Jª 1.- RAYO CIUDAD ALCOBENDAS C.F. 1-1 C.D. CANILLAS

Una parte para cada uno

Se adelantaron los locales gracias a Iván Dorado al borde del descanso, pero luego Godoy igualó la contienda.

Cargando...

Reparto de puntos para los dos equipos en un partido frenético y donde ambos pudieron llevarse “el gato al agua”. Los “rayistas” fueron de menos a más entrando en el partido e hicieron sufrir al portero del Canillas, Pablo Huelamo, que salvó unas cuantas y se convirtió en el héroe de su equipo.

xxxxxxxxxx

Por fin echo a rodar el fútbol base en la Categoría Liga Nacional Juvenil después de un año complicado y donde en marzo tuvieron que suspender todas las competiciones no profesionales y posponer durante varios meses las profesionales.

Primeros minutos de tanteo para ver o analizar el rival cómo planteaba el encuentro. Los jugadores del Rayo se llevaban todas las jugadas de segunda línea, aglutinando más hombres en el medio con la aportación de Álvaro y de Lucian como carrileros haciendo mucho daño por las bandas.

Los visitantes intentaban tener más el cuero del balón ante las embestidas del rival que buscaba constantemente la espalda de la defensa generando mucho peligro. Sin embargo, poco a poco los locales se iban acercando al guardameta visitante, pero sin mucha claridad.

Corría el minuto 27 cuando el Canillas tiene una falta que no acaba en nada, pero el portero envía un balón largo para la carrera de Juan Antonio que no logra controlar bien y el cuero llega a Iván, que acompañaba la jugada, y en el uno contra uno, el portero mete la pierna para salvar a su equipo. Primer aviso serio del Rayo.

Seguían las acometidas de los locales, esta vez gracias a dos entradas por la derecha de Álvaro gracias a un pase de Juan Antonio y de Collantes, donde de nuevo Pablo estuvo soberbio para aguantar y atajar los dos tiros.

El gol se aproximaba para el cuadro dirigido por Jorge Manuel frente a un Canillas que fue desapareciendo en el encuentro y que el único aprieto que pusieron al guardameta del Rayo Alcobendas fue un tiro lejano de más de 25 metros muy alto.

Cuando en el luminoso se venía el minuto 45, los locales anotaron su primer tanto gracias a un balón largo a la espalda de la defensa y donde Iván llegó antes que el portero para hacerle una vaselina y adelantar a su equipo.

Así llegamos al descanso con ese gol psicológico in extremis que hacía justicia a lo que se estaba viendo sobre el terreno de juego.

En el segundo tiempo las cosas cambiaron bastante. El equipo visitante parecía otro, mucho más atrevido que en la primera mitad. No obstante, el Rayo iba tener una clarísima para ampliar su ventaja a través del goleador per la defensa la despeja bajo la línea.

Buen susto para el combinado visitante que se resarcieron en la siguiente jugada gracias a una buena dejada de cabeza de Diego para Álvaro, pero este no logra de materializarlo correctamente.

El balón ahora pasaba ser dueño del Canillas. El seleccionador visitante tomó una decisión que luego iba a repercutir en el partido y es meter a Godoy de enganche, por detrás del delantero, para meter más arsenal arriba.

Con la incorporación de este jugador más por el centro hizo que el ataque fuese más directo, complicase mucho a la defensa del rival, sacándoles del partido a algunos jugadores.

El encuentro entraba en un momento donde el centro del campo se rompió y eso provoco que fuese un correcalles. Eso lo aprovecho bien el Canillas, que mejor puestos en el campo que los locales en esta segunda parte, consiguiendo empatar de manera idéntica que el primer gol del Rayo, Godoy se adelanta al portero y le hace una vaselina.

El partido estaba muy bonito, donde el cansancio hacía huella en los rostros de los jugadores y las piernas no podían más. Otra vez a falta de un minuto para el noventa el Rayo iba tener una clara ocasión, tras un saque de banda puesto al área, el balón le cae a Raúl Vega que se precipitó y cabeceo el balón fuera de la potería.

Finalmente, el árbitro pitó el final del partido. Ambos equipos sellaron las tablas en el marcador, aunque llegaron a tener oportunidades para que alguno se llevase los tres puntos.