Cuando (casi) fueron los mejores

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Hace ya más de una década, en 2008, un pequeño club del sur de Madrid sorprendía a propios y extraños al llegar a la final de la Copa de España de fútbol sala que se disputaba en Cuenca tras eliminar a Benicarló en cuartos de final y al todopoderoso Interviú Fadesa (actual Movistar Inter) en semifinales.

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Si vas a intentarlo,
ve hasta el final.
De lo contrario no empieces siquiera.

Y lo harás.
A pesar del rechazo y
de las ínfimas probabilidades,
y será mejor que cualquier cosa
que pudieras imaginar.

Si vas a intentarlo,
ve hasta el final.
No existe una sensación igual.
Estarás sólo con los dioses
y las noches arderán en llamas.

No eran buenos tiempos para un pequeño club de fútbol sala de Móstoles que, sin embargo, se había clasificado in extremis para uno de los torneos más importantes y más ilusionantes del panorama español. El poema del gran Charles Bukowski que aparece arriba describe esta historia casi al detalle.

Corría el año 2008. Cuenca se preparaba para albergar la XIX edición de la Copa de España en el espectacular pabellón El Sargal. Ocho clubes diferentes se juntaban para disputar, seguramente, la competición más bonita que existe en el fútbol sala español. Este año el formato había vuelto al habitual, con los ocho primeros clasificados -al organizarse en una ciudad sin representante en la extinta División de Honor- jugando cuartos de final, semifinales y final.

El cartel de la competición era prácticamente inmejorable, con tres campeones anteriores como eran Interviú Fadesa (1990, 1996, 2001, 2004, 2005 y 2007), ElPozo Murcia Turística (1995 y 2003) y Autos Lobelle, que había sido campeón por primera vez dos años antes en la Copa de España disputada en Zaragoza. Además, a esos tres equipos se añadían MRA Navarra, Carnicer Torrejón, Benicarló, Móstoles 2008 y Azkar Lugo, que había logrado el subcampeonato en 2005 en la XVI edición.

Sin sorpresas en los primeros partidos del torneo

El jueves 14 de febrero a las 19:00 daba el pistoletazo de salida la competición con el primer encuentro de cuartos de final que juntaba a murcianos y torrejoneros. El equipo dirigido por Duda remontaba el tanto inicial de Juanpe y remontaba el partido gracias, sobre todo, a la estrategia. Finalmente el marcador se quedaba en 4-3 y confirmaba el pase a las semifinales del cuadro charcutero.

Ese mismo día, pero a las 21:00, daba comienzo el segundo duelo de cuartos de final. MRA Navarra y Autos Lobelle se enfrentaban en la cancha conquense para dilucidar quién iba a acompañar a ElPozo Murcia Turística en una de las semifinales del sábado. A pesar de que los gallegos se adelantaban con un gol de Betão, los verdes remontaban antes de llegar al descanso con tantos de Alexandre y Joel. A falta de tres minutos para el final, Carlinhos volvía a poner el empate en el marcador. Y tan solo un minuto después Betão confirmaba el 2-3 con su doblete. Finalmente, Carlinhos anotaba de nuevo y sentenciaba la eliminatoria.

El cartel de la competición era prácticamente inmejorable

Para el viernes se quedaba uno de los platos fuertes de esa Copa de España. Azkar Lugo e Interviú Fadesa se enfrentaban en tierras castellano-manchegas y reeditaban la final de la Copa de España de 2005 que acabaron ganando los alcalaínos por un ajustado 4-3. En cambio, esta vez los de Jesús Candelas no iban a dar prácticamente opción a los lucenses y vencían por 4-0 gracias a los goles de Neto -en dos ocasiones-, Daniel y Luis Amado.

La remontada que lo inició todo

Llegaba el turno de los mostoleños, que acudían a la cita como uno de los tapados, pese a que ya se habían visto en estas lides en años anteriores. De hecho, en su temporada de debut en División de Honor el club madrileño llegaba a jugar los cuartos de final, pero perdía contra Playas de Castellón.

Raúl Campos se dispone a disparar a puerta en el partido ante Benicarló | Imagen: Golsala

Las cosas en el club azulón no iban nada bien, ya que unos meses antes habían perdido el apoyo de su patrocinador, lo que produjo la marcha de más de media plantilla. Así pues, la Copa de España era un escenario más que perfecto para dar la vuelta a la situación. Antonio Javier Sánchez García, más conocido como Santa, era el entrenador de Móstoles -y aún hoy lo es en el actual Ciudad de Móstoles- y recuerda que la plantilla viajó a Cuenca con la ilusión de hacer historia: “Aunque sabíamos que la dificultad iba a ser muy grande por el nivel de todos los equipos participantes, fuimos muy mentalizados en ganar la primera eliminatoria de cuartos de final y sabíamos que, si eso sucedía, ganaríamos mucha confianza en poder conseguir el objetivo final”.

