La llamada de Butarque en cinco elementos básicos

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Llegó el momento del que durante semanas fuimos hablando tanto en Pobla FM como por Butarque. Han llegado los vitales partidos donde el equipo de Asier Garitano se jugará seguir siendo de primera. Y para este primer gran partido contra el Sporting influirán unos elementos básicos en nuestra vida (y también para conformar a un superhéroe de mi infancia como era el Capitán Planeta) como son la tierra, el fuego, el aire, el agua, y el corazón.

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La tierra será la que se pondría por medio de conseguir los 3 puntos, porque el Lega tendría 8 de ventaja, y que podrían ser 9 si remonta el average que, a día de hoy, lo pierde 2-1. Por lo que sería conveniente ir también a por ello porque no es la primera vez que alguien se salva por un average particular.

El fuego, en este caso, lo pondrá el clima que rodea a una mareona revuelta tras la derrota contra el Alavés. Sólo hubo que ver las caras de los jugadores rojiblancos tras caer contra los vitorianos, mostrando una gran desolación por la oportunidad perdida. Y eso ha provocado pedir asientos vacíos en El Molinón durante los minutos 5 y 10 contra el Atlético de Madrid, para pedir la salida de la familia Fernández. Y si a este fuego le echamos como combustible que llevan 7 jornadas sin ganar, y que una derrota en Butarque sería desengancharse de la permanencia, da como resultado que el Leganés tendrá a uno de los rivales más peligrosos a los que tendrá que enfrentarse.

Si algo le ha venido muy bien al conjunto blanquiazul para afrontar este partido, es el agua que ha caído tras la derrota contra el Celta. Un agua que sirvió para limpiar la atmósfera de Butarque tras su último mal partido, gracias a 4 fichajes de última hora como fueron los de Tito, Bueno, El Zhar, y Erik Morán; que se añaden a Siovas, Champagne y Samu. Y dicho agua (también literal) que cayó el pasado sábado en el Calderón sirvió para ver que algunos de esos nuevos fichajes se acoplaron rápidamente al esquema de Garitano, como fue el caso de Bueno, Samu o Erik Morán. Y aunque los pepineros despidieran el Calderón con una, para muchos, esperada derrota con el actual subcampeón de Europa, se vio a un Leganés que compitió y lavó su imagen de su último partido como local.

En la vida al igual que en el deporte, el elemento más importante de todos es el aire. Dicho aire lo pondrá el aliento de la afición porque, aparte de lo escrito anteriormente, también el partido se juega en la grada. Por lo que es vital que Butarque esté repleto de aficionados blanquiazules que se hagan oir desde que entren los jugadores por la puerta 0, reviviendo el ambiente del pasado febrero cuando se jugó contra Osasuna y Alavés. Si alguien por lo que sea no pudiera acudir a este partido, desde Pobla FM le pido que ceda el abono a otro aficionado y no se lucre a costa de una reventa, y menos aún, en favor de aficionados sportinguistas como ya ha habido casos, porque ya de por sí "la mareona" se va a hacer notar mucho por las gradas del estadio al haber agotado ya todo el papel de la taquilla virtual, si se les venden abonos encima serán más notorios. Por lo que si tienes una localidad para este encuentro, tienes un tesoro, por tanto acude a Butarque y anima los 90 minutos.

Y para terminar, y aprovechando que estamos inmersos en un torneo tan emblemático como el VI Naciones de rugby, el corazón lo han de poner todos los pepineros como si se tratara de esa Irlanda que compite en dicho torneo bajo la misma bandera junto a la Irlanda británica; y que en Leganés sólo haya una única unión entre equipo y afición. Porque llegó el día y la hora, el momento del poder y la gloria. El día que todos han de responder a la llamada de un equipo. De un equipo que se sienta orgulloso de las cuatro gradas de Butarque. Un partido donde piperos, agoreros, animosos, peñas, abonados de tiempos remotos o de nuevo cuño (también llamados subecarros por algunos). Permanezcan juntos hasta el final en esta gran batalla por la permanencia, luchar hombro con hombro para responder todos a una misma llamada. La llamada de Butarque.