Zaragoza 1-2 Getafe

No va más

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Zaragoza, cinco jornadas sin perder; Ángel, tres encuentros consecutivos celebrando gol. Getafe, cinco jornadas sin perder; Jorge Molina, de recital en recital. Con esta carta de presentación echaba a rodar el balón en La Romareda, que tras noventa minutos sin pausa despidió un choque vibrante, de tú a tú, de los que hacen afición a un fútbol que sonríe en noches como esta. El resultado, lo de menos para el neutral, fue el golpe en la mesa definitivo de un Getafe que está para lo que le echen. En esta ocasión se comió a un león que se adelantó con un zarpazo de los que muchos no se levantarían. Sin mirar al futuro, que es sólo ilusión, hoy el Geta parece un domador con pasado funambulista.

Si los maños tenían a tiro de cuatro puntos el playoff en caso de ganar, los azulones descontaban la misma distancia con el ascenso directo de conseguir la victoria. Dos clubes que se han enfrentado más veces en Primera que en Segunda, dos poderosas dinámicas frente a frente, dos arietes que seguramente estén entre los dos mejores de la categoría; geniales ingredientes, larga espera. 20:30 horas: hagan juego, señores. 

En lo que estuvo la ‘bolita’ dando vueltas, Zaragoza y Getafe tuvieron tiempo para hacer bastante juego. Comenzó mejor el equipo azulón (hoy completamente rojo), que se hizo con el dominio hasta el punto de olvidarse de cerrar líneas atrás. Ese fue el motivo de que a los veinte minutos, además de haber contado con alguna ocasión peligrosa en el área maña, Alberto ya hubiera desbaratado tres goles locales con otras tantas grandes atajadas. El guardameta ha sabido cambiar la opinión de muchos azulones a base de silencio y trabajo; no hay duda de que su bondad hará que sepa perdonarnos. Enfrente, como siempre, estaba el otro pilar del equipo bajando, controlando y jugando balones para asustar a la defensa local. Es curioso el caso de Alberto y Molina: son portero y delantero y no paran de jugar cara a cara. En esa conexión brota la fuerza de todo el Getafe.

En el lado contrario, el Zaragoza basaba su juego en aguantar y ponerle balones largos a Ángel, que instaló su hogar en el fuera de juego. En ese límite estaba cuando Cani volvió a encontrar hueco entre Cata y Cala para asistir al canario, que ya no perdonó. 40 minutos y el Getafe, que por desmelenarse se había olvidado de cerrar en el centro del campo los envíos en largo al rápido delantero maño, se tenía que ir al descanso con resultado adverso a pesar de haberlo tenido controlado. 

Con cuarenta y cinco minutos por delante para no dar un paso atrás, los de Bordalás salieron del intermedio convencidos de que era el momento para dar un paso adelante. Lo que siguió fue un segundo acto para enmarcar en el que rectificaron los errores y amplificaron los aciertos que habían tenido en el primero. El trío de la verdad (Pacheco, Portillo, Molina) empezó a silbar y el equipo rompió a bailar. Toque, toque, toque, llegada, gol; toque, toque, toque, llegada, gol. Para cuando en el 63 Molinero bajó un balón dentro del área y le regaló el empate a Molina, el Getafe ya era amo y señor del partido. Se hizo tan grande como pequeño dejó a un Zaragoza que no pudo más que verlas venir. En el 71 Fuster remataba al palo y Ratón, en su estirada, se metía el balón en su portería. Con el 1-2, los locales se fueron arriba, aunque no encontraron peligro hasta el descuento: a punto de pararse la ‘bolita’, Valentín y Ángel fallaron dos goles con la portería vacía. No va más.

La suerte también juega y el Getafe, que ya es tercero y quién sabe qué puede llegar a ser, construyó el entorno para que le fuera propicia. Tras el pitido del árbitro, la bola paró y dejó mucha diversión con el siguiente resultado final: es el Geta el que sigue sin perder, es Ángel muy bueno y es Jorge Molina superior. 19, rojo, impar. El premio se va para Getafe.