UCAM Murcia 0-1 Alcorcón

Un viaje a Murcia para no olvidar

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La afición llevó al equipo en volandas a La Condomina. Los hombres de Julio Velázquez respondieron sobre el césped. El tanto de Pablo Pérez a pase de Iván Alejo desató la euforia entre todos los alfareros. El plato fuerte se jugará el próximo sábado a partir de las 20:30 horas en Santo Domingo frente al Lugo. Ahora más que nunca el lema "hasta el último minuto del último partido" está lleno de razón.

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La imagen de la locura tras el pitido final con los tres puntos en el bolsillo, puede ser a la perfección el resumen de todo lo que se vivió en Murcia. Muchos nervios había en el ambiente desde la salida de Santo Domingo hasta La Condomina. Podía ser un juego a vida o muerte. Una victoria era un paso decisivo y firme para continuar en Segunda, mientras que una derrota en tierras murcianas podría ser una piedra en el camino muy difícil de quitar. Las ganas por ver el balón correr sobre el césped aumentaban según pasaban los kilómetros.

El equipo llegó en volandas a La Condomina. El autobús de la primera plantilla se encontró en las puertas del estadio a la masa alfarera desplazada, que no dejó de animar en ningún instante. Caras de concentración de los jugadores a su llegada. Había mucho en juego. Había que ir a por la victoria. El partido volvió a ser una nueva prueba no apta para cardiacos. El UCAM Murcia apretaba, quería hacer daño a un Alcorcón que de nuevo tuvo a un gran Dmitrovic bajo palos. El guardameta salvó lo que podía haber sido una tragedia. Los alfareros empezaron a recomponerse sobre el césped, a entrar en el partido, y la ocasión más clara del encuentro fue para el fondo de la malla. Un gran Iván Alejo le cedió el esférico a Pablo Pérez para romper la red de la meta del UCAM. El Alcorcón se puso por delante y aguantó los arreones del equipo universitario hasta el minuto 94.

La otra cara del partido también se vivió desde el banquillo. Un Julio Velázquez inquieto y activo no paró de alentar a sus jugadores cuando todo pintaba bastante oscuro. El gol fue la gloria para todo aquel que creía en el equipo y que sigue en el barco. El final del partido no fue más que el éxtasis de la conquista de Murcia. Los jugadores se dirigieron hacia donde estaba la afición. También lo hizo el propio Velázquez que descargó toda su felicidad compartiéndola con los aficionados. 

El color amarillo vuelve a llenarse de optimismo. Tan solo queda una sola final por jugar. El Alcorcón llega con vida, con mucha vida. Santo Domingo volverá a dictar una vez más sentencia. Toda se va a dejar para el sábado en un partido que marcará sin duda un antes y un después para el club. La afición ha alzado la voz. Los jugadores han respondido.