El sueño de Olivia

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Olivia tiene diez añitos. Cuando sus padres la visten con ese precioso vestido morado y le ponen esas coletas que caen en cascada desde su cabello rubio, el amor devora por dentro a cualquiera que se cruce con ella. Ella sonríe, coge su pelota y echa a correr. 

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A Olivia le encanta ir cada tarde al Parque de las Amapolas de Arganda. Mientras está en el cole o termina la clase de natación, su imaginación se dispara siempre hacia el cemento de esa cancha de baloncesto a la que cada día le acerca su familia. La mayoría de los días, papá, ya que a esa hora su mamá tiene trabajo en la farmacia de Madrid. A veces también los abuelitos, que cogen el 763 desde Rivas para agotar las existencias de pañuelos (para la baba, claro) tras pasar un rato con la niña de sus ojos. 

Olivia no llega a la canasta, que está muy alta. Pero exprime la interminable paciencia de su abuelo Gabriel, que una y otra vez le aupa lo más alto posible para que la nena intente lanzar una y otra vez.  Tras treinta, o cuarenta, o quizá 100 veces, Olivia le pide a su abuelito que le baje y se pone a botar la pelota de baloncesto que hace muchos meses le regaló su madrina. Así cada día, así cada tarde. Así cada invierno, así cada verano. La vida de Olivia transcurre siempre con un balón de basket en los bocadillos de sus tebeos. 

A su padre le haría ilusión que su niña fuera periodista. A su madre le encantaría que empezara a bailar, como ella. A sus abuelos lo único que les interesa es que Olivia sea feliz. La ven feliz en esa pista del Parque de las Amapolas. No hay nada más inocente, más puro y menos tecnológico que la sonrisa de un niño. Olivia es naturaleza pura, felicidad cotidiana sin histrionismos ni postureos. Con 10 años baila, canta, ríe, llora, conquista, lee y vive. 

Hay una cosa que Olivia jamás ha compartido con nadie. Nunca. Que cada tarde, cuando lanza a esa cesta en la que rara vez la bola rebota, ella sueña con ganarse la vida en el futuro como jugadora de baloncesto. Un pensamiento de mujer en un cuerpo de niña. En PoblaFM estaremos preparados para contar sus hazañas. Viva el deporte, vivan las mujeres y viva la vida.

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