Héctor Martín, el 'bambino' de los banquillos

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El Unión Tres Cantos FS está recuperando el lustre que tuvo hace ya casi dos décadas gracias a Héctor Bambino Martín, un entrenador que hizo historia con su colegio Obispo Perelló y se arriesgó para aceptar el reto que le propuso el club tricantino.

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Reír es arriesgarse a parecer tonto;
llorar es arriesgarse a parecer sentimental;
alargar el brazo para coger a otro es arriesgarse a implicarse;
mostrar los sentimientos propios es arriesgarse a mostrarse uno mismo.

Exponer tus ideas o tus sueños es arriesgarse a perderlos;
amar es arriesgarse a no ser correspondido;
vivir es arriesgarse a morir;
tener esperanzas es arriesgarse a perderlas;
lanzarte es arriesgarse a fallar.

Pero los riesgos deben ser tomados.
Porque el peligro más grande en la vida es no arriesgar nada.
Si no haces nada, si no arriesgas nada, tu existencia se oscurece.
Se pueden evitar sufrimientos y preocupaciones,
pero simplemente no vas a aprender,
a sentir, a cambiar, a crecer, a amar ni a vivir.

Encadenado a una actitud de miedo,
uno se convierte en esclavo…
y pierde su libertad.
Solo eres libre si te arriesgas.

Como bien dice el poema de William Arthur Ward que aparece arriba, la vida solamente merece la pena vivirla si se corren riesgos. Arriesgarse a amar, a disfrutar, a explorar… Nuestra existencia carece de sentido si no se intenta exprimir al máximo cada segundo de ella, sin tener (tanto) en cuenta las consecuencias que conlleva arriesgarse. Aventurarse a algo es sinónimo de vivir.

Héctor ‘Bambino’ Martín es una de esas personas que han decidido no solamente vivir como antónimo de la muerte, sino estar vivo. Acumular experiencias y seguir aprendiendo y mejorando día tras día parece ser el leitmotiv de la carrera del actual entrenador del Unión Tres Cantos, que ha estado a tan solo un partido de ascender a Segunda División y devolver a la entidad tricantina a la élite del fútbol sala español.

Con apenas treinta años, el entrenador madrileño ya ha logrado varios éxitos al alcance de pocos. Entre ellos, llegar a la final de un playoff de ascenso a Segunda División y ascender a Obispo Perelló a Juvenil División de Honor y mantenerlo en la categoría en la siguiente temporada.

El éxito inesperado con Obispo Perelló

El éxito que está teniendo Héctor Martín no es fruto de la casualidad, ni mucho menos. A pesar de su juventud, los éxitos que ha tenido tanto en el fútbol sala base con Obispo Perelló como estas dos campañas que lleva al mando del conjunto tricantino lo avalan. Sin embargo, toda su formación, tanto académica como deportiva, la realizó en el colegio madrileño, algo que le ha influido sobremanera en su forma de manejar un vestuario en una categoría tan difícil como 2ªB.

El fútbol sala en el colegio tiene un objetivo meramente formativo y como más me ha influido ha sido permitiéndome descubrir que tengo vocación para enseñar, así que [el colegio] seguramente sea uno de los motores que más me han propulsado para lanzarme a seguir entrenando”, admite. Además, añade que los valores aprendidos en su anterior etapa le ayudan a conectar con una versión de sí mismo que le gusta para entrenar.

Héctor Martín -con pantalón largo- saluda a la afición con sus jugadores | Imagen: Unión Tres Cantos FS

Su llegada al Unión Tres Cantos seguramente no se podría entender sin aquellas dos maravillosas temporadas en las que primero ascendió a Obispo Perelló a la máxima categoría juvenil del futsal español y luego lo mantuvo en ella de manera magistral. El año del ascenso es el que recuerda con mayor alegría: “La temporada más especial fue la del ascenso, de repente tanto jugadores como entrenadores veíamos un sueño hecho realidad, sobre todo porque en algún momento nos pareció inalcanzable estar ahí”.

