LA PUÑETERA ALINEACIÓN DEL 64 (artículo publicado en La Franja Roja)

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LA PUÑETERA ALINEACIÓN DEL 64
 
Como el partido era grande, tomamos el 10, me gustan las liturgias en el fútbol y la de ir en bus es una de las mías y más cuando quiero disfrutar del ambiente de Vallecas, llegar con tiempo, respirar fútbol, respirar… se me iba a escapar rayismo, pero no,  porque yo no soy rayista. Si no me sé la alineación del 64 ni mi abuelo me llevaba al estadio.  Sí sé quiénes eran Tanco, Uceda, Potele, Anero… pero para ser de verdad hay que saberse la del 64.
“No te abandoné, en Segunda B…. “ y de pie con mi hijo dale con la cancioncita, nada imposible, que no se nos iba de la boca… “…Yo te seguiré haya donde estés”. Y los pasajeros no futboleros del 10 mirándonos con cara de a ver si tienen suerte estos rayistas.
-          “No señora si rayistas  rayistas no somos, sin el Rayo nuestra vida no hubiera sido tan divertida pero no, de los de verdad no somos.  Bruno hay que aprenderse la del 64 macho que no damos el pego”.
Algo raro me debió pasar porque sin ser rayista  no fue normal que el estómago me diera vueltas mientras ascendía por la Avenida de la Albufera con mi 14 de la mano y con nuestras bufandas de la Peña del Ascenso  alrededor del cuello. Y que me abrazara a todo bicho viviente que encontraba mi paso. Y que en cada abrazo nos pasáramos el acojone y los nervios y los miedos y las esperanzas y  los corazones . Todos convencidos pero todos muertos de pánico. No me servía ni una frase en la que creo, de la que estoy seguro y que repito en muchas ocasiones a los verdaderos rayistas “con esta afición no hay descenso, no hay desaparición, no hay refundación que me dé miedo”.
Me fumé hasta la vida, pero no es porque sea rayista, es porque me gustan las emociones fuertes.  Le di adrenalina al de al lado, al matrimonio de oyentes que siempre me saluda, al de abajo, a los de mi Peña Piti, a un inglés despistado que se metió allí. Pero imposible, si es que no vamos a meter el puñetero gol.
-          “Pero dónde cojones vas Cobeño si todavía deben quedar diez minutos. Ah que no, ¿¿¿Estamos en el descuento???… No me jodas Leva, cómo vamos a estar en el descuento si todavía no hemos marcado, que nos vamos a Segunda, joder un gol, un puñetero gol” (no soy rayista, no me sé la del 64, no pasa nada, no me hundo… )
 
Piti, hasta dentro, Michu y… estalla Vallecas, estallo, se rompe el cielo de Madrid, me rompo, revienta el estadio, revienta mi voz. No tengo ni repajolera idea de quién ha marcado el gol. Sólo veo que el balón entra, sólo sé que soy feliz, sólo sé que no seré rayista pero soy el tipo más feliz del mundo. Lo ha metido la franja que me cruza el alma, que no, que ese es el himno de River.  La del 64, la del 64 …Coño cómo puedo sentir esto sin serlo.
Todavía estoy preguntándome cómo sin ser rayista acabé abrazado y besándome con un tío de más de 100 kilos y barba después del gol.  No soy rayista y tampoco debo ser un un buen padre porque  cómo es posible que un gol en la portería de los Bukaneros pueda hacer que me olvide, mientras lloraba con el tío de las barbas, de que mi hijo de ocho años con su camiseta de la franja  estaba a mi lado y también con lágrimas en las mejillas.  Y encima va el jodío y  me dice que no sabía que se pudiera llorar de algría… Pues venga más lloros y más abrazos y más mocos en la cara.  Menos mal que no soy Rayista que si no…
¿El Tamudazo? ¿Pero al final fue Tamudo?