Esta vez el rival también era castellonense, aunque no era el Playas, sino el Benicarló. En el último partido de la primera vuelta los mostoleños conseguían el pase a la Copa de España ganando 4-3, precisamente al Benicarló, por lo que ya sabían lo que era vencer al cuadro de la Comunidad Valenciana.

Sin embargo, este partido poco tenía que ver. Benicarló se adelantaba a los pocos minutos de comenzar con un gol de Vadillo. Los de Santa reaccionaban rápidamente y remontaban el partido en apenas un minuto gracias a los goles de Isco en propia puerta y de Raúl Campos. La alegría duraba bastante poco en el banquillo madrileño, ya que Deives anotaba el 2-2.

En la segunda parte David adelantaba otra vez a los benicarlandos. Las cosas se ponían difíciles para el Móstoles, que aguantaba las continuas acometidas de su rival como buenamente podía. Los de Miki estaban llegando, pero no lograban anotar un nuevo tanto que les doblase la ventaja, algo que finalmente acabaron pagando. Los mostoleños demostraban su casta y, de nuevo, en un minuto volvían a ponerse por delante con dos arreones de Borja Blanco y de Charlie. El marcador ya no se movería y los de Santa se clasificaban para las semifinales de Copa de España por primera vez en su historia.

ElPozo Murcia, primer finalista

Los mostoleños no podían relajarse, ya que al día siguiente se tenían que ver las caras con la máquina verde, el Interviú Fadesa de Jesús Candelas. El favoritismo de los Schumacher, Marquinho y compañía era algo prácticamente tangible, ya que el cuadro alcalaíno luchaba por alcanzar su sexta final consecutiva de Copa de España.

Seis horas antes del duelo madrileño, ElPozo Murcia y Lobelle se enfrentaban con la intención de llegar a la final. Una victoria de los murcianos significaba la segunda final seguida para ellos mientras que si el club gallego salía victorioso tenía la oportunidad de luchar por su segunda Copa de España. En un partido lleno de polémica, el equipo dirigido por Duda acababa venciendo en la prórroga por 4-3.

En el último partido de la primera vuelta los mostoleños conseguían el pase a la Copa de España ganando 4-3 al Benicarló

Casi todo el mundo esperaba una nueva final entre murcianos y alcalaínos. Además, un hipotético triunfo de los verdes le daba la opción a ElPozo Murcia de vengarse de la final del año anterior disputada en Lugo, donde los chicos de Candelas habían ganado por 8-4. No obstante, Móstoles no había dicho aún su última palabra en el torneo.

Vestirse de David para vencer a Goliat

El entrenador mostoleño siempre creyó en su equipo y en sus jugadores. Sabían que la machada era muy complicada, pero no imposible. Aunque la escuadra dirigida por Jesús Candelas fuese -seguramente- la mejor plantilla de toda la LNFS, tenía sus puntos débiles. “El reto era mucho más difícil que el día anterior, pero nosotros sabíamos que podíamos; había algo en nuestro interior que nos decía que lo íbamos a conseguir”, comenta. 

El encuentro comenzó con un Inter avasallador, que pudo meter cinco en los primeros compases. A los dos minutos Schumacher anotaba el 1-0, pero la mala puntería de los alcalaínos y un espectacular Jesús mantuvieron vivo al conjunto mostoleño. Los de Santa acabaron asentándose en la cancha y a los diez minutos Borja Blanco demostraba su capacidad goleadora para empatar el duelo. Antes del descanso, sin embargo, Gabriel marcaba el 2-1 para los alcalaínos, que poco antes perdían a Daniel por lesión.

Tras la reanudación todo siguió prácticamente igual, con un Móstoles -tal y como le había ocurrido en cuartos de final- resistiendo las constantes llegadas interistas. De hecho, en una ocasión clarísima para el Interviú, llegaba, curiosamente, el 2-2 de los mostoleños. El disparo de Marquinho pegaba en el poste y el rebote provocaba un contragolpe entre Borja Blanco, Raúl Campos y Charlie que acababa en gol de este último.

Borja Blanco celebra su gol ante Interviú Fadesa | Imagen: Golsala

Al igual que en la primera semifinal, se llegaba a la prórroga. Y al medio minuto de comenzar, Charlie aprovechaba un despeje de Luis Amado para disparar y superar al guardameta interista. Era la primera vez que los mostoleños disfrutaban de ventaja, cosa que les duró apenas un par de minutos hasta que Torras batía a Jesús. A pesar de que ambos conjuntos arriesgaron con el portero-jugador, el encuentro se iba a decidir desde el punto de penalti.

En la tanda de penaltis, Jesús le paraba el primero a Schumacher y Javi Limones marcaba el suyo para poner el 0-1. Marquinho tampoco fallaba. Borja Blanco, Neto, Charlie, Torras y Saad también anotaban sus respectivas penas máximas. Nadie más fallaba hasta que le llegó el turno a Gabriel, que enviaba el balón al poste y confirmaba la clasificación del conjunto mostoleño para la final. Santa confiesa que no vio ninguno de los nueve penaltis que se lanzaron en ese partido: “Solo miraba a Jorge -Jorge de la Cruz, su segundo entrenador- y con un gesto sabía que había ido bien”.

