JOSE
JOSE

JOSE

 

Siempre me pasa lo mismo con los nombres compuestos que incluyen el José. Me cuesta mucho llamar Jose (lo pongo sin tilde voluntariamente, ya que sólo he escuchado llamar José a José de Nazaret o a don José, el párroco de mi pueblo). Pienso que has de tener mucha confianza, una relación muy estrecha para llamar Jose a un José Luis, un José Miguel o un José Manuel. Menuda gilipollez, estaréis pensando, y honestamente no os puedo quitar la razón. Una gilipollez que se multiplica por 100 en el momento en el que os confieso que yo también fui bautizado con un nombre compuesto: Carlos José. Sirva esta memez para introducir un texto en el que voy a hablar de un José al que sus amigos llaman Jose y que para mí siempre ha sido, es y será, José Manuel Calderón.

No se ha retirado, ni siquiera va a colgar las muñecas de basket a corto plazo. Pero su adiós a la Selección Española es un buen gancho para escribir sobre un tipo que se acerca mucho a ídolo del deporte para una persona a la que le cuesta mucho elevar a ídolo a un deportista. Calderón es una historia muy Pobla FM, aunque probablemente los más jóvenes desconozcáis que jugó en un equipo madrileño. Durante el curso 2001-2002, un imberbe Calde progresó junto a tipos como Perasovic o David Wood, con Óscar Quintana de entrenador, en el Baloncesto Fuenlabrada, por aquel entonces conocido como Jabones Pardo Fuenlabrada. Recuerdo con mucho cariño aquellos partidos narrados por la radio desde el Fernando Martín, cuando ni siquiera podía imaginar que Jose tuviera la aspiración de militar tres lustros en la poderosa NBA. Hace unos días, ordenando ese cajón repleto de revistas y recuerdos que sigue custodiando el hogar materno, me topé con ese Gigantes del Basket que le otorgaba el premio a “Jugador con Mayor Progresión en ACB”.

 

Solobasket

 

José Manuel Calderón es un pedazo de jugador de baloncesto. Lleva más de una década en la NBA y ha sido campeón del Mundo, de Europa y triple medallista olímpico con España. Un palmarés espectacular al que le encuentro un pero: sólo ha ganado un título en Europa, la Copa del Rey con el Baskonia. El extremeño quiere hacer carrera en EEUU hasta que acaricie la cuarentena, una trayectoria que le convertirá en uno de los actores más importantes de la historia del baloncesto nacional. Pero Selección al margen, me sabe a poquísimo su escaso bagaje en la Copa de Europa e incluso en las cotas más altas de la NBA, en la que sólo alcanzó los playoff en 2007, 2008 y 2014. Ha ganado, gana y ganará mucho dinero allí y podrá presumir de haber vestido las camisetas de franquicias míticas como los Pistons, los Knicks y ahora los Lakers, aunque le haya tocado en una etapa mediocre de estos equipos. Ya digo, es un pero que no me sacudo del cerebro. Me gustaría ver a Calde en Europa otra vez, pero él ha confesado que desea 3/4 años más al máximo nivel en América y después baja el telón. Veremos.

El base de Villanueva de la Serena está a punto de cumplir 35, es un año menor que los muchachos de la generación del 80. El destino quiso que compartiera con ellos el Europeo en Varna (1998), pero no estuvo en el mágico Mundial de Lisboa (1999). Alguna inoportuna lesión le privó de ampliar sus registros con la España senior, pero se ha apartado con 8 medallas y casi 200 partidos con la casaca nacional. Palabras mayores. Su nombre queda inscrito en la edad de oro del baloncesto español, esa década en la que nosotros fuimos tan buenos como aquellas lejanas URSS o Yugoslavia. Sus logros deportivos, su capacidad de trabajo (cómo mejoró el tiro, por ejemplo) o su enorme talento para dirigir sobre el parqué nunca llegarán a la altura de su bonhomía y su comportamiento ejemplar con compañeros, rivales, entrenadores, aficionados y periodistas. Un tipo humilde, un tipo formado, un tipo educado. Un buen tipo.

 

Periodista Digital
No hay que remontarse muy lejos para encontrar dos ejemplos que muestran qué clase de persona es Jose. El primero, su intachable comportamiento en el banquillo durante los JJOO, un rol difícil de aceptar para un jugador de su jerarquía. El segundo, la petición que le hizo a Jorge Garbajosa, amigo personal, cuando hablaron de la puesta en escena para el acto de despedida que ambos iban a compartir. El actual presidente de la FEB le ofreció aparecer con todas las medallas. Calderón le dijo que no, que él prefería colocar en la pole position de su legado el compromiso, la gran virtud que ha exhibido durante su larga carrera deportiva. Ese maravilloso compromiso, una foto con su inconfundible gesto cuando enchufa un triple y un “Gracias” le acompañaron en un acto hermoso y emocionante a rabiar. Si sois jóvenes, jugáis al baloncesto y anheláis un ídolo, elegid a este chaval. Si no sois jóvenes, ni jugáis al baloncesto, ni queréis un ídolo, sugerírselo a aquellos que desean hacer del bendito deporte su forma de vida. Jose, qué bueno va a ser poder seguir disfrutando de ti… aunque nos hagas trasnochar.

 

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