Desde el Lateral de Butarque

Valores de Campeones

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El CD Leganés reeditó su pepinazo del pasado enero derrotando al FC Barcelona cuando nadie contaba con ello, pasando del pesimismo más absoluto a la euforia en tan sólo 69 segundos. De este nuevo partido para la historia, y de la película campeones, hablo para Pobla FM en un nuevo Lateral de Butarque para el recuerdo.

Hace unos meses tuve la suerte de poder ver una de las mejores películas que se estrenaron en el presente año como es "Campeones". En ella vi como un entrenador de baloncesto era condenado a tener que pasar dos años en prisión o a realizar 90 días de servicio a la comunidad dirigiendo a un equipo muy especial compuesto por chavales con diversas discapacidades intelectuales. Una actividad que primeramente no era bien aceptada pero días más tarde se llevaba una gran lección de valores gracias a la humanidad de estos chicos. Y ayer en Butarque sufrimos una metamorfosis como la de Javier Gutiérrez en la ficción cuando se creía que era un imposible derrotar al Barcelona y minutos más tarde festejaríamos una victoria para el recuerdo.

Si os soy sincero no estaba muy optimista tras tocar fondo contra el Eibar, y porque además enfrente no teníamos a un rival cualquiera sino a todo un FC Barcelona que venía invicto y muy rabioso después de empatar en la pasada jornada. Ya en tribuna de prensa repasaba la alineación y, la verdad, me generaba bastantes dudas por la revolución que nos deparó Pellegrino, pensando si esto era un castigo por lo de Ipurua o que le preocupaba más el siguiente partido de liga. En ese once vimos cómo se quedaban fuera hombres como Carrillo, Gumbau o Michael Santos, y se apostaba por jugadores que unos minutos más tarde se ganaban el beneplácito del público como fue el caso de Vesga, En Nesiry o el de Óscar Rodríguez que acabó ovacionado y coreado por todo el estadio.

Con el tanto azulgrana (ayer amarillos) a los doce minutos, uno temía acabar con un marcador parecido al de las dos anteriores visitas, sobre todo cuando uno ve a Messi mandar a la cruceta un lanzamiento desde el borde del área que otras veces acabó dentro. Y más cuando te sentías como un juguete en manos del Barça viendo los datos de la tan sobrevalorada posesión (27-73 al descanso), temiendo que pudieran marcar cuando ellos quisieran.

Con esas sensaciones nada buenas llegábamos a un descanso donde desconozco si en la caseta Jesús Lago, uno de los protagonistas de “Campeones” presente por realizar el saque de honor, les motivó al transmitir a los hombres de Pellegrino los valores que tan bien nos enseñó su equipo en la ficción porque en la reanudación vimos otro Leganés, un equipo enrabietado, con los ojos ensangrentados que salió sin nada que perder, y a jugar y competir sin dejar de disfrutar del partido y, fruto de ello, llegaban esos 69 segundos de auténtica locura donde primero El Zhar, y posteriormente Óscar, desataban la locura de todo Butarque remontando un marcador adverso y, a posteriori, convirtiéndose en el primer colista de la historia que daba la vuelta al marcador siendo el Barça líder.

Desde ese momento para muchos volvía a ser 24 de enero por el hecho de estar a unos minutos de reeditar aquel pepinazo de la Copa pero, esta vez, con el otro gran coloso de la liga como protagonista, pasando del pesimismo absoluto a desbordarse el tarro de la ilusión, y con los nervios adueñandose de nuestras entrañas, sabedores del miedo que generaba tener a todo un FC Barcelona, y más cuando Valverde introducía en el tapete a Luis Suárez que de primeras lo había dejado fuera del equipo titular.

Jesús Lago posando para Pobla FM al término del partido

Quizás el momento de mayor pánico llegaba cuando, incomprensiblemente, veíamos como Pellegrino retiraba a Óscar del terreno de juego para dar entrada a Gumbau buscando más sujeción del centro del campo y, sobre todo, cuando el Barça tendría el empate en esa doble ocasión de Coutinho y Rakitic y que Cuéllar, el mismo Iván Cuéllar que no ha parado de recibir críticas durante lo que llevamos de temporada, se disfrazó de Nereo Champagne redimiéndose con una fantástica doble intervención que llevó a la afición a corear su nombre y cerrando, espero, el debate que se generó en la portería.

El tiempo pasaba y la tensión estaba por las nubes de todos los pepineros, especialmente en esos últimos tres minutos de partido donde, incluso Ter Stegen, se sumaba al ataque culé en busca de un empate que salvase el honor de los azulgranas. Por suerte ese empate no llegó y el Leganés lograba la machada de derrotar al Barça por primera vez en sus 90 años de vida, desatando la locura en las gradas y la apertura de compuertas en los ojos de más de uno por la euforia del resultado, demostrando que una vez más Leganés vuelve a ser ese lugar mágico donde los sueños se hacen realidad; incluso los que eran imposible días antes.

Ahora bien, durante estas 72 horas de vino y rosas hasta que llegue el duelo frente al Betis conviene recordar que, si no se vence al Rayo en el próximo partido en Butarque, la cura de humildad a un equipo que no felicitó a los jugadores blanquiazules como dijo Cuéllar, o a esos medios que ya daban por ganado el partido en sus portadas previas, que siguen poniendo mal nuestro escudo, y que intentaron empañar la victoria pepinera buscando fueras de juego cuando callaban con el piscinazo de Neymar o la mano de Messi, no habrá servido de mucho puesto que la gran guerra del Lega está un par de escalones más abajo. Pero hasta que llegue ese partido y la visita al Villamarín disfrutemos de lo que sucedió ayer porque tanto para el CD Leganés como el club de Campeones de Los Amigos, este tipo de victorias te hacen ver cómo un submarino es mejor que un marino.

Foto portada: CD Leganés