De Santo Domingo Savio a La Luz

La última campaña de Héctor Martín en Obispo Perelló fue la 2019-20, lo que significa que la competición se acabó cancelando debido a la llegada de la pandemia. Antes de que se decretase el confinamiento, el conjunto colegial marchaba en quinta posición en su primera experiencia en Juvenil División de Honor. De hecho, aquella temporada la iniciaron con tres victorias en sus tres primeros partidos y el recién ascendido sorprendió a propios y extraños con su nivel competitivo.

A pesar de la sorpresa que pudo generar el gran nivel que mostró Obispo Perelló durante su primer año en el escalafón más alto, el preparador reconoce que una vez pasado el tiempo uno se da cuenta de que era normal lograr algo así: “La gestión en ADOP es espectacular con los recursos de los que se disponen, y los jugadores que había en ese equipo eran completamente capaces de lograrlo”.

Sin embargo, todo tiene su final y la historia de Héctor Martín con Obispo Perelló llegaba a su fin ese mismo verano. Con tan solo 28 años el madrileño aceptaba el desafío de dar un salto en su carrera como entrenador y firmaba por el Unión Tres Cantos, que había ascendido la temporada anterior a la categoría de bronce. “Me llamó el presidente José Carlos por teléfono porque me recomendaron jugadores que habían estado en Obispo Perelló”, comenta. Además del reto que suponía entrenar en Segunda División ‘B’, Martín también recaló en el Polideportivo La Luz por las referencias tan buenas que tenía de la gente que había estado allí.

Antes de su fichaje, la juventud ya era una seña de identidad del club en esta nueva etapa en 2ªB. El primer equipo destaca por ser un equipo tremendamente joven para una categoría tan exigente, algo que se acrecentó con la llegada del joven técnico a su banquillo. “Esta juventud creo que nos puede haber perjudicado en algún momento clave en ciertos partidos donde la experiencia es un grado, yo incluido; aun así, pienso que nos da más de lo que nos quita”, explica Martín.

De Juvenil DH a 2ªB: un cambio natural

Pese a que la División de Honor juvenil es una división de gran nivel, pasar de ella a 2ªB es un cambio bastante grande, sobre todo en el tema de la gestión de un vestuario. En cuanto a los jugadores, el cambio no es tan drástico y, de hecho, muchos de los que finalizan su etapa juvenil acaban fichando por equipos que compiten en la tercera liga más importante del país.

Pero para Héctor Martín ese cambio no fue tan grande como cabía esperar: “Creo que la experiencia en División de Honor juvenil me ayudó mucho a adaptarme a lo que demanda el juego y me sentía preparado a nivel de conocimientos”. No obstante, señala que la mayor diferencia que notó fue la madurez de las personas que entrenan en un equipo senior, lo que le permite aprender más de sus recomendaciones como jugadores, tanto para mejorar los entrenamientos como en su toma de decisiones en los partidos. “Al final cuanta más edad, más experiencia; y esto último a mí me nutre muchísimo y, por ende, me exige más”, recalca.

Héctor Martín hace señalizaciones durante un encuentro | Imagen: Unión Tres Cantos FS

La exigencia del Unión Tres Cantos no viene dada únicamente por su presencia en 2ªB, sino también por toda la historia que tiene detrás. El club tricantino tiene casi 30 años de antigüedad y a principios de siglo jugó varias temporadas seguidas en la extinta División de Plata (actual Segunda División) en las que incluso tuvo más de una oportunidad de ascender a la categoría de oro del futsal nacional.

El entrenador no duda de la grandeza del club tricantino, pero sobre todo por la gente que lo conforma, no solo por su historia y su palmarés: “La sensación es de mucho respeto, pero al final los clubes por mucha historia que tengan lo que les engrandece son las personas que forman la institución; esto es lo mejor que tiene el club: son personas que tienen amor verdadero por Unión Tres Cantos”.