Agradecimientos merecidos

Jugar esa final significaba algo más que luchar por un título para el Móstoles: la esperanza de reconducir la situación -sobre todo económica- por la que estaba pasando el club. Los mostoleños habían dado una de las sorpresas del año y lo deportivo seguía sin ser lo realmente importante en la entidad.

Los de Santa se habían ganado el cariño y el respeto de todo el mundo del fútbol sala. David se había enfrentado a Goliat y lo había vencido. Incluso José María García, dueño del club interista, tuvo palabras de reconocimiento hacia el equipo que había dejado a su máquina verde fuera de la final. En la rueda de prensa posterior a la semifinal, Santa declaró que ganar al Interviú Fadesa era como ganar al Real Madrid, comentario que el propio José María García le agradeció en privado al técnico del Móstoles.

La expectación era tanta por lo que había conseguido el club mostoleño que hasta sus futuros rivales en la final lo felicitaron por ello. Santa recuerda que, en la cena posterior al partido, Kike Boned -en ese momento capitán de ElPozo Murcia Turística y rival al día siguiente- le dio la enhorabuena por haber eliminado al Inter.

La machada se quedó incompleta

Había llegado el gran momento para el Móstoles. El Sargal, engalanado para la ocasión, era el lugar indicado en el que los mostoleños tenían a un palmo de su mano hacer historia. Enfrente tenían a ElPozo Murcia, que llevaban sin levantar ese trofeo cinco años, desde que lo hicieran en Córdoba en el año 2003.

No iba a ser fácil, eso estaba claro, pero era una oportunidad que no se podía dejar escapar. Casi sin margen de maniobra para preparar un encuentro de tales características, Santa se centró en entrenar cuestiones más relacionadas con la mentalidad: “Recuerdo que preparamos el partido mucho más en el aspecto psicológico que en lo táctico, ya que casi no tuvimos tiempo para ello”.

El plan le empezó saliendo bien al técnico azulón, ya que a los cuatro minutos de juego su equipo se adelantaba en el marcador con un tanto de Borja Blanco. Los mostoleños aguantaron la renta durante muchos minutos, pero los de Duda empataban antes de llegar el descanso por medio de Álvaro.

Los jugadores del Móstoles saludan antes del inicio de la final | Imagen: Golsala

En la segunda parte el duelo se mantuvo igualado, con ocasiones para ambos conjuntos. Sin embargo, la mala fortuna le acabaría llegando al Móstoles. Primero en forma de lesión, ya que su portero Jesús -que había salvado a su equipo ante Benicarló e Interviú Fadesa- se marchaba lesionado en camilla tras sufrir un choque con Vinícius. Además, pocos minutos después Ciço marcaba el 2-1 para los murcianos, resultado que finalmente no se iba a mover más.

La calma y la esperanza tras la tormenta que lo destruyó todo

Móstoles no se acabó llevando el trofeo, pero sí el cariño de la gente y del mundo del fútbol sala. Los chicos de Santa habían hecho historia pese a no llevarse la final. En una temporada complicada, con más sinsabores que alegrías, habían llegado a la final de la Copa de España y la habían luchado hasta el final. Borja Blanco, de hecho, fue proclamado mejor jugador de la competición gracias a sus grandes actuaciones durante todo el torneo.

Santa no duda en afirmar que “lo vivido en Cuenca fue inolvidable, ya que fueron días de muchas emociones y de mucha alegría”. También se acuerda de la alegría de sus jugadores después de sufrir tanto y de todo el apoyo de una ciudad como Móstoles, que estuvo volcada de principio a fin con ellos.

El subcampeonato en la Copa de España no evitó que al final de la temporada el equipo desapareciera pese a haber logrado la salvación. La falta de patrocinador provocó que el club no pudiese pagar las deudas que tenía, ya que la directiva finalmente no pudo lograr el dinero necesario y el ayuntamiento mostoleño tampoco se hizo cargo de ello.

Móstoles no se acabó llevando el trofeo, pero sí el cariño de la gente y del mundo del fútbol sala

El Móstoles terminó renombrándose como Ciudad de Móstoles y empezó una nueva andadura que a día de hoy, más de una década después, le ha llevado hasta la LNFS de nuevo, aunque por ahora a Segunda División. Algunos jugadores como Borja Blanco, Raúl Campos o Saad, después de hacer historia con el cuadro madrileño, la continuaron haciendo en otros equipos.

Los mostoleños aprendieron de sus errores y, antes de volver a estar entre los mejores, buscaron la viabilidad económica del proyecto y siguieron explotando sus aciertos, como el de basar su filosofía en la cantera. Aún no han vuelto al nivel al que estuvieron, pero quién sabe lo que el tiempo deparará. Todo es cuestión de seguir luchando, tal y como hicieron los héroes de Cuenca hace doce años.