Desde el lateral de Butarque

El pepino enroscado

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La Real Sociedad se fue al descanso ganando 0-2, pero no contaba con la metamorfosis de un "vampírico" Leganés que se transformó en la segunda mitad para igualar el marcador, e impedir que Asier Garitano se llevase la victoria de su casa. Así lo viví desde el lateral de Butarque.

En 1996 veía la luz otra de las grandes joyas del cine de los 90 como era “Abierto hasta el amanecer”. La historia de dos ladrones que huyen del FBI con un predicador y sus dos hijos como rehenes, y tras entrar en México se refugian en un bar cercano de la frontera, pero que al anochecer les esperaba una inesperada sorpresa en forma vampírica. Una película muy similar a la vivida en el estreno liguero en Butarque donde el CD Leganés sufrió esa metamorfosis pasando de un preocupante 0-2 a un muy celebrado empate que pudo, y debió, haber acabado en remontada.

Durante los primeros compases vimos a una Real Sociedad mucho más fuerte que los pepineros, en parte a que los de Pellegrino tuvieron 48 horas menos de descanso que el equipo de un Asier Garitano que volvió a la que fue su casa; al igual que también Zaldúa que fue uno de los más destacados. El de La bella Easo, que bien pudo ser Seth Gecko, lideró a su equipo utilizando el flanco izquierdo local como autopista rumbo a México iniciando las dos jugadas que acabaron en sendos tantos donostiarras, tras un par de errores defensivos como ya hubo en San Mames.

Con 0-2 en menos de 20 minutos daba la sensación de que la Real Sociedad había cruzado la frontera mexicana y, ante la inoperancia de los pepineros, empezaron a relajarse haciendo de Butarque su particular “Teta enroscada” por la tranquilidad momentánea de la grada cual si estuvieran viendo en zona VIP el baile sensual de Salma Hayek con su serpiente.

Y Butarque oscureció

Con lo que no contaban los donostiarras es que el descanso iba a suponer la puesta de sol en Leganés, y los blanquiazules salieron del vestuario completamente transformados en un equipo ambicioso y luchador que, cual vampiros, agarrotaron a su rival a raíz de que Pellegrino sacrificase a Eraso dando entrada a un revulsivo Michael Santos, que junto al siempre activo Rubén Pérez (la que le sacó el amigo Rulli), la seguridad de Juanfran por el ala este, y a un combativo Carrillo, fueron poco a poco enseñando los colmillos a los txuriurdines hasta que El Zhar conseguía morderlos por primera vez; contagiando esa rabia a una afición que empezó a apretar de lo lindo en busca de más sangre.

Mientras Zaldúa cometió esta mano tan clara, el VAR estaba más pendiente de ver bailar a Salma Hayek (Foto: Tania Delgado/SomosLega)

Ante el empuje de los pepineros, Garitano, cual si fuese el predicador Jacob Fuller, mantuvo a su equipo compacto esperando el amanecer, y siempre con un crucifijo y la estaca preparadas ante un posible ataque. Esa opción de ataque la tuvo Juanmi pero Cuéllar, en un gran ejercicio de reflejos, evitó la muerte definitiva del vampiro pepinero desviando la estaca a otra dirección.

Esa intervención del extremeño, unido al cambio ofensivo que realizó Pellegrino sentando a Ezequiel Muñoz por En Nesyri, afiló más los colmillos blanquiazules acabando el choque con 5 jugadores de corte ofensivo. Y a su vez daba más alas a una afición que aplaudía el mensaje valiente que les transmitió el técnico argentino acostumbrados al garitanismo defensivo de estos años. Ese mismo garitanismo que vio como los colmillos de El Zhar se le clavaban cuando ya empezaba a querer asomar el sol desde la parte oriental; haciéndoles perder dos puntos por el camino, aunque de haber acertado Rubén Pardo con esa falta final, pudo haber hecho saltar por los aires el “pepino enroscado” de Butarque como en su día hiciera Pablo Sarabia.

Por suerte ese balón no entró y Asier Garitano no pudo cumplir su deseo de ganar en Butarque tal como dijo el pasado mayo en su despedida, gracias a un Leganés valiente y que, a falta de que se conjunten todas las piezas, y lleguen los últimos refuerzos, promete batallar mucho en esta temporada... y siempre que el VAR también se perfeccione porque sus jueces parecían estar más pendientes de Salma Hayek que de la mano clara de Zaldúa que pudo cambiarlo todo.

Foto portada: CD Leganés