Una temporada para el recuerdo

Nada más llegar a La Luz en el verano de 2020, lo que se iba a encontrar Héctor Martín era una incógnita en cuanto a la competición. Debido a la pandemia, el grupo 4 se dividía en dos subgrupos de diez equipos para la primera fase. Los cuatro primeros de cada uno se clasificaban para la fase de ascenso y los seis últimos tenían que disputar una fase de permanencia.

El Unión Tres Cantos no tuvo problemas y salvó con bastante solvencia la categoría en su primera temporada con Héctor Martín en el banquillo. “Los últimos partidos de la anterior campaña se compitieron semana a semana sin parones, así que valoro la temporada con autocrítica a nivel personal porque el equipo demostró que era capaz de más, aunque consciente de que el contexto del covid nos generó problemas en momentos clave”, indica.

Después de salvar al equipo en su primer año, para la temporada 2021-22 el objetivo principal del equipo seguía siendo conseguir la permanencia. Sin embargo, el ex del ADOP sorprende al admitir que antes de que comenzase la competición el equipo se propuso cotas bastante más altas: “El objetivo principal era mantener la categoría, pero desde agosto se planteó una meta: luchar por entrar en puestos de Copa del Rey”. Y el equipo lo acabó consiguiendo.

Los tricantinos sumaron 47 puntos y alcanzaron la cuarta plaza y solamente fueron superados por Rivas Futsal, Nueva Elda y El Valle. Así pues, los chicos de Héctor Martín se clasificaron para la Copa del Rey 2022-23 y, contra todo pronóstico, llegaron a la final del playoff de ascenso a Segunda División. Su entrenador tiene clarísimo cuál ha sido el factor más determinante para realizar una campaña tan buena: “La unión del equipo, que incluye cuerpo técnico y directiva, es algo en lo que creo como un dogma; si el equipo está unido y existe un sentido por el que hacer las cosas donde todo el mundo se siente representado y partícipe, es muy probable que estés cerca de conseguir los objetivos”.

Valores y conocimiento para seguir aprendiendo

Como todas las personas, y sobre todo aquellas muy unidas al mundo del deporte, Héctor Martín se nutre de los conocimientos de muchos de los magníficos entrenadores que hay en España. “Sin lugar a duda Adrián Martiño es la persona que ha ordenado el fútbol sala en mi cabeza y por quien tengo mucho respeto; he leído y escuchado mucha gente muy buena, pero para mí ha sido el más influyente”, revela.

Héctor Martín, muy sonriente, celebra con sus futbolistas dentro de un corro | Imagen: Unión Tres Cantos FS

Además del ex del Torrejón Sala, el entrenador del club tricantino menciona igualmente a otro gallego: Diego Ríos. “Para mí es un entrenador que tiene estrella y carisma y me parece un gran comunicador; no puedo evitar considerarlo un espejo en el que mirarme, ya que entiende el juego al nivel que quiero alcanzar”. Por último, también destaca la personalidad que tiene David Ramos, actual técnico del Viña Albali Valdepeñas.

Aunque se fija en ese trío de entrenadores para mejorar, no olvida a Manuel Puche, coordinador de Obispo Perelló, de quien afirma que ha aprendido “una tremenda destreza en la gestión de personas”. Pero no solo eso, ya que también reconoce que el entrenador colegial le ha enseñado una serie de principios esenciales para entrenar: “Tener valores en esta vida es fundamental y ser coherentes con ellos forma parte de ser entrenador; su ejemplo me sigue ayudando a intentar ser mejor”.

Es imposible saber dónde puede estar el techo de Héctor Martín. El entrenador madrileño parece tener un futuro brillante al mando de los banquillos del fútbol sala, no solo madrileño, sino también español. El bambino ya demostró en el fútbol sala base lo que fue capaz de hacer en un club humilde como Obispo Perelló y lo está volviendo a demostrar en un club con la solera del Unión Tres Cantos. Acertó al aceptar el reto de los tricantinos e hizo honor a ese mantra que dice que solo eres libre si te arriesgas.