Desde el Lateral... de Vallecas

Vallecas no tuvo precio

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El lateral de Butarque dejó guardada la acreditación de Pobla FM y, esta vez, quiso ser partícipe de la locura, tensión, miedo, pasión y euforia, que vivieron los aficionados del Leganés desplazados hasta el Estadio de Vallecas en los 97 minutos totales que duró este partido ya de imborrable recuerdo para cualquier pepinero. 

A los recuerdos imborrables de Hospitalet, Oviedo, Miranda o el Santiago Bernabeu, se les ha unido un nuevo miembro tras la épica victoria conseguida anoche en Vallecas. La polémica de las entradas, el jugar con un hombre menos o marcar un minuto después de que el Rayo igualase la contienda hacen de este partido de lunes otro más para recordar en la mente de los aficionados pepineros.

Este partido tenía tal importancia que, por una vez, dejé colgada mi acreditación de Pobla FM y decidí vivirlo entre la plebe, esa gente para la que siempre escribo este Lateral de Butarque, y este, sobre todo, está dedicado a los 339 aficionados que compartieron conmigo la grada baja de Vallecas.

Alrededor de las 19:30 la expedición pepinera salía rumbo al Valle del Kas. Durante el trayecto de ida algunos tenían la esperanza de volver a ver ganar como en Valladolid, y otros eran más conservadores y firmaban el empate para asegurar el golaverage. Pero en lo que todos estábamos de acuerdo es que había que dar el máximo desde la grada como agradecimiento al gesto del CD Leganés asumiendo 15 euros de cada entrada repartida (Ghetto 28 también tuvo mucho que ver en ello), y porque el equipo tenía que sentirse más arropado que nunca ante el riesgo de caer nuevamente a puestos de descenso.

Sabedores de lo mucho que había en juego, el Leganés se fue a buscar la portería rayista desde el primer minuto espoleados por una afición que ya estaba dejándose la voz desde que entraron por la puerta 19. Y eso tuvo su recompensa a los 35 minutos cuando, Martin Braithwaite, continuaría demostrando ser el 9 que necesitaba el Lega desde hace tiempo, cabeceando a la red el saque de esquina que botó Silva desde la izquierda, para alegría de los blanquiazules que se pudieron comer el bocadillo tranquilos viendo que el marcador señalaba un 0-1 a favor.

Posiblemente esos minutos del descanso, y los dos de la protesta conjunta contra los partidos en lunes, fueron los únicos momentos de tregua para los pepineros desplazados porque, la segunda mitad, fue lo más parecido a una gran guerra por la tensión vivida entre Rayo y Lega, y que tuvo su momento más crítico a la hora de juego cuando a Nyom se le fue la pinza completamente propinándole una dura patada a Embarba, siendo expulsado de manera justa y ya veremos cuantos partidos le caerán de sanción.

Con media hora por delante la preocupación en la grada era latente a pesar del 0-1. Había que sobrevivir al empuje rival con un hombre menos y eso llevó a Pellegrino a colocar dos filas de 4 con En-Nesyri como único punta. Pero como el asedio de los franjirrojos perduraba no quedó otra que dar entrada primero a Rubén Pérez para dar contundencia al centro del campo, y minutos más tarde debutaría Diego Reyes para reforzar más la zaga. Unos cambios bastante aplaudidos (junto al de Eraso casi al final) viendo lo que se avecinaba, a los que se iba a unir la figura del guardameta Pichu Cuéllar. El extremeño terminó de conquistar a esos que su llegada nos generó dudas volviendo a ser decisivo en el tramo final del partido con intervenciones milagrosas, sobre todo la que realizó a falta de 9 minutos que hubiese firmado hasta el mismísimo Oblak. Una lástima que tras despejar con otra gran intervención el disparo de Pozo desde la frontal, el balón lo recogiese Álvaro y materializara el empate.

Con ese 1-1 parecía que habría que conformarse con la pedrea del golaverage tras 47 minutos liderando el marcador. Algo que afortunadamente para los presentes iba a evitar el conjunto blanquiazul en la siguiente jugada. Óscar saca desde la esquina, le llega a En-Nesyri que cabecea… Y GOL. En un minuto los 340 desplazados pasábamos de la decepción más absoluta a la máxima locura, haciendo que algunos nos abrazásemos efusivamente como si no hubiera un mañana porque, cuando todo parecía perdido, el Leganés lograba la heroicidad de poner el 1-2.

Desde ese instante la locura pasaba a ser nuevamente tensión, especialmente cuando la tablilla anunciaba 6 minutos de descuento, haciendo que a más de uno el reloj le pareciera una tortuga, sobre todo, cuando veíamos como el Rayo llevaba el control de juego y buscaba a la desesperada el empate. Pero esas tablas no llegarían y el Leganés golpeaba la clasificación llevándose de Vallecas un partido de 4 puntos, desatando la euforia de los aficionados que celebraban este épico triunfo por todo lo alto. Dicho estado supuso que el viaje de regreso hasta la huerta pepinera resultase más corto de lo previsto, trasladando desde la grada de Portazgo a los autobuses los cánticos y abrazos de la gente que no coincidieron durante el partido.

Desde hoy esta salida a Vallecas formará parte de aquellos recuerdos que siempre rememoraremos por toda la tensión vivida, la locura por ese minuto 84, el miedo del descuento y, sobre todo, por la pasión que se puso en zona visitante durante los 97 minutos totales que hacen que el famoso anuncio de la tarjeta de crédito cobre sentido porque, pese a los 35 euros que nos quisieron cobrar, todo lo vivido hasta desencadenar esa euforia con la que muchos nos fuimos a dormir... NO TUVO PRECIO.

Foto portada: CD Leganés