Llegó el momento

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Fue Jaume Arnau, el presidente del Manresa, el que abrió la mecha en una entrevista a la revista "Basket al día". Quiere una Liga sin playoffs. Y no es el único. La propuesta formal se está cocinando y la ACB, es decir, los clubes, deberán decidir. Es una idea que lleva planeando la cesta varios años y que en realidad nunca ha encontrado convicción para llevarla a cabo. La decisión es difícil, muy difícil. Es un cambio muy trascendente... pero puede que decisivo para sobrevivir.

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Ya sé que los playoffs por el título son fascinantes. Que llegan los meses de mayo y junio y todos los amantes del baloncesto vibramos con esos partidos sin red. Que molan mucho esos cuartos de final al mejor de tres funciones con constantes sorpresas o esos quintos envites por una final o por un título que elevan la adrenalina de este maravilloso deporte hasta límites insospechados. Pero ahora mismo existen varios motivos de peso para bancar el cambio del sistema de competición. La nueva Euroliga minimiza aún más la dedicación de los equipos grandes en el torneo local. Es inevitable que el Madrid meta más fichas en el Pireo un viernes por la noche que en Manresa un domingo por la mañana. O que el Barcelona sude más un jueves en Moscú que un sábado en el Palau contra el UCAM Murcia. Y lo es porque, aunque suene hasta paradójico afirmar esto en el deporte de élite, un amplio abanico de partidos de la Liga Endesa son prácticamente intrascendentes. Llevando la argumentación a lo más hiperbólico (o no) posible, uno de los grandes favoritos al título podría alzar el trofeo cosechando más derrotas que victorias en la larga fase regular de la competición.

Una Liga sin playoffs sería parecida a la de fútbol. Penalizarían muchísimo más los pinchazos inesperados y los grandes se tomarían más en serio el torneo desde las primeras jornadas. Y hasta los duelos directos podrían resultar decisivos para dilucidar el vencedor final. Vamos con una dosis de basket ficción. Imaginaos que la actual Liga fuera sin playoffs. Con sólo once fechas por delante, Tenerife (17), Baskonia (16), Real Madrid (15), Valencia (15), Barcelona (15), Unicaja (14) y Gran Canaria (14) estarían peleando directamente por campeonar. 7 aspirantes. Así como suena. Tremendo, espectacular. Con unos cuantos choques directos pendientes entre los implicados y, sin ir más lejos, con un Clásico palaciego a la vuelta de la esquina. Seamos honestos: ¿qué trascendencia real han tenido las dos derrotas seguidas de los blancos ante sendas escuadras canarias? Escasa... o ninguna.

No es tan fácil, ya lo sé. No, no lo es. El baloncesto es de todos y, más allá del interés por el título, un hipotético cambio del sistema de competición tendría que buscar con denuedo alicientes cortoplacistas para todos los participantes. La clasificación para la Copa del Rey, por supuestísimo. Pero también merecimientos para acceder a Europa, algo complejo teniendo en cuenta que la Euroliga apuesta cada vez más por un candado, por un torneo cerrado entre los equipos más deportiva y crematísticamente poderosos. Dar una cantidad de dinero por cada triunfo, por ejemplo. Y mi humilde sugerencia es reactivar también las eliminatorias por la permanencia, con dos descensos/ascensos directos y otras dos series de playout entre los equipos ACB y LEB. Pero claro, aquí entra en juego el canon y la dolorosa incapacidad de los triunfadores de formalizar los ascensos cada verano.

Insisto, todo es muy complejo. Pero bajo mi punto de vista urge que los implicados se sienten para proponer, discutir, enmendar y decidir. Personalmente considero que ha llegado el momento de crear una Liga sin playoffs. Quizá sea un tren, que si dejamos pasar, sentencie con su humo negro una competición gravemente herida.