¡Qué quilombo!

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Son las 23.57 horas de un Viernes Santo. A mi izquierda, mi mujer me está mirando con esa indisimulable cara de "eres un friqui". Sí, claro que lo soy. Un friqui de los buenos. Pero la verdad es que el tremendo quilombo que hay montado para la última jornada de la Euroliga no ayuda a paliar esta maravillosa enfermedad. Cuentas, cábalas, intereses, rivalidades, cruces. Qué locura.

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Vamos por partes. Lo único seguro es que CSKA será primero y Fenerbahce terminará segundo. Así está la tabla de los ocho clasificados para cuartos:

Y estos son los partidos decisivos que se disputan en la última fecha:

Olimpia Milán - Panathinaikos (jueves, 20.45 horas)

Baskonia - Efes (jueves, 21 horas)

Barcelona - Khimki (jueves, 21 horas)

Olympiacos - Zalgiris (viernes, 18 horas)

Real Madrid - Bamberg (viernes, 21 horas).

 

Lo cabal (qué palabra más impostora) es que ganaran Panathinaikos, Baskonia, Olympiacos y Real Madrid. La victoria del Khimki en el Palau no la veo tan clara, pero se podría dar perfectamente. Si sucede lo racional, que paradójicamente en muchas ocasiones suele resultar lo más extraño, las eliminatorias de cuartos de final serían:

CSKA - Zalgiris

Fenerbahce - Khimki

Olympiacos - Baskonia

Real Madrid - Panathinaikos.

 

Una vez ubicado el escenario, vamos a profundizar sobre los intereses de algunos de los actores de este cotarro. Parto de la premisa de que pienso que en el deporte se habla con mucha facilidad de la palabra "biscotto" cuando en realidad estas cosas suceden muy poco. Es decir, que el aficionado, igual que tiende a pensar que el árbitro solo por serlo corrompe, también da por hecho que los equipos pierden voluntariamente para asegurar un futuro supuestamente mejor. En fin, yo no creo en absoluto en la habitualidad de estos casos.

Antes de nada es inexcusable recordar que es una pena y un grave error de la Euroliga no unificar horarios para esta última jornada. Sería mucho más emocionante y, sobre todo, mucho más justo. Muchas de las cábalas y las posibles intrahistorias pasan por Olympiacos. Lo normal es que finalice tercero. De hecho, solo hay una posibilidad que bajaría a los del Pireo a la cuarta posición: su derrota, el triunfo del Panathinaikos y el pinchazo del Madrid. Los malpensados pueden sospechar que en esas condiciones los helenos están tentados de "elegir" rival. O sea, perder ante Zalgiris para que estos sean sextos y medirse a ellos en el cruce. Eso supondría apartar del camino al Baskonia, que comparece en las series en un estado de forma colosal. Pero ojo, que aquí viene el stop.

Que Olympiacos se abrazara al "biscotto" supondría jugar con fuego. Nadie puede esperar una derrota casera del Madrid ante el Bamberg, pero el cuadro merengue comparecería a ese partido sabiendo el resto de resultados. Sería quinto sí o sí porque el triple empate a 19 victorias entre las dos escuadras griegas y los blancos dejaría la tabla: 3º Olympiacos, 4º Panathinaikos, 5º Real Madrid. Los de Laso, y entramos otra vez en el terreno de la ficción, podrían devolver la moneda a las huestes de Spanoulis. ¿Cómo? Si pierden frente a Bamberg seguirían siendo quintos, pero dejarían a Olympiacos 4º y a Panathinaikos 3º, ya que los verdes le ganan el average particular a su encarnizado enemigo. Conclusión: Olympiacos - Real Madrid en cuartos. Por evitar a Baskonia se toparían con el Madrid, que en caso de ganar al Bamberg se cruzaría con el conjunto de Xavi Pascual, también con desventaja de campo. Parece complicado que Olympiacos asuma el jueves ese riesgo, y más teniendo en cuenta que podría suponer un favor indirecto al Panathinaikos. Eso allí es algo muy serio, una entelequia.

Al Madrid le pueden tocar Olympiacos, Panathinaikos o Zalgiris. Los rivales del Baskonia saldrán de la terna CSKA, Fenerbahce u Olympiacos. Nunca podría haber un duelo español en la serie de cuartos. No demos nada por hecho, ni siquiera lo que pinta más sencillo: los triunfos de Madrid ante Bamberg y Baskonia contra Efes. Se viene una última jornada de la Copa de Europa muy chula, en la que podría haber hasta dos triples empates por la 3ª, 4ª y 5ª plaza y también por la 6ª, 7ª y 8ª posición. Qué lástima, de verdad, que no se celebren todos los combates a la vez, con los teléfonos echando humo y el F5 dislocando dedos. Serán 26 horas muy trascendentes para el futuro de la competición y para los fogones de la Final Four de Belgrado.