Uno más, uno menos

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Tenerife y Getafe empatan a cero en un aburrido encuentro marcado por las expulsiones de Jouini y Jorge Molina.
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“El Getafe va a intentar jugar bien al fútbol dentro de lo que nos deje el rival mirando siempre el resultado”. Con esta declaración de intenciones se presentó el miércoles José Bordalás como nuevo entrenador azulón, que viene a ser un laberinto para llegar al punto de partida. Ese punto es el de un equipo que no juega casi nada, acaso porque los rivales no le dejan, a lo mejor porque mira demasiado el resultado o, quizás, porque no sabe. Sea lo que fuere, el juego y los resultados del equipo ya no tienen detrás el escudo de la incapacidad de Esnáider; ahora hay un entrenador nuevo que no ha traído la ansiada victoria segura. Y ha cambiado poco el paisaje.

Salió el conjunto azulón de rojo Pachón en el templo del ascenso y eso fue lo único en que se pareció al que pasó por el Heliodoro Rodríguez López hace más de doce años. Lleva el club unos meses haciendo un llamamiento por redes sociales apelando al ‘espíritu de Tenerife’; hoy se ha certificado que, antes de ponerse a viajar, primero debe hallarse un espíritu por ahora en paradero desconocido. Con todo el trabajo por delante que tiene al respecto Bordalás, al menos en su primera cita ha logrado el que seguro va a ser uno de sus pilares básicos: no encajar. Ahora falta anotar.

El 0-0 se inventó para partidos como este, aunque si hubo sobre el césped un conjunto que intentó ganar, ese fue el Tenerife. Tampoco en demasía, pero empujó durante todo el encuentro, incluso la media hora que jugó con un jugador menos. El Geta, en cambio, basó su partido en la solidez defensiva: no pasarán y luego, si hay oportunidad, intentar pasar nosotros. No lo lograron ni unos ni otros en una primera parte casi tan insoportable como acudir a misa con resaca; los dos mejores acercamientos, uno para cada equipo, llegaron en el descuento.

Tras la reanudación comenzaron las emociones, tampoco demasiado fuertes. Cinco minutos tardó Jouini en irse a vestuarios tras ver la segunda amarilla por lo que para el árbitro fue una simulación dentro del área. Lo cierto es que hubo contacto, pero fue tan insuficiente para pitar penalti como lo fue el motivo por el que el colegiado decidió expulsar al delantero local. Entre dicha roja y la que luego sacó, imagino que para compensar, a Jorge Molina, el partido se estiró todo lo que es capaz de hacerlo el Getafe. Mientras los locales seguían intentándolo, los de rojo se acercaron más al área rival e incluso tuvieron la oportunidad de adelantarse por medio de un remate de cabeza de Cata Díaz y tras un centro envenenado de Molinero. El Geta, que no gana ni con uno más ni con uno menos, desaprovechó la superioridad, así que el árbitro decidió volver a nivelar con otra expulsión rigurosa a falta de diez minutos para el final. Y ahí acabó un partido con mucho más ‘centrocampismo’ que áreas.

Sigue sin lograr la victoria fuera de casa el Getafe, que no sale de puestos de descenso. Ha dicho el nuevo míster azulón que han sacado un punto de oro, pero se equivoca. En oro se puede convertir el sábado que viene de ganar al UCAM Murcia; de no ser así, será un punto más en el largo y lento transitar por la Segunda División de esta hormiga vestida de azul. Mientras tanto, el Geta sigue sin avanzar, aunque al menos no ha dado un paso atrás. Uno más, uno menos. Todo igual.