Liga Endesa Playoffs Final 3º Partido: FC Barcelona (1) 78 Real Madrid (2) 77

A un palmeo del cielo

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El Real Madrid no pudo cerrar la Liga Endesa, debido a que el palmeo final de Trey Thompkins, golpeó en el aro y salió desviado. A pesar de eso, los blancos dominaron todo el partido bajo la batuta de un recuperado Campazzo con 15 puntos y 26 de valoración. Mañana viernes, nueva oportunidad en Barcelona, para alzarse con un nuevo título de campeón de Liga.

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Si el pasado lunes di con la clave de como sería el segundo partido, he de reconocer que con el de anoche, me equivoqué completamente. Aún más después de las declaraciones de Pesic reconociendo que “no jugaban duro, sino defensas agresivas”, durante el último encuentro de la serie. La excitación y la motivación blanca después de la fantástica canasta ganadora de Jaycee Carroll, nos dejaba con una media sonrisa a la afición y con la confianza clara de jugar en Barcelona, uno o dos encuentros, con muchísima menos presión. Sin presión, pero con la intensidad clásica que el Real Madrid de Pablo Laso le pone siempre a todos los partidos de eliminatorias. Dije que me equivoqué en la previa del encuentro, pues esperaba al mismo FC Barcelona del segundo día. Con Hertuel como baliza ofensiva y con el juego interior haciendo estragos en la zona madridista. Una defensa agresiva, con los jugadores madridistas tirados por el suelo, alguna tangana y algún lío arbitral durante el choque. Nada de eso ocurrió, aunque hay que reconocer, que para estar jugándose una Liga Endesa, el FC Barcelona sólo cometió 16 faltas personales y “sólo” 2 en el último cuarto.

Sorprendía Pesic con la entrada en el quinteto inicial de Kuric en vez de Pau Ribas. Desconozco si el catalán tuviese algún problema físico, puesto no jugó ni un minuto en el partido. Oriola también salió de titular por Ante Tomic, situación extraña dado el gran nivel del jugador croata. Sin cambios en el Real Madrid, que – pese a la victoria – esperaría parecerse más al del primer día que al del pasado lunes. Y de verdad que me gustó mucho este Real Madrid. Porque solo debía hacer una cosa, estar con opciones en el final del partido y desde el principio, los blancos dejaron atrás las palpitaciones y la euforia del pasado lunes, para concentrarse en detener la jauría ofensiva del FC Barcelona. Facundo Campazzo no iba a tener dos partidos malos y se olvidó de su pique con Pangos para anotar 5 de los primeros 13 puntos del Real Madrid, que además contaba con un 3/4 en triples para liderar el partido 8-13 en el minuto 5. Y es que de nuevo, el triple empezaba a ser salvador para las huestes blancas, ante un FC Barcelona con un mal porcentaje en tiros, que salvaba con un 7/8 en tiros libres. Sorpresivamente, el partido se mantenía igualado e incluso con una pequeña diferencia madridista, ante un FC Barcelona que amenazaba con el juego duro avisado por su entrenador. Curiosamente, fue el Real Madrid el equipo que superó las 5 faltas mientras los blaugranas se quedaron en 3, en un primer cuarto que los azulgranas se llevaron 19-18. Casi 60% en tiros de campo por parte del Real Madrid con 11 de los 18 puntos, anotados por Campazzo y Rudy. Nuevamente los rebotes ofensivos, se volvieron en contra madridista, además de cometer hasta 4 pérdidas de balón.

El FC Barcelona salió mejor en el inicio del segundo cuarto con el trabajo bajo el aro de Ante Tomic que contaba ya con 7 puntos en los primeros minutos de encuentro. A todo esto, el FC Barcelona se marchaba en el marcador 27-21 en el minuto 13, con ya 12 lanzamientos de tiro libre ejecutados. Seguía siendo curioso que jugándose la liga, el FC Barcelona solo hubiese cometido 3 personales en 13 minutos por 8 del Real Madrid. Pero todo cambió con la salida a cancha de Trey Thompkins, que volvió a ser decisivo nuevamente, contra el FC Barcelona. Trey empezaba la remontada con 5 puntos consecutivos para devolver la ventaja al Real Madrid 27-28 minuto 15. El FC Barcelona se resistía a permitir el avance blanco, pero su 38% en tiros de campo, le conformaba a seguir a remolque del cuadro de Pablo Laso, que volvía a ver el aro como una piscina, amen de lanzar sus primeros tiros libres en el minuto 17 de partido. El espectáculo de Trey Thompkins seguía activo, liderando un parcial de 2-16 en 5 minutos, donde los puntos del FC Barcelona, venían a través de dos tiros libres. El Real Madrid volvía a recordarnos al gran equipo que zarandeó al FC Barcelona el primer día con un segundo cuarto casi perfecto, al cual se llegó con 34-40 al final del segundo cuarto. Un cuarto que tenía a Trey Thompkins como nombre propio anotando 13 puntos con 5/7 en tiros de campo en apenas 7 minutos. Y es que el Real Madrid volvió a rozar el 50% en triples y a cometer una sola pérdida en este cuarto, para dar un puñetazo en la mesa y avisar al FC Barcelona, de las intenciones de cerrar la final lo más pronto posible.

