¿Qué pasa con la Euroliga?

Cargando...

En esta vida lo que más te acerca a la felicidad es el equilibrio. Y para llegar al equilibrio muchas veces hay que alejar lo negros, aparcar los blancos y abrazarse a los grises. Eso es lo que vamos a intentar en estas líneas, buscar el apoyo más justo de la balanza para analizar hacia dónde se dirigen las competiciones europeas durante esta maldita pandemia.

xxxxxxxxxx

Restaurante Cinco Sentidos

Partimos de una convicción: hay que intentar que haya deporte. Por el bien de los actores, de todos los profesionales que viven directa o indirectamente de la actividad deportiva y también de los aficionados. El deporte es entretenimiento y en estos tiempos que nos ha tocado sufrir, el entretenimiento emerge como una necesidad mucho más importante de lo que podemos pensar. Todos debemos poner de nuestra parte para que así sea. Los corbatas, para idear fórmulas y dejar en barbecho planes alternativos. Los deportistas, extremando las precauciones para frenar contagios evitables y conscientes de que sus canastas regalan alegría. Los periodistas, trasladando mensajes reales que huyan de las profecías apocalípticas.

No es mi intención disfrazarme de capitán a posteriori, pero pienso que la Euroliga debería haber intentado finalizar la edición anterior activando una burbuja. Hubiera supuesto cambiar el formato y las reglas a mitad de temporada, pero no se me ocurre mayor justificación que una dañina pandemia mundial. Lo hizo la ACB y la conclusión general es que fue un acierto. El colmillo del Covid sigue afilado, por lo que no era descabellado pensar que es y será muy complejo sacar adelante una competición con limitados recursos económicos, en la que están implicados 18 equipos de 11 países diferentes que han de jugar, como mínimo, 34 partidos cada uno.

El sábado se disputó un Khimki - Zalgiris sin más de medio equipo ruso. Esta semana los moscovitas han viajado a España para jugar otros dos partidos en la misma situación. El Zenit ni siquiera tiene jugadores sanos y lo lógico es que pierda 20-0 los dos duelos pendientes. El Asvel Villeurbane va a jugar esta noche contra el Panathinaikos al límite de jugadores. Todos los clubes aceptaron las normas antes de arrancar: si no tienes 8 jugadores disponibles, pierdes el partido. Ya le ha ocurrido al Cedevita esloveno, al que con un solo positivo en la plantilla lo confinó el Gobierno de su país y no pudieron presentarse a la cita. Nada que objetar a unas reglas fijadas de antemano.

Pero esto es un espectáculo, una oferta de ocio.. Y ver mañana al Khimki con tropecientas ausencias, dos muchachos del filial y cero posibilidades de competir, convierte al mejor torneo de clubes de Europa en... otra cosa. También supone un sopapo a la igualdad competitiva que el azar quiera que un equipo gane tres veces 20-0 y otro ninguna. Todos entendemos lo extraordianrio del momento, pero observando los hechos quizá habría que replantearse este formato tan complejo.

Y queda lo más importante: la salud. No nos olvidemos de esto, por favor. El Asvel ha transmitido esta misma mañana que lo más cabal es aislar a todo su equipo, incluidos negativos. El coronavirus nos ha demostrado que es un agente incontrolable, que puede aparecer en el cuerpo del ser humano tras repetidos negativos y varios días de incubación. Los tests controlan, pero ni son infalibles ni aseguran que mañana el resultado sea otro. Entrar en la rueda de contactos con actores que comparten muchas horas, muchos roces y mucho aire común es, como mínimo, imprudente. Además, la norma de los ocho disponibles puede provocar que alguna mente insensata apure irracionalmente la presencia de algún jugador con resultados no concluyentes.

Para terminar os pido que meditéis sobre un asunto. ¿Qué pensaríamos o escribiríamos si el virus daña de verdad la salud de algún jugador de la Euroliga? Nunca olvidemos lo que de verdad es lo único importante.

Cinco Sentidos Baloncesto