Talleres Jaén (1200x200)

Salió Manucho de Vallecas como casi siempre, inundado por esa alegría intrínseca con la que camina a diario. En los días de derrota, que han sido demasiados en esta terrible temporada, peleaba por levantar el ánimo de sus compañeros. Sólo así entiende que se pueda salir adelante.

Con esa fe, pero -con todos los respetos- sin el mismo flow y el mismo ritmo, llegó el nuevo míster a Vallecas. Con optimismo y esfuerzo se consiguen las cosas. Manucho esta lección ya se la tiene más que aprendida; por eso no desespera, confía. Ya llegará el momento en el que pueda sacar pecho y hacer honor a su apodo: sangre de león. Corre por sus venas y lo demostró el pasado sábado, cuando aprovechó un pase magistral de Lass Bangoura y marcó su cuarto gol en liga. Sin duda, ambos fueron los que revolucionaron un partido en el que el Rayo fue superior, pero le costaba horrores quitarle las telarañas al marco de Roberto.

Dedicatoria especial y más fuerza que nunca para creer en la victoria en Huesca, la próxima "final" del Rayo, el equipo "obrero" que tendrá que trabajar en el señalado 1º de mayo. Míchel confía y Manucho también... El único problema, reconoció el angoleño, es que "tienen que aguantarme".   

Manucho, sangre de leónManucho, sangre de leónManucho, sangre de leónManucho, sangre de león