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Porque los blaugranas se encontraban con un 36% en tiros de campo, con solo dos asistencias, pero con la mitad (15) de sus 34 puntos, conseguidos desde la línea de tiros libres. Por supuesto que el partido no estaba sentenciado, aunque pareciese que el Real Madrid se encontraba mucho mejor en la cancha. Y lo siguió demostrando tras el descanso, con un parcial de 4-9 en dos minutos que ponía a los blancos por encima de los 10 puntos de diferencia. Pero como ya ocurrió en la pasada final de copa, el FC Barcelona supo remontar esa desventaja a base de tiro exterior y un parcial de 8-0 para dejar de nuevo igualado el partido, 48-49 en el minuto 25. Ahora era el Real Madrid quien se quedaba seco en ataque, sufriendo por la intensa defensa, nunca violenta, del FC Barcelona. Ahora el tercer cuarto se convirtió en una cadena de errores por parte de los dos equipos, que aprovechaba Tomas Heurtel para conseguir 8 puntos en este tercer cuarto. En el Real Madrid, los triples seguían siendo el principal baluarte de un equipo que volvía a perder 3 balones en este cuarto que parecía tener controlado. Un cuarto que acababa con 56-58 para el Real Madrid, pero con la sensación de oportunidad perdida por parte de los blancos, puesto que el FC Barcelona mejoró su porcentaje hasta el 47% de acierto en tiros de campo, con apenas 5 asistencias en el partido. Al Real Madrid, le seguía faltando continuación y a un acompañante en la anotación a Trey Thompkins, que seguía siendo el único madridista por encima de los 10 puntos anotados.

Todo quedaba preparado para vivir un último cuarto muy igualado, donde el Real Madrid se estaba jugando un título y además ganarlo en la pista de su eterno rival. Y para ello tiró de su mejor hombre esta temporada. Facundo Campazzo decidió coger las riendas del partido y anotaba hasta 9 puntos más en este cuarto para devolverle la ventaja al cuadro madridista en los últimos minutos. Un triple de Hanga tras una inexistente falta pitada a Thompkins, ponía la emoción al final del partido con el 66-68 en el minuto 35. Pero lejos de ponerse nervioso, el Real Madrid volvió a afinar su puntería con un Trey Thompkins sensacional y sus 18 puntos anotados con 4/8 en triples. A pesar de ir con 2-0 en contra y con un -5 a falta de 4 minutos, el FC Barcelona solo había cometido una falta personal, por cuatro del Real Madrid. No deja de ser curioso que el equipo que juega con red, sea más perjudicado en las señalizaciones de las faltas que el equipo que no se puede guardar nada. El partido parecía entrar en bucle, con triples del Real Madrid contestados con tiros libres del FC Barcelona. Hasta en 24 ocasiones pisó el cuadro catalán la línea del 4,70 en un partido donde el Real Madrid cometió 21 faltas. Un 5-0 de parcial, dejaba el partido en el alero 76-77 a falta de 90 segundos. No lo sabíamos entonces, pero el Real Madrid no iba a anotar nada más. Y así llegábamos al último minuto, con una decisiva y sospechosa canasta de Singleton para conseguir el 78-77 final. Final, porque los árbitros no quisieron ver nada en la posterior entrada a canasta de Llull ante la defensa de Claver y porque a falta de 10 segundos, Campazzo se resbaló en la penetración final y Thompkins falló el rebote decisivo, a menos de dos segundos para el final del partido.

Esta vez, la bola no quiso entrar, como en la Final de la Euroliga 2017 o el pasado lunes en el WiZink Center, pero el Real Madrid estuvo a un tiro de finiquitar la liga en el Palau. Mañana cuarto partido, nuevamente en Barcelona, donde los blancos tendrán la segunda oportunidad de sentenciar la liga que tanto se merecen.