Desde el Lateral de Butarque

De la cordura... a la locura

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Si lo que se pudo vivir el pasado sábado en territorio hostil fue antológico, no muy atrás se queda la victoria de anoche del CD Leganés frente al Real Valladolid gracias a un gol de Carrillo cuando pasaba del tiempo de descuento. Un gol que vale media permanencia y que desató la locura en un Lateral de Butarque ya sereno tras la euforia mostrada.

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¿Te encuentras sin voz? ¿Te sientes eufórico? ¿Tienes los ojos llorosos? Si presentas estos síntomas no hay duda de que entonces ayer vibraste con el final de infarto que ni el mismísimo Alfred Hitchcock hubiese imaginado, y todo gracias a un gol de Carrillo en el 95:23 de partido que supuso el tanto número 100 del CD Leganés en el ático de nuestro fútbol, pero sobre todo más del 50% del objetivo principal que no es otro que la permanencia.

Este partido contra el Real Valladolid que pone fin a 10 jornadas utilizando el abono transporte, era uno de los señalados por los aficionados pepineros desde hace semanas sabedores de que la permanencia pasaba por derrotar a los de Sergio González como el Pisuerga lo hace por la capital castellana.

Con respecto al triunfo en el Derby Histórico, Pellegrino hizo dos variantes con Recio liderando la medular en lugar de Rubén Pérez que descansó pensando en el partido de Vitoria, y aprovechando el gran momento de juego que atraviesa Juanfran, “El Flaco” optó por darle la titularidad en detrimento de un Nyom que, actualmente, no pasa por su mejor momento de juego.

Acorde con la fase de la temporada que nos encontramos, los dos conjuntos transmitieron mucho miedo a perder y eso se tradujo en un partido plano donde las ocasiones y la emoción sobre el terreno de juego brillaron por su ausencia. Solamente hubo que resaltar dos jugadas visitantes donde Waldo probó a Cuéllar desde la frontal y, sobre todo, la Sergi Guardiola que, con todo de cara y sorprendentemente la envió por encima del travesaño; una ocasión que hizo lamentarse a todos los aficionados blanquivioletas presentes en Butarque - y que se hicieron oír bastante - como a Ronaldo Nazario que, a buen seguro, pensaría desde el palco que esa oportunidad en sus tiempos no la hubiera desaprovechado.

Pese a esos dos serios avisos, el Leganés no mostró síntomas de reacción, y recordaba más al equipo que jugó frente a Levante y Girona que al tornado futbolístico que pasó recientemente por Getafe, provocando hastío y aburrimiento entre los aficionados presentes, hasta que el VAR, después de 15 partidos ligueros celebrados en Butarque, por fin hiciera acto de presencia para evitar dos equivocaciones favorables al Leganés (ni cotizaba eso). Primero un penalti y después una mano donde demostraba que el balón golpeó en la cabeza del jugador blanquivioleta.

Esas dos intervenciones y los cambios realizados hicieron que la tablilla anunciase que a la última llama del reloj del santuario pepinero le quedaran 5 minutos para terminar de apagarse. Eso hizo que los aficionados locales que aún se mantenían en pie prestaran todas sus fuerzas restantes a los 11 caballeros blanquiazules, y a partir de ahí el Leganés se iría en busca de la portería pucelana todo lo que no había hecho anteriormente. El descuento fue un claro asedio local, y cuando la llama empezaba a apagarse, Juanfran ponía un balón al corazón del área para que Carrillo, cuál si fuese Seiya de Pegaso salvando a la diosa Atenea, se olvidara de sus 5 puntos de sutura en la cabeza por un momento, y reforzado con el aliento y las fuerzas de la grada propinaba un gran cabezazo mandando el balón a la red, haciendo que este lateral de Butarque se volviera loco por los abrazos de la gente que se conoce de tiempo y otros que nunca intercambiaron palabras, pasando por las carreras en los pasillos y los gritos de euforia que no cesaban e, incluso, las lágrimas de emoción porque ese gol suponía, además de sumar dos victorias seguidas, compensar aquellos partidos llenos de infortunio como el de San Mamés o el Ciutat de Valencia; o al propio Carrillo que el Dios del fútbol le devolvió todo lo que le quitó en el pasado derby con intereses logrando el gol número 100 de la historia del Lega en primera.

Con este triunfo el Leganés alcanza los 39 puntos, y ya acaricia la permanencia con los dedos al dejar la zona roja a 10 puntos con tan sólo 24 por disputarse. Una victoria que confirma el break conseguido en el Coliseum, y que servirá para que, a partir de ahora, algunos que se fueron de Butarque antes de tiempo aguanten en su butaca hasta el último suspiro, vaya a ser que se vuelvan a quedar sin poder celebrar efusivamente esta victoria de locura.

Foto portada: CD Leganés