Desde el Lateral de Butarque

Semana de pasión

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La ida de las semifinales de la Copa del Rey dio el pistoletazo de salida a una particular Semana Santa Pepinera. Desde el lateral de Butarque doy mi opinión de un inesperado partido, y del cierre de mercado invernal que dejan un pequeño temor en el entorno blanquiazul.

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Leganés sigue creyendo, la crónica de Miguel Orejas

Si hay una gran festividad en nuestro país es la Semana Santa. Una semana que muchos devotos esperan desde meses para vivirla al máximo, y por eso desde el verano anterior en algunos lugares se empieza a preparar con pasión. Otros, sin embargo, preparan también con mucha pasión una escapada bien para irse a la playa o un viaje inolvidable. Y desde que el pasado viernes se anunciaba en la RFEF que el CD Leganés se enfrentaría al Sevilla FC, los aficionados pepineros no dejaban de pensar en ese envite histórico con el equipo de la ciudad que, posiblemente, sea quien más viva con pasión la Semana Santa, y entre medias con otro apasionante duelo ante sus vecinos de Getafe.

Ayer Butarque daba su pistoletazo de salida a esta Semana Santa Pepinera con un particular Domingo de Ramos en forma de partido de ida de semifinales de la Copa del Rey. Un día que el público blanquiazul vivió con mucha pasión e ilusión por disfrutar de un partido que ni mucho menos estaba escrito en el guion de la temporada. Sólo hubo que ver como ondeaban sus bufandas y las cartulinas del mosaico como si fuesen ramitas de olivo para recibir a los héroes del Bernabéu, aunque a alguno desde la zona visitante se le chamuscase un poco por las bengalas lanzadas en ese instante.

El partido comenzaba y la ilusión se palpaba en el ambiente, en la grada se podían ver caras de ilusión y felicidad al ver este partido tan especial después de haber jugado años atrás con el Caudal o el Villa de Sta Brígida. Una ilusión que era perforada por un doloroso clavo en forma de gol que marcaba Muriel a los 20 minutos. Un dolor que a algunos seguidores dejó un poco apagados hasta que el bocadillo del descanso los reavivó, y el segundo tiempo la comunión equipo y afición fue absoluta durante los 45 minutos, alcanzando el cenit entre los presentes con el gol de Siovas que celebraron en la grada como si fuesen también jugadores blanquiazules, porque ese gol lograba el objetivo marcado inicialmente por Asier Garitano de ir al Sánchez Pizjuán con la eliminatoria abierta; dando la esperanza de culminar otra gran gesta como ya sucediese contra Villarreal y Real Madrid… siempre que el Lega no vaya ataviado al vía crucis de Nervión vestido de morado nazareno.

El gol de Siovas dejaba intacto el sueño finalista del Lega (Foto: CD Leganés)   

Una semifinal que nos deja otra soberbia actuación de Nereo Champagne que con sus intervenciones le dio la vida al Leganés en la eliminatoria. Otro gran partido de Bustinza que confirma su buen momento de juego; la seguridad de Siovas y también de Raúl García, la estabilidad aportada al centro del campo por parte de Eraso, y el siempre peligroso duo cuscús que llevaban el peligro y la calidad desde los extremos. Sin embargo, no puedo decir lo mismo de un Gumbau que se vio superado en muchas fases del encuentro; o de un atorrijado Beauvue que desde el 25 de octubre en Valladolid no ve portería.

Pasado el Domingo de Ramos con la ida de las semifinales, toca dejar a un lado la Copa y prepararse para una fecha señalada por todo aficionado pepinero como es el derby del sur contra el Getafe. Un partido que la afición del Leganés (y la azulona) llevan esperando desde tiempo, y que será fundamental para seguir encarrilando el objetivo de la permanencia, y de paso no sufrir un calvario con los aficionados del eterno rival a partir del lunes como ya sucediese hace cinco meses tras la victoria de los de Bordalás en territorio pepinero. Por eso sabedor de la importancia del partido, Asier Garitano sustituyó en el último cuarto de hora a Amrabat y el Zhar al ser dos piezas claves en los extremos.

Asier y la lámpara "maravillosa"

Pero el día de ayer también tuvo su momento de penitencia poco antes de las 12 cuando se filtraba que Marc Roca estaba muy cerca de recalar como cedido hasta final de temporada. Con ese rumor serio a muchos de nosotros se nos despertaba el fantasma de aquel 31 de agosto cuando Amrabat acabó llegando sobre la bocina. Sin embargo esta vez la canasta no entró en el aro de La Liga y Roca se quedaría en el Espanyol. Una operación que acabó fustigando a la dirección deportiva por haber tenido poco tiempo para gestionarlo; y especialmente en una afición que vio salir a Timor en verano, y ahora en invierno con la salida de Erik Morán; poniéndoles otro gran estigma cuando vieron que el Leganés accedía al programa de acogida de La Liga abriendo la puerta a un jugador internacional de Arabia Saudí que ocupaba la última ficha disponible. Un hecho que a muchos nos hizo recordar a Rafa Benítez cuando le espetó a García Pitarch que quería una mesa y le trajo una lámpara. Una lámpara que a día de hoy dudo que contenga un genio en el interior, como igualmente dudo que Asier Garitano tenga la tentación de frotarla esta temporada. Pero lo que si que me preocupa es que dicha lámpara consuma tanto que pueda llegar a vaciar, incluso, la paciencia del técnico de Bergara y anunciar su marcha a final de temporada (acaba contrato el próximo 30 de junio) y entonces, ahí sí, tengamos que necesitar de verdad una lámpara de la calidad de la adquirida ahora hace 5 años.

Dicho esto, toca confiar una vez más en nuestro Gary Cooper y dejarnos llevar por estas 16 semanas de competición que todavía nos quedan, disfrutándolas al máximo y poniéndole toda la pasión como esta tan especial que ayer ha comenzado.