Los "García" tampoco tenían modelo

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No ganar significó que “los García” no ocuparán una página de honor en la leyenda. Dio igual que disputaran una final después de quince años sin jugarla, ni diecisiete antes de la que significó la “Séptima”. Era un equipo con poca calidad con relación a las plantillas que hemos conocido, especialmente, en los últimos años.

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Con este post tranquilizo mi conciencia. Nací justo cuando el Real Madrid conseguía su sexta Copa de Europa y hasta el gol de Mijatovic mis experiencias en finales eran más bien dramáticas. En el 74, con ocho años, un alemán, sí el del nombre impronunciable, me mandó llorando a la cama desde el centro del cuarto de estar. Aquella putada a mi portero preferido Reina y al equipo que llevaba en su apellido Madrid fue difícil de superar. La siguiente en el 81, Real Madrid –Liverpool, la recuerdo mucho mejor, el día anterior llevaron la tele a color a mi casa. Hasta ese año nunca falté a la cita con Starsky y Hutch gracias a mi vecina Honorina que me permitía abandonar el blanco y negro durante una hora a la semana. Y también cuando había grandes acontecimientos deportivos. Con los ojos como platos pude ver el verde del césped, la zamarra roja de España en el Mundial de Argentina y en la Eurocopa de Italia.

PARC DES PRINCES. PARIS. 27.05.1981 European cup final - Real Madrid v LFC. Liverpool's Phil Neal and Alan Hansen celebrate with the trophy after the win in Paris

Los García y de la mano de Boskov , contra todo pronóstico, se plantaron en la Final de la Copa de Europa, esa que parecía un imposible y que se convirtió en quimera durante décadas. Un plantel de jugadores a los que nunca se le rindió el homenaje que merecían. Este es el motivo por el cual tranquilizo mi conciencia escribiendo estas líneas desde la modestia y la humildad. La que tuvieron ellos.

Ahora se habla mucho de modelos, que si un equipo lo tiene, que si otro no, nuestro nivel de conocimientos sobre el mundo del fútbol no tiene límites por lo que todos los días los analistas debemos demostrar que lo somos. Esto complica mucho el mundo del deporte y del periodismo. Nunca han existido tantos “Sénecas” por metro cuadrado en una profesión. Todos con las manos detrás asomándonos a la obra y dando nuestra opinión. Antes eran muchos trabajando y unos pocos mirando, ahora es al revés, uno trabajando, todos opinando. Ya no hay información sólo opinión, el grifo se cerró y para sobrevivir tenemos que imaginar.

Un tema muy debatido es que el Real Madrid no tiene modelo. Los demás debe ser que sí, aunque no ganen ligas, ni tampoco tengan Champions, aunque estén en Segunda B, e incluso desciendan. El Real Madrid tendrá otra cosa, pero no modelo. Eso que tiene el equipo blanco hizo que aquel subcampeonato de Europa solo sea recordado por unos cuantos “frikis” como yo. En el Madrid o ganas o no existes, o lo haces pero muy residualmente ¿Podría esto servir como modelo? No, descartado.

No ganar significó que “los García” no ocuparán una página de honor en la leyenda. Dio igual que disputaran una final después de quince años sin jugarla, ni diecisiete antes de la que significó la “Séptima”. Era un equipo con poca calidad con relación a las plantillas que hemos conocido, especialmente, en los últimos años. La crisis económica que vivió el club en aquella época hizo que muchos canteranos subieran al primer equipo y que otros jugadores de perfil modesto desembarcaran en Concha Espina. Su modelo, aunque ya ha quedado claro que no es modelo, era que con aquella zamarra sólo podía existir un objetivo: ganar. Y lo hicieron, en la Liga y en la Copa, y casi en la competición más ansiada en el club: la Copa de Europa.

Real M 1980-81

En aquel Real Madrid no había Di Stéfanos, ni Puskas, ni Gentos, ni Amancios, fue la plantilla blanca más modesta de todas las que han disputado finales de Copa de Europa. La magia de Juanito, el remate de Santillana y Pineda, la clase de Vicente Del Bosque y Ricardo Gallego, la rapidez de un Lawrie Cunningham muy mermado, el empuje de Uli Stielike, el espíritu de Benito y Camacho (anuló a Souness) el trabajo desde su modestia de los “García”: Hernández, Pérez, Navajas, Cortés, más el de otros jugadores que fueron cobijados bajo ese apellido y que se plantaron en el partido más importante para los madridistas. Inolvidables Ángel de los Santos, Andrés Sabido, Isidro, Portugal, San José y Rincón. Agustín fue el portero titular en aquella final por las lesiones que asolaron a los dos merecedores de jugarla: Miguel Ángel y Mariano García Remón.

El recién estrenado color de mi tele se volvió de nuevo blanco y negro; el peor de los Kennedy del equipo inglés, un error en un despeje de Rafa García Cortés provocado por un césped irregular, Agustín que se lanza a un lado y el balón que va hacia el otro y se acabó, la gloria fue para los de Anfield con Clemence, Lee, Souness, y Dalglish a la cabeza y que junto con su entrenador Paisley fueron protagonistas del mejor Liverpool de la historia. Para los perdedores solo mi recuerdo y admiración. En este club sin modelo: si no ganas no existes.