El bigote del baloncesto español

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Conocí a Rafa Muntion en febrero de 2003. En Valencia, durante la Copa del Rey de basket. Pero fue en 2004 cuando iniciamos una amistad que con los años se ha ido reforzando. Siempre a más, nunca a menos. Rafa, la voz del baloncesto en Radio Vitoria desde hace tres décadas, es una de las mejores personas que he conocido en mi vida.

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El baloncesto es de los jugadores, de los profesionales y de los aficionados. Pero en torno a este maravilloso deporte aparecen actores que con su trabajo difunden con pasión las escenas de esta interminable y maravillosa obra de teatro. Hablar del Baskonia es hablar de Rafa Muntion. Hablar del periodismo baloncestero en el País Vasco y en España es nombrar a Rafa Muntion. Desde esta humilde tribuna queríamos dedicarle unos pellizcos de cariño y reconocimiento a Munti, que cuando finalice esta temporada colgará el micrófono y los auriculares. Se retira. Y dejará un vacío gigantesco en aquellos que hemos tenido la inmensa fortuna de cruzarnos con él. 

Con Rafa he aprendido de periodismo y de la vida. De valores y de honradez. De radio y de gastronomía. Me ayudó cuando era un pipiolo con muchas más ganas que talento. Me sigue ayudando ahora que ambos ya tenemos unas cuantas batallas para regarlas de sidra durante una inolvidable sobremesa. Muntion es de esos tipos que si necesitas un brazo, se lo corta y te lo da. Si se te rompe el equipo técnico para transmitir el partido, saca otro de debajo de las piedras. Si necesitas una asistencia para activar una entrevista con Tiago Splitter, le deja muy claro al brasileño que "a Onda Madrid los tienes que atender porque son mis colegas". De los inicios recuerdo su bigote recio, que con el tiempo ha ido mutando en esa barba descuidada que solo puede lucir con clase un tipo con galones. 

Lo que más me gusta de Rafa Muntion es que nunca va de farol. Si te dice que te invita a comer a su casa, allí te lleva con su familia y unas viandas de aúpa. Si te ofrece su hogar para hacer un programa de radio en un pueblo entre Vitoria y Bilbao, allí te monta todo y te dice: "Cuando termines, avísame y nos tomamos un vino". Si entras con él a zampar en tierras norteñas, olvídate de abandonar pronto y, sobre todo, de comer con agua. Un periodista con mil viajes, dos mil batallas, tres mil aventuras e infinitas toneladas de carácter. Defiende su curro contra todo y contra todos. Solo lo he visto una vez cabreado de verdad, y fue en la última final de Liga cuando un empleado de seguridad no le dejaba estar en la única baldosa que garantizaba el sonido para sus oyentes de Radio Vitoria. Eso es sagrado.

Querido Rafa, me encantaría que este año pudieras despedirte contando los partidos del Baskonia en la Final Four. Y que cuando acabe todo te lleves de regalo una gran ovación de tus compañeros, la que mereces por cómo te has portado siempre con todos nosotros. "Joder, Blasito, la hostia", me dices siempre como introducción o colofón a cualquier conversación instrascendente. Gracias por tu amistad, por tus consejos y por cómo has tratado siempre a mi gente. Tanto es así que nos queremos ir a vivir a Vitoria. Eres leyenda. Eres muy grande.