Desde el Lateral del Coliseum

En tierra hostil

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El Lega se llevó la victoria de Getafe para alegría de los aficionados pepineros que estuvieron con el equipo desde que salieron de Leganés hasta el pitido final, pasando por quienes lo vieron desde casa o no pudieron por circunstancias; o de aquellos que estuvimos camuflados entre seguidores azulones como fue mi caso y que , desde el Lateral de Butarque, os cuento como se vivió.

Han pasado más de 24 horas desde que el CD Leganés asaltara el Coliseum y posiblemente tú, aficionado pepinero que estás leyendo este Lateral de Butarque de Pobla FM, todavía continuas con la sonrisa de oreja a oreja cuando se te viene a la mente el gran partido que hicieron los hombres de Pellegrino, el gran éxodo de la afición azulona cuando Juanfran sentenciaba el partido, o cuando viste que los jugadores lanzaban sus camisetas y tuviste la ilusión de coger una (si la cogiste ya ni te cuento).

Como ya sucediera en el crucial partido de Vallecas, nuevamente dejé colgada la acreditación para vivirlo en la grada aunque, en este caso, en plan infiltrado porque me tocó presenciarlo en tribuna local rodeado de seguidores azulones, pero acompañado de gente con quienes comparto lateral en cada partido.

Para quien no sepa valorar este derby histórico le puedo decir que, a diferencia de otros partidos, este no comienza con el pitido inicial, sino cuando la afición blanquiazul realizó un estremecedor corteo de despedida al equipo de Pellegrino por las calles de Leganés y, posteriormente, cuando gran parte de esos aficionados se desplazaron en Metro hasta llegar al Coliseum con parada previa en El Bercial.

Sobre el rectángulo de juego todo se ponía de cara para el Lega cuando González Fuertes, el mismo árbitro que expulsó injustamente a Rubén Pérez en el anterior derby, señalaba el punto fatídico tras un disparo de Óscar que repelió en la mano de Maksimovic. Sin embargo, Carrillo mostró al mundo cómo no se ha de tirar un penalti al echársela casi a las manos al guardameta David Soria. Un infortunio que hizo a algunos recordar que con la camiseta del 90 aniversario los dos partidos jugados acabaron en derrota, e incluso, ni siquiera se había logrado marcar un gol (hasta ayer).

Pese a errar la pena máxima el Leganés se sentía cómodo sobre el campo, todo lo contrario que los de Bordalás que daban la impresión de que el parón de selecciones les pudo haber afectado, y más cuando un tiro de Maksimovic en un despeje de un corner que detuvo Cuéllar con una gran parada, fue la ocasión más clara del partido para los azulones.

Mientras sobre el césped se jugaba un partido, en la grada se vivía otro duelo paralelo con gran pasión donde la afición pepinera pareció Shun de Andrómeda en la casa de Piscis porque, a pesar de estar en inferioridad de fuerzas y desarmado sin sus cadenas ni su armadura (en este caso sin megáfono y sin bombo de acompañamiento), su fuerza interior le ayudó a vencer a su oponente, siendo la voz el “cosmos” particular de los aficionados que no dejó de oírse durante todo el partido.

Ese chorro de voz desde el fondo norte contribuyó a que el Leganés sacase su coraje para vencer y, minutos después de la reanudación, lograron desatar un gran "tornado nebular" sobre el Coliseum cuando un centro de Silva desde la izquierda lo cabeceó Michael Santos directo a la red. Dicho tornado por un instante parecía que no sería muy devastador, pero el VAR se encargó de avivarlo y el Lega conseguía arrastrar al Getafe hacia la desventaja en el marcador.

Ese gol silenciaba los cánticos habituales de la afición local en un derby contra los pepineros, mientras que a su vez desataba el júbilo en la grada visitante, a diferencia de los infiltrados en la tribuna que, cual sufridores del 1,2,3, nos contuvimos de celebrarlo viendo las caras de los aficionados locales que lamentaban el partido que estaban realizando.

Bustinza lanza su camiseta al público presente en el Coliseum (Foto: CD Leganés)

Viendo el temporal que se levantó, Bordalás movía ficha sacando a Ángel por Foulquier en busca del empate, convirtiéndose en el jugador que llevó el peso del ataque azulón durante la segunda mitad, primero con un tiro interior que detuvo Cuéllar y, posteriormente con un cabezazo que se fue por encima del larguero.

Ahí acababan las posibilidades del Geta porque la potencia del tornado pepinero seguía aumentando hasta tal punto que, a falta de 8 minutos, la gran jugada individual de Juanfran lo convertiría en una "tempestad nebular" que se llevó por delante el partido y a gran parte de la afición azulona que empezó a desfilar en masa por las gradas del Coliseum, sabedores de que la gran batalla al sur del Santuario había terminado, y entre ellos, todos aquellos seguidores que nos rodeaban en la tribuna y que hicieron que los infiltrados pudiésemos celebrar por bajo ese gol, y mostrar por primera vez nuestros colores en territorio comanche.

Finalizado el partido, los jugadores del Leganés celebraron el triunfo con su gente lanzando las camisetas y hasta los pantalones de juego, mientras que los infiltrados salíamos rápidamente, cual equipo griego rumbo a vestuarios, hacia nuestro vehículo para, por fin, estallar de júbilo y alegría dentro de él según regresábamos a la antigua Egaleo.

Esta victoria deja al Lega con 36 puntos, una cifra que parecía casi definitiva en el día de ayer, pero viendo los resultados de esta jornada hace que el partido de este próximo jueves​ contra el Real Valladolid sea todavía mucho más crucial. Pero hasta entonces disfrutemos del momento, y riámonos de aquellos que aun se piensan que ayer hubo un compadreo entre Getafe y Leganés porque, de haber sido así, este Lateral de Butarque posiblemente no se hubiera vivido en tierra hostil.

Foto portada: CD Leganés