Opinión del Lega

48 horas después

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Han pasado ya 48 horas desde que el Getafe le ganase el derby del sur al Leganés. Tiempo suficiente para reflexionar en frío sobre lo ocurrido el pasado viernes, tras desconectar un poco disfrutando de otro gran derby que llevaba muchos años sin darse en nuestro fútbol como era el asturiano. Pasar un día rodeado entre animales y plantas atípicas; y despedir en plena Cibeles a un mito de nuestro ciclismo como Contador, y a su vez coronar al ciclista del momento, Froome, como ganador de la Vuelta ciclista a España. Créanme que lo necesitaba.

Un partido sacado de un videojuego

Es cierto que el equipo salió muy motivado en los primeros minutos, bien por el empuje de la afición, o por la tradicional arenga del capitán Mantovani. Pero nuevamente El Lega volvió a carecer de pegada. Mientras que la efectividad de los azulones fue tan precisa que los dos únicos disparos a puerta (literal) acabaron en la red. Lo que te hace replantearte si el equipo, como algunos baloncestistas para mejorar su tiro, debería entrenar más los disparos a puerta tras los entrenamientos, o añadirlos como un ejercicio más cada día. Pero es muy desesperante ver las estadísticas del partido, y tener un 7/11 en tiros a puerta, mientras que tu rival tuvo un 2/10. Unos datos que te hacen tirarte de los pelos como cuando juegas a los videojuegos, y la consola te gana con sólo dos disparos a puerta cuando tú has llevado la manija del encuentro bombardeando su portería.

De héroe a villano

Muchos ya sabéis que Guerrero no es uno de los jugadores que más devoción genere en mí. Pero esta vez voy a romper una lanza en favor suya. En su defensa diré que cuando un jugador logra marcar un gol al eterno rival, y con desventaja en el marcador. Lógicamente tiende a venirse arriba moralmente; y si a eso le unimos el empuje de la afición tras recuperar el ánimo, es normal que se sienta con confianza. Por eso cuando Álvarez Izquierdo decretó el penalty que decidió todo, Guerrero no se lo pensó y fue directo a colocar el balón en el punto fatídico. Pero el fútbol es tan bello como cruel, y todo lo hecho hasta ese instante cayó al olvido rápidamente cuando ese penalty contactó con los guantes de Guaita. Por eso siempre digo, que el fútbol es lo más parecido al Océano Pacífico cuando dicen que no tiene memoria. Al igual que, por una vez, deberíamos valorar que un futbolista, como en este caso Guerrero, tenga el valor y la sangre fría de asumir una gran responsabilidad, al lanzar una decisiva pena máxima errada; como sucedió años atrás con Djukic en el Deportivo, Riquelme en el Villarreal, o Juanfran en el Atlético de Madrid.

Los clásicos nunca mueren

Personalmente, si algo me carga es el eterno debate sobre si prefiero a Messi o Cristiano Ronaldo. Pero últimamente empiezan a adherirse al argentino y el portugués, los largos debates sobre la figura de Guerrero. Los aficionados que deciden irse antes del final. O los que pasan de pensar en la Champions a jugar el próximo año contra el Huesca o la Cultural.

Del primer asunto, aparte de lo citado en el punto anterior, es que todos estamos de acuerdo que Guerrero no es goleador, y que su rol de campo es pegarse con los defensas para habilitar a sus compañeros. Pero llegar hasta el punto incluso de pitarlo, como se escuchó alguna vez tras errar el penalty me parece de lo más injusto. Más cuando mismamente Szymanowski no está pasando por un buen momento de juego, y nadie le recrimina nada. Con esta derrota ya os digo que, posiblemente, veamos cambios en Ipurua en el once inicial.

Al igual que algunos aficionados, tras el gol de Álvaro Jiménez, optaron por desalojar Butarque en el minuto 85 cuando perdías por la mínima y un empate aún podía darse. Vuelvo a decir que yo no soy quien para señalar si alguien se va antes de tiempo. Pero, a nivel personal, si me voy de una función de teatro hasta no ver el saludo de los actores. O una sesión de cine hasta que no veo los créditos. No me gusta tampoco abandonar un recinto deportivo tras haber dado un aplauso a unos jugadores que estuvieron durante el partido dándolo todo, aunque como en este último caso salga cruz en el marcador.

Así lucía Butarque justo antes del inicio del derby del sur entre el CD Leganés y el Getafe CF

Como tampoco cuando el CD Leganés llevaba 2 victorias en dos partidos, y sin encajar un solo gol, alguno se pensase en poder hacer un Leicester. Y ahora tras perder contra el Getafe, falle todo en el equipo desde el portero hasta el entrenador. Una cosa con la que me quedo de la rueda de prensa pasada de Asier Garitano, dedicada sobre todo para los más agoreros, es que "la plantilla sabe que van a perder más partidos esta temporada. Mientras siga el Lega en primera seguirá peleando por conseguir la permanencia". Y una aportación que hago de mi cosecha es que el CD Leganés, a día de hoy, todavía no sabe lo que es estar entre los 3 últimos de la liga. Y ya van 41 jornadas entre la anterior temporada y la actual.

Sólo espero no tener que copiar y pegar mucho este punto de mi opinión durante esta campaña acerca de estos eternos debates.

El sentimiento pepinero está muy vivo

Esta vez el partido, como ya muchos sabéis, lo vi en la tribuna de prensa al tener que escribir la crónica. Pero desde el pupitre pude ver a unos aficionados pepineros muy pasionales, mostrando esa fantástica pancarta al inicio del partido que rezaba “mi corazón late por ti”. Una pancarta que no se hizo precisamente en una hora. Al igual que la preparación del resto del tifo para que en el tiro de cámara, o también llamada desde hace no mucho "U televisiva", se mostrase un ambiente espectacular, acorde con la altura de un derby como era este Leganés – Getafe. Para que después los "mass media", una vez más, ignorasen por completo este partido de gran rivalidad.

Sin embargo, Guaita y Álvaro se encargaron de transformar esa ilusión en decepción. Fue muy duro ver a niños llorar por la derrota, o las caras largas de la gente que conozco al abandonar Butarque desolados por caer contra el Getafe. Pero hubo dos cosas que me reconfortaron durante este fin de semana: Una fue ver en Twitter la foto de un pequeño abonado (el 889 para ser exactos) que se acostó desilusionado por perder del derby. Y la noche siguiente, cuál fue la sorpresa de su padre cuando le vio dormido con su perro de peluche, y arropado como sábana con su bandera del CD Leganés. Y la otra fue que pasé el domingo en Faunia, y me crucé con un padre portando el carro de su hijo. También con un miembro de una familia amplia. Y con un niño que jugaba al fútbol en un merendero con otros dos pequeños. Fijo que me preguntaréis ¿Qué tienen en común estas personas?. Los tres lucían felizmente la misma camiseta blanquiazul del CD Leganés. Dos ejemplos que me hacen creer que esta legamanía está muy viva, pese a esta dura derrota. Porque a pesar de caer contra el Getafe, el sentimiento pepinero es más fuerte que la derrota más cruel. Porque si estas fueron las reacciones por perder, no quiero imaginarme lo que pudo haber sido si Guerrero anota el penalty y cae la victoria del lado local.

(Fotos: Laliga.es)