Opinión personal de lo vivido en Sagunto, y lo que ha de llegar

CF Fuenlabrada, levántate y camina

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Reflexiones y epílogo a una final de Copa RFEF dedicadas al CF Fuenlabrada, y a todo su entorno desde el primero hasta el final.

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Hasta aquí llegó una competición, que empezó como un simple rodaje de cara al campeonato de liga como fue la Copa RFEF. Pero que sin comerlo ni beberlo, ese rodaje fue en aumento y la aventura a nivel autonómico pasó a ser nacional, llegando a jugar la gran final.

Tras jugarse todo a una carta en Alcobendas, el Fuenla lograba acceder a la Copa RFEF al ganar 0-2, con Juan Luís Mora de entrenador interino. Una vez dentro de la gran fase final esperaba un rival muy cercano como era el Sanse, al que se venció en casa 1-0, y que en la Matapiñonera, un gol de penalty de Cervero, certificaba el pase de los azules a la siguiente ronda pese a acabar cayendo por 2-1.
Después esperaría, en pleno mes de enero, el Burgos teniendo que jugar en el mítico Plantío con ola de frío incluída. Y con un resultado en la ida no muy bueno como era el 1-1. Pero un gol postrero de Velasco salvaba la clasificación, siendo el momento que más cerca estuvieron los azules al borde del ko. Seguidamente tocaba medirse a un Lorca que, aunque fuese de tercera, pero que salió muy respondón; llevándose la vuelta por un 4-3, y teniendo neutralizado el 1-0 de la ida hasta que Dioni acudió al rescate.

En el pado previo hacia la final esperaba un Badalona que, quien sabe, podría ser rival para el play-off. En la ida jugada, esta vez, fuera de casa se lograba remontar un 1-0 gracias de nuevo a Velasco, y a un Cristóbal que marcaba un gol casi de oro. Muchos recordamos ese sufrimiento con los catalanes jugando con uno más por expulsión de Milla. Y con la vuelta en casa perdiendo 0-1, pasando a la gran final con más sufrimiento del debido.
Ya en la gran final esperaba un equipo que, con piel de cordero, iba devorando como un lobo a equipos de gran categoría como AE Prat, o nuestros conocidos Socuéllamos y Real Unión.

La batalla final de Sagunto

Muchos creíamos que el sueño de conquistar un título estaba muy cerca, pero estábamos equivocados. enfrente estaba un Saguntino que a ilusión no lo ganaba nadie, y eso los hacía temibles; al igual que ya tener la permanencia casi asegurada, lo que los hacía aún más peligrosos. Llegaba la ida, y Lluna desnivelaba la balanza con una gran tarde, donde el canterano del Valencia detuvo todo lo que le lanzaban (aún Borja Sánchez sigue pensando como no pudo entrar esa ocasión). Al final 0-0 y objetivo cumplido para los de "Guti".

Pero aguardaba el esperanzante partido de vuelta, sabiendo que cualquier empate a goles, aparte de la victoria, traía la Copa RFEF hasta la vitrina del Fernando Torres. Pero volvimos a equivocarnos. Y todo porque los romanos salieron a por todas a jugar, posiblemente, el partido de sus vidas. Y desde el primer instante se hicieron dueños y señores del partido, hasta que fueron llegando los goles que los acababa de proclamar campeones como ya comentamos en la crónica.

La cara más triste del fútbol

Créanme, era muy duro ver las caras de esos kirikos, que se metieron en el cuerpo 9 horas de autobús en un día, con la ilusión de ver a su equipo levantar ese pequeño gran trofeo. Especialmente las caras de esos niños, la gente joven, y no tan joven que derramaban alguna lágrima por no lograr el objetivo cuando ya se iba a coronar esta montaña.

Duro también, fue ver a Isma Gil llorar desconsolado por el hecho de perder su segunda final (ya perdió jugando en el Rayo "B"), o de un joven Diéguez que ninguna palabra de ánimo le surtía efecto, o alguien como Cervero que en sus genes competitivos lo que no sea ganar no figura en su diccionario.

También me siento mal por gente que aprecio dentro de la profesión, bien por llevar años siguiendo a los azulones, o por compañeros que no pasan por un buen momento personal, y haber logrado el título hubiera supuesto una gran alegría.

Personalmente, tuve que escribir la crónica más difícil, y triste, del conjunto fuenlabreño desde que se me encargase su cobertura aquí en Pobla FM. Pero como dije a varios kirikos desplazados, o a un icono del club como Ramón García Pajuelo: "Prefiero llorar por perder finales a hacerlo como cuando se sufrio aquel macabro descenso frente al Binéfar hace 16 años.".

Pero no todo fue negativo en este viaje hasta Sagunto para quien les escribe. De allí me llevó el haber tratado a fondo con más aficionados azules, y compañeros de prensa. Y sobre todo, el aprecio mutuo con un grandísimo equipo como es el Atlético Saguntino. Tanto institucionalmente, como por su afición. Logrando hacer un gran hermanamiento entre sus dos peñas más representativas: El Frente Romano y La Doce sur. Con un gran intercambio de bufandas y camisetas, y cantando juntos bajo la misma pancarta sobre el césped del Morvedre. Lástima que eso no venda en los programas de deporte que todos sabemos.

La vida sigue sin la Copa RFEF

Pero desde ya toca cambiar el chip, y afrontar una nueva, e ilusionante, dura guerra. O retomar, como suelo publicar a nivel personal en mi Instagram, cada jornada que resta mezclando el argot de otro deporte que sigo como es el ciclismo.

El maillot del Sprint Especial cayó del lado de ese, cariñosamente hablando, "gregario respondón" de tierras valencianas. Pero ahora toca afrontar una gran rampa toledana antes de pasar la pancarta de los últimos 5 km para llegar a la meta. Porque según va terminando esta etapa, el porcentaje de las rampas es cada vez más empinado, debido al desgaste de toda la temporada. Pero tras esa pequeña salida de cadena, estamos seguros que el equipo volverá a tirar del grupo de cabeza, apoyados de esa afición que los anima sin cesar.

Quedan 6 km por delante, y ya no hay sprints ni metas volantes por medio que descentren a este equipo. Toca darlo todo como, hasta ahora, han hecho. Y estoy seguro que tanto los desplazados a Sagunto, como los que, por circunstancias no pudieron acudir al Morvedre, duden de este equipo. Entre todos pondremos esa cadena en su lugar para seguir este camino duro, pero bonito, como es luchar por el sueño del play-off.


CF Fuenlabrada, es hora de levantarse