El Top Spin

Cargando...

Este Movistar Estudiantes es desesperadamente ciclotímico. Ese “este” apunta al del presente curso, pero realmente debemos ampliar el radar al de los últimos años. Hay un dato revelador que encumbra nuestra convicción de la montaña rusa colegial. Le ha ganado al Barcelona cuatro veces seguidas en el Palacio.

xxxxxxxxxx

Quesos de la Huz 1200 200

Un dato que esconde un mérito extraordinario y una capacidad ilimitada de levantar duelos que estaban casi perdidos. Sin embargo, habituales son ya los gatillazos mayúsculos en la calle Goya con derrotas muy amplias ante equipos, como mucho, del mismo potencial que los colegiales. 

El Estu es el Top Spin del Parque de Atracciones, ese invento del demonio tan adictivo como temerario. He comprobado que sigue existiendo y que aún es una de las atracciones más reclamadas de este lugar de ocio madrileño. Cuando era pequeño le tenía al Top Spin un respeto reverencial, lo que no moderaba mi deseo de subir una y otra vez a ese peligroso cacharro. Los minutos que duraba cada baza me inyectaban sensaciones tan contradictorias como venenosas. A veces me sentía eufórico y gritaba como un poseso. Otras se formaban cientos de nudos en mi estómago mientras se precipitaban al vacío las escasas monedas que guardaba en los bolsillos.

Eso es el Estudiantes. El Top Spin de la calle Serrano es capaz de jugar muy bien al baloncesto, de circular rápido la bola, de correr, de taladrar la cesta rival con un triple detrás de otro. Pero también de entrar en colapso cuando menos se espera, de encajar severos parciales, de regalar posesiones y hasta de activar desajustes difíciles de encontrar en la élite. Desde la montaña rusa hemos asistido a triunfos espectaculares contra rivales duros como Barcelona, Valencia o Venecia, campeón de Italia. También a gatillo forastero de mucho calado como las victorias en Atenas o Bayreuth. Pero los aficionados colegiales pasan rápido de la euforia al mareo cuando se topan con petardazos del calibre del -17 contra GBC, el -12 ante Murcia o el inefable último cuarto de hace unos días en Miribilla. El Top Spin casi da la vuelta entera aquel día en el que el equipo hizo todo lo posible por regalarle el average al AEK de Atenas. 

ACB Photo / A.Arrizabalaga

Como todos los equipos, Movistar Estudiantes arroja buenas y malas noticias en lo que llevamos recorrido de curso. Vicedo crece y Caner-Medley no enamora, por apuntar un par de detalles rápidos sin análisis profundos. El entrenador, siguiendo la línea de toda su trayectoria, tiene muy claro que la filosofía es abrazarse al perímetro. Hasta hoy el Estu ha ganado 9 partidos oficiales y ha perdido 11. Creo firmemente que hay que exigirle más regularidad y más solidez global. Reconozco que es una plantilla con carencias, pero a mí me parece un equipo muy interesante. Percibo la sensación de agotamiento de muchos fieles respecto al proyecto de Maldonado, algo que también se ha contagiado a los que deciden en el club. 

El pasado viernes tuve la oportunidad de asistir a un entrenamiento en el Magata y me flipó la calidad de lo trabajado y la intensidad de todos los jugadores. Más nivel que firmar un pobre 4-7 en la Liga Endesa. Pero este Estudiantes es muy cabrón. Porque cuando la papilla está a punto de asomar desde el gaznate, el maldito Top Spin pega otro vaivén que termina con una cesta celestial de Landesberg justo antes de que berree la